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22 de octubre 2026 - 14:53

Balotaje Lula da Silva-Flávio Bolsonaro 2026: los 33 millones de electores que no votaron y pueden cambiar el resultado en Brasil

La segunda vuelta presidencial del 25 de octubre enfrentará a los dos candidatos más votados en primera vuelta, separados por menos de dos puntos porcentuales. La elevada abstención y los votos de los demás candidatos serán dos factores centrales en la definición electoral.

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Lula y Flávio Bolsonaro se medirán en el balotaje del próximo 25 de octubre.

O Globo

Las elecciones presidenciales de Brasil tendrán su definición este domingo 25 de octubre, cuando el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador opositor Flávio Bolsonaro vuelvan a enfrentarse en las urnas. Después de una primera vuelta con una diferencia ajustada, ambos candidatos buscarán ampliar su respaldo entre los votantes de las fuerzas eliminadas y los más de 33 millones de ciudadanos que no participaron de los comicios del 4 de octubre.

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De acuerdo con los resultados del Tribunal Superior Electoral (TSE), el candidato del Partido Liberal (PL) obtuvo el 47,03% de los votos válidos, mientras que el representante del Partido de los Trabajadores (PT) alcanzó el 45,16%. La diferencia fue de 2.227.651 sufragios, equivalentes a 1,87 puntos porcentuales.

Como ninguno de los postulantes consiguió superar el 50% de los votos válidos, la legislación brasileña establece la realización de una segunda vuelta entre los dos candidatos más votados.

Sin embargo, el resultado de la primera jornada dejó un dato especialmente relevante: la abstención alcanzó el 21,08% del padrón, lo que representa a más de 33 millones de personas que no concurrieron a las urnas.

Según la Justicia Electoral, fue el porcentaje de ausentismo más elevado en una primera vuelta presidencial desde 1998, cuando la abstención llegó al 21,5%. En ese contexto, tanto Lula como Bolsonaro intentarán captar el respaldo de quienes no votaron en octubre, además de disputar los sufragios que recibieron los otros once candidatos presidenciales.

Brasil elegirá a su presidente el próximo domingo.

Los 33 millones de ausentes y el peso de los votantes que no eligieron a los candidatos del balotaje

La cantidad de brasileños que no participaron de la primera vuelta constituye uno de los principales interrogantes de cara al balotaje, especialmente por la diferencia relativamente pequeña entre los dos candidatos.

Un relevamiento publicado por el diario brasileño O Globo señaló que el conjunto de electores que no respaldaron a Lula ni a Flávio Bolsonaro, incluidos distintos sectores del padrón, representó el 30,5% del electorado.

Este universo de votantes se encuentra distribuido de manera desigual entre las distintas regiones de Brasil, por lo que su comportamiento podría tener consecuencias diferentes según el estado.

A diferencia de los comicios generales, en los que participaron trece candidatos presidenciales, la segunda vuelta ofrecerá únicamente dos alternativas. Por ese motivo, quienes respaldaron a otros postulantes deberán decidir entre votar por alguno de los finalistas, emitir un voto en blanco o nulo, o no concurrir a las urnas.

La legislación brasileña establece que el sufragio es obligatorio para los ciudadanos alfabetizados de entre 18 y 70 años, mientras que resulta optativo para los adolescentes de 16 y 17 años, los mayores de 70 y las personas que no saben leer ni escribir.

Pese a esa obligatoriedad, los niveles de abstención registrados en la primera vuelta evidenciaron que una parte significativa del padrón no participó de la elección.

Quiénes son los candidatos eliminados y qué harán con sus votos

Además de los ausentes, la disputa electoral se concentrará en quienes respaldaron a los postulantes que quedaron fuera del balotaje. Los cuatro candidatos más votados después de Bolsonaro y Lula reunieron, en conjunto, el 7,60% de los sufragios, una proporción considerablemente superior a la diferencia que separó a los dos finalistas.

No obstante, las posiciones políticas de esos dirigentes no garantizan que sus votantes acompañen automáticamente a uno u otro candidato en la segunda vuelta.

Augusto Cury (Avante) terminó en tercer lugar con el 2,89% de los votos. El dirigente de centro mantuvo distancia de los dos principales espacios durante la campaña y rechazó la posibilidad de establecer acuerdos con cualquiera de ellos.

