Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA, LF) - Siete soldados y un enfermero de la marina de EE.UU. serán acusados por el homicidio de un civil iraquí el pasado 26 de abril en Hamandiya, oeste de Bagdad, informó ayer el Pentágono.
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El coronel Stewart Navarre, en conferencia de prensa celebrada en California, señaló: «El Cuerpo de Marines tiene el deber de convocar ante la Justicia a sus miembros».
Los involucrados en el caso ya fueron confinados a la cárcel Camp Pendleton, acusados de haber secuestrado a un civil iraquí discapacitado y de haber orquestado un plan para hacer creer que la víctima era un rebelde. En caso de ser condenados, pueden recibir la pena capital.
El representante demócrata John Murtha, que había sido apartado de la investigación, dijo hace algunos días que los ocho acusados, de los cuales el de mayor grado es un sargento, intentaron encubrir el delito. Para eso pusieron el cuerpo de la víctima junto a una pala y un artefacto explosivo artesanal, y luego dispararon al aire con un arma AK-47, que es la más usada por la resistencia a la ocupación. Esa «escenografía» pretendía hacer creer que la víctima era un terrorista.
El lunes, otros tres militares estadounidenses de la 101 división aerotransportada habían sido acusados por el homicidio de tres prisioneros iraquíes el 9 de mayo en la provincia norteña de Salahuddin.
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