Miami (AFP)-. Cinco de los siete acusados de pertenecer a una célula terrorista en Estados Unidos fueron presentados ayer ante la justicia de Miami, que los investiga por orquestar un supuesto complot contra la Torre Sears de Chicago y otros blancos en Florida, según autoridades.
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Otro acudió a un tribunal federal en Atlanta (sureste), donde fue detenido, y el séptimo no compareció al tribunal porque está preso en otra cárcel en Miami por un caso no relacionado a la supuesta conspiración.
De los siete, cinco son estadounidenses y dos son extranjeros.
Los hombres integraban un grupo religioso que se hacía llamar "Mares de David" y mezclaban creencias judías, cristianas e islámicas, según Sylvain Plantain, primo de uno de los arrestados, Stanley Grant Phanor, de 31 años.
Fueron detenidos por supuestamente jurar lealtad a la red terrorista Al Qaeda, luego de que el supuesto líder, Narseal Batiste, se acercara en diciembre de 2005 a un individuo que se hizo pasar por miembro de la red terrorista Al Qaeda, diciéndole que estaba armando un "Ejército islámico" para llevar una guerra santa contra Estados Unidos.
El fiscal federal en Miami, Alexander Acosta, no precisó si el individuo que contactó Batiste era un agente o informante del FBI.
Según las acusaciones, Batiste le habría entregado al supuesto contacto con Al Qaeda una lista pidiéndole equipo de guerra y atentado "tan bueno o mejor que el 9-11" -en referencia a los ataques del 11 de septiembre de 2001- para matar a "todos los diablos que podamos".
Los hombres enfrentan cuatro acusaciones por conspiración terrorista, entre ellas para atentar contra la Torre Sears de Chicago -el edificio más alto del país- y un edificio del FBI en North Miami Beach.
Batiste también habría discutido planes para atentar contra edificios del FBI en cinco ciudades distintas.
Aunque admitió que la conspiración eran más "aspiraciones que operaciones", el subdirector del FBI, John Pistole, calificó los arrestos de "un paso importante en la guerra contra el terrorismo aquí en Miami".
Acosta, por su parte, dijo que "ciertamente tenían la intención" de realizar un ataque, y que su misión es "identificar y destruir estas células antes de que tengan la capacidad" para llevar a cabo un ataque.
Pero la hermana de Phanor, Marlene Phanor, dijo que los arrestos son un "espectáculo" para asustar a los ciudadanos. "Están asustando a la gente, no hay nada a que tenerle miedo", dijo.
"Esos tipos no saben nada de amenazas con bombas, ninguna violencia, nada", dijo. El secretario de Justicia de Estados Unidos, Alberto Gonzales, destacó la supuesta existencia de amenazas de pequeños grupos dentro de Estados Unidos que han creado un "nuevo tipo de terrorismo".
"Actualmente, las amenazas terroristas pueden venir de pequeñas células (...) no afiliadas a Al Qaeda, pero que están inspiradas en su mensaje de violencia", dijo Gonzales. "Si no tomamos las prevenciones pertinentes, estos terroristas locales pueden ser tan peligrosos como los grupos de Al Qaeda".
Marlene Phanor, por su parte, dijo que su hermano estaba "muy furioso" con lo que ocurrió el 11 de septiembre, pero también con el gobierno de George W. Bush "que nos envía todas estas guerras (...) que no podemos (vivir), no tenemos dinero".
Líderes islámicos en Florida, por su parte, negaron que los detenidos tengan relación alguna con la comunidad musulmana local, y describieron al grupo como una especie de "culto". "Esto parece ser algún tipo de culto", dijo Ahmed Bedier, del Consejo de Relaciones Americanas-Islámicas de Florida.
Los detenidos "no tienen relaciones con nuestra comunidad, su ideología no tiene nada en común con la ideología del Islam y no deben llamarlos musulmanes", dijo Bedier, quien mostró preocupación sobre represalias contra la comunidad musulmana estadounidense tras el arresto.
"Esto ha ocurrido en el pasado. Pedimos a las agencias de ley y orden en todo el país que nos ayuden a prevenir cualquier represalia", agregó otro líder del grupo, Areeb Naseer.
Según las autoridades, en el operativo llevado a cabo el jueves por la noche no se hallaron armas ni explosivos para llevar a cabo los supuestos atentados.
El operativo se llevó a cabo en el empobrecido barrio de Liberty City, epicentro de serios disturbios raciales en los ochenta, donde los detenidos supuestamente se reunían en un "templo" que no era sino un pequeño almacén.
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