“Las puertas hacia Lula están completamente cerradas”, afirmó al referirse al actual presidente, mientras que sobre el senador opositor aseguró que “con Flavio también se cerraron definitivamente”.

En cuarto lugar quedó Renan Santos (Missão), con el 2,25% de los sufragios. El candidato, identificado con posiciones de derecha, también descartó respaldar a alguno de los dos finalistas. “Jamás consideraré la posibilidad de unirme a ninguno de estos grupos políticos”, sostuvo durante la campaña.

Por su parte, Ronaldo Caiado (PSD) consiguió el 2,19% de los votos y mantuvo una posición crítica tanto hacia el oficialismo como hacia el espacio bolsonarista. “Siempre fui opositor a Lula” y “Estoy ahí para derrotar a Lula”, afirmó el dirigente, aunque también cuestionó al candidato del PL y describió un eventual balotaje entre ambos como una “ruleta rusa”.

El cuarto candidato con mayor respaldo entre los eliminados fue Romeu Zema (Novo), quien obtuvo el 0,27% y expresó una postura más cercana al espacio opositor a Lula. “Mi vida política es combatir al PT. Fui elegido gobernador y reelegido para combatir al PT, que destruyó Minas Gerais y está destruyendo Brasil. Quien esté contra el PT tendrá mi apoyo”, manifestó.

Cómo se repartirán los votos de la izquierda y la derecha

Detrás de los cuatro principales candidatos eliminados quedaron Samara Martins (UP), Hertz Dias (PSTU), Clariana Barão (DC), Edmilson Costa (PCB), Wilson Grassi (Demócrata), Rui Costa Pimenta (PCO) y Leonardo Avalanche (PRTB).

Samara Martins (UP), Hertz Dias (PSTU) y Clariana Barão (DC).

Aunque sus porcentajes individuales fueron menores, sus electorados también forman parte de los sectores que podrían modificar el resultado de la segunda vuelta.

Entre los postulantes con mayor respaldo que quedaron fuera de competencia predominaron dirigentes vinculados con posiciones de centro y derecha. Sin embargo, las diferencias entre sus espacios y los partidos de los finalistas dificultan anticipar una transferencia uniforme de votos.

Los casos de Cury y Santos son especialmente relevantes, ya que ambos rechazaron públicamente la posibilidad de respaldar a Lula o Bolsonaro. Caiado, en tanto, manifestó una oposición sostenida al actual mandatario, pero también formuló cuestionamientos contra el senador del Partido Liberal. La posición más definida fue la de Zema, quien anticipó su disposición a acompañar a una alternativa contraria al Partido de los Trabajadores.

En el otro extremo del espectro político se encuentran Martins, Dias, Costa y Pimenta, dirigentes vinculados con distintas expresiones de izquierda que también mantuvieron diferencias con el Gobierno de Lula.

Por lo tanto, las eventuales definiciones de los candidatos eliminados no necesariamente determinarán el comportamiento de sus seguidores, que podrán optar por alternativas distintas a las respaldadas por sus referentes.

Cuándo es el balotaje en Brasil y cómo se define la Presidencia

La segunda vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas se celebrará el domingo 25 de octubre, tres semanas después de los comicios generales. El sistema electoral establece que un candidato debe obtener más del 50% de los votos válidos para ganar la Presidencia en primera vuelta. En ese cálculo no se incluyen los sufragios en blanco ni los nulos.

Cuando ninguna candidatura supera ese umbral, los dos postulantes con mayor cantidad de votos avanzan al balotaje, donde resulta electa la fórmula que consigue la mayoría de los votos válidos.

Los ciudadanos volverán a utilizar las urnas electrónicas, aunque esta vez únicamente deberán elegir entre las fórmulas encabezadas por Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.

La diferencia de 1,87 puntos porcentuales registrada el 4 de octubre, junto con el elevado nivel de abstención y la existencia de millones de votos destinados a otras candidaturas, configura un escenario en el que la participación electoral tendrá especial importancia.

Así, más allá de los respaldos políticos que puedan anunciar los dirigentes eliminados, una de las principales incógnitas del balotaje será cuántos de los 33 millones de brasileños que no votaron en la primera vuelta decidirán concurrir a las urnas y cómo se distribuirán los sufragios de quienes deberán elegir entre dos alternativas que no acompañaron inicialmente.

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