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El caso de Ibáñez ocurrió en 1990. Pero cobra actualidad ahora en la medida en que pone de manifiesto un dilema delicado: ¿cuáles son los límites de la libertad de prensa y del derecho a la información cuando está en juego la vida humana? ¿Qué frontera debe respetar el periodismo cuando la noticia está referida a secuestros? ¿Hay medios de comunicación que están más expuestos que otros, por la propia naturaleza de su trabajo, a afectar la vida de la víctima o entorpecer el desarrollo de la investigación? Estos interrogantes aparecen una y otra vez en los días que corren, mientras las bandas de secuestradores agitan la ola de la inseguridad.
La idea de que debe establecerse algún modo de regulación al comportamiento de los medios, sobre todo de los audiovisuales, gana consenso. Ya sean límites autoacordados por quienes operan esos medios -sería lo ideal para la libertad de prensa-o pautas impartidas por el COMFER, que tiene autoridad para poner límites a lo que se emite por los canales y radios. Hay un criterio general, de carácter ético, que resulta indiscutible. La libertad de prensa no puede ser considerada un valor superior al de la vida del secuestrado. Por eso cabe discutir los límites a su ejercicio. Pero ¿hasta dónde? ¿De quién depende la responsabilidad?
Aquel caso Ibáñez parece un modelo. Allí hubo un oficial de la Policía que informó a los periodistas la dirección exacta donde había sido capturada la víctima. La prensa fue hacia allí y dialogó con dos vecinas que describieron con minuciosidad las características del auto en el que había sido levantado el joven y de las personas que habían cometido el delito. Al «verse» en las páginas de los diarios, los secuestradores decidieron terminar con su rehén.
Sin duda hubo en este caso, como en muchos otros que se registran últimamente, una irresponsabilidad del funcionario público. Ese tipo de desviaciones es la que intenta corregir el procurador general Esteban Righi con una resolución que se distribuyó por todas las fiscalías federales del país, en la que advierte que la información que se divulgue a los medios «
En la provincia de Buenos Aires se realizaron varias reuniones, de las que participó el gobernador
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