5 de septiembre 2015 - 22:29

Alemania abrió sus fronteras y recibió a más de seis mil refugiados sirios

Alemania abrió sus fronteras y recibió a más de seis mil refugiados sirios
Austria y Alemania mantuvieron abiertas sus fronteras a miles de inmigrantes exhaustos, pero que se vio superado por la enorme cantidad de personas decididas a llegar por tierra a Europa occidental.

Tras haber caminado los últimos metros hacia la entrada de Austria, inmigrantes mojados por la lluvia -muchos de ellos refugiados que huyeron de la guerra civil en Siria- se amontonaron para tomar trenes y autobuses a Viena, donde muchos dijeron que esperaban seguir camino hacia Alemania.

Cerca de 6.000 inmigrantes habían llegado a Munich y se esperaba cerca de 2.000 más, dijo Christoph Hillenbrand, jefe de la administración regional de Alta Baviera.

En medio de aplausos y vítores al bajar de los trenes, los nuevos inmigrantes hicieron fila en carpas establecidas para registrarlos, alimentarlos y proveerles abrigo. La mayoría tenía previsto quedarse en Munich, aunque más trenes llevarán a unas 800 personas hacia Dortmund y 460 a Fráncfort el sábado por la noche.

La policía en Munich dijo que intérpretes ayudaron a los refugiados con los procedimientos para ingresar a centros de registro de emergencia. La recepción aparentemente eficiente de Austria y Alemania contrastó con el desordenado sistema de Hungría.

"Fue una situación tan horrible en Hungría", dijo Omar, que llegó a Viena con su familia y cientos de otros inmigrantes que plagaban las plataformas y a los que se les brindaba alimento, bebida y otros suministros.

Un portavoz del Ministerio del Interior alemán, Harald Neymanns, dijo que la decisión de Berlín de abrir sus fronteras a sirios era un caso excepcional por razones humanitarias. Indicó que las llamadas reglas de Dublín de Europa, que requieren que las personas pidan asilo en el primer país de la UE al que llegan, no habían sido suspendidas. "Las reglas de Dublín todavía son válidas y esperamos que los estados miembros de la Unión Europea las acaten", manifestó.

Después de días de enfrentamiento y caos, el Gobierno derechista de Hungría desplegó 100 autobuses para transportar a miles de inmigrantes hasta la frontera austriaca. Austria ya había acordado con Alemania permitir el acceso, pasando por alto las normativas de asilo.

Envueltos en sábanas y bolsas de dormir para combatir la lluvia, largas filas de inmigrantes, muchos de ellos con niños pequeños en brazos, bajaron de los autobuses del lado húngaro de la frontera y caminaron hacia Austria, y recibieron frutas y agua de parte de trabajadores de grupos de ayuda humanitaria.

Algunos ciudadanos austriacos sostuvieron carteles que decían: "Bienvenidos, refugiados". "Estamos felices, iremos a Alemania", dijo un hombre sirio que se identificó como Mohamed, y que iba camino a la mayor economía de Europa, el destino favorito para muchos refugiados.

Austria dijo que 9.000 personas cruzaron desde Hungría el sábado. En la frontera con Hungría, la policía austríaca dijo que el flujo de personas se había desacelerado, aunque algunas personas aún cruzaban la frontera a pie.

Hungría insistió en que los traslados en bus fueran solo de ida, incluso aunque cientos de inmigrantes más se reunieron en Budapest, destacando la magnitud de la peor crisis migratoria en el continente desde las guerras de Yugoslavia en la década de 1990.
Casi vaciada de inmigrantes la noche anterior, la principal estación de trenes de Budapest se estaba llenando de nuevo, reflejando el incesante éxodo de personas que van al norte tras atravesar por la península de los Balcanes luego de haber alcanzado antes Turquía y Grecia.

Hungría, el principal punto de entrada para los inmigrantes a la zona Schengen de Europa, ha tomado una postura muy dura ante la situación y anunció que cerraría su frontera sur con una nueva barrera más alta para el 15 de septiembre.

Funcionarios húngaros han descrito su respuesta a la crisis como una defensa de la identidad, prosperidad y de los "valores cristianos" de Europa ante el flujo de inmigrantes mayormente musulmanes.

El primer ministro Viktor Orban dijo el sábado que Hungría desplegaría a sus fuerzas policiales a lo largo de la frontera con Serbia tras el 15 de septiembre, y que el Ejército también sería enviado si el Parlamento aprueba una propuesta del Gobierno.

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