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30 de noviembre 2006 - 00:00

Impone kirchnerismo su fuerza para controlar la Magistratura

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Ironía de la política: el sector de los abogados, el que más hizo contra la reforma del Consejo de la Magistratura, podría quedar premiado hoy con la presidencia de ese cuerpo. El bloque oficialista del kirchnerismo tenía consensuado anoche prestar su acuerdo para ungir en ese puesto al abogado radical Pablo Mosca. De esta forma daría un voto castigo al sector de los jueces representados por el camarista Luis María Cabral.

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La Casa Rosada pondrá en marcha así el plan acunado desde hace un año por el peronismo para controlar el Consejo de la Magistratura. Ese organismo selecciona, destituye jueces y maneja el presupuesto de la Justicia.

El jueves pasado el juez Cabral estuvo a un voto de alcanzar la presidencia del cuerpo. Quizás intuyendo que el kirchnerismo iría por todo, apuró la elección del presidente en un plenario donde faltaron justamente los representantes del gobierno. ¿Pagará caro esa audacia hoy el juez? Todo indica que sí.

Hoy los 13 miembros del Consejo deberán elegir su nuevo titular entre el juez Cabral y el abogado Mosca. La reunión plenaria se iniciará a las 9.30 y a diferencia de lo ocurrido el jueves último, se espera la presencia de los cinco miembros oficialistas: los dos senadores y los dos diputados kirchneristas y la representante del Poder Ejecutivo, cuyos votos serán determinantes para la elección del presidente.

De este modo y por primera vez el gobierno mostrará en los hechos su poder de manejo dentro del Consejo de la Magistratura, ya que si uno solo de los representantes oficialistas votara por Cabral, el juez sería el nuevo presidente del cuerpo. Pero es poco probable que ello ocurra.

Luego de una semana de intensas negociaciones, trascendió que los cinco miembros oficialistas -Carlos Kunkel, María Laura Leguizamón, Diana Conti, Nicolás Fernández y Marcela Losardo- votarían en bloque a favor del abogado Mosca.

El abogado de Pergamino representa a los letrados del interior del país y es hijo de Carlos Mosca, el ex diputado radical en la década del 80. Su padrino (y no político) es nada menos que Raúl Alfonsín. Ese nexo habría influido en el kirchnerista Kunkel para respaldar la nominación del abogado en la conducción del reformado Consejo de la Magistratura.

Mosca fue propuesto para presidente por su colega de la Capital Federal Santiago Montaña. El argumento de los abogados es que el presidente del Consejo de la Magistratura no puede ser un juez, ya que ese cuerpo es el encargado de juzgar a los propios jueces.

Además, los letrados dejaron entrever la existencia de un «pacto radical-judicial», ya que la candidatura de Cabral fue apoyada por los dos representantes de la UCR en el Consejo, Federico Storani y Ernesto Sanz.

De todos modos, Cabral llega a la elección de hoy con un importante envión en el plano interno, dado que la lista a la que pertenece, la Bordó, ganó las elecciones en la poderosa Asociación de Magistrados, que reúne a jueces, fiscales y funcionarios de alto rango del Poder Judicial.

La lista Bordó prevaleció sobre la del otro juez que integra el Consejo de la Magistratura, Luis Bunge Campos, quien la semana pasada votó por Cabral en tres oportunidades.

La principal diferencia entre los representantes de los jueces y los políticos, están centradas en la secretaría general y la administración presupuestaria, actualmente ocupadas por funcionarios de carrera judicial pero pretendidas por los miembros del oficialismo. El juez Cabral no quiso ceder esos cargos porque entendía que hacerlo le permitía al gobierno tener un control sobre el presupuesto judicial y el castigo de los jueces. Además consideraba que no existían fundamentos para desplazar a Pablo Hirchmann de la Secretaría General del Consejo y a Cristina Akmentis, de la Administración del Poder Judicial.

«Cabral se quedó con lo que pedía, con los dos secretarios», ironizó una fuente del gobierno, quien reconoció que ahora no les interesa acceder a esos cargos.

Según los planes de la Casa Rosada, la vicepresidencia del cuerpo será para Kunkel mientras que la Comisión de Acusación quedaría en manos de Diana Conti. Por lo menos, esa era la estrategia diseñada al cierre de esta edición.

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