Discurso populista marcó asunción de Lucio Gutiérrez en Ecuador

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Quito (ANSA, AFP, EFE) - Lucio Gutiérrez asumió ayer por cuatro años la presidencia de Ecuador y prometió «refundar y cambiar el país», luchar contra la corrupción, gobernar para los pobres y buscar una «solución creativa» para la deuda externa, «que está matando a niños». «O cambiamos al Ecuador o morimos en el intento», sostuvo Gutiérrez, en un discurso que su par venezolano, Hugo Chávez, calificó de «revolucionario», en el que también abogó por la integración con el Mercosur.

En noviembre pasado, Gutiérrez ganó la presidencia con el apoyo de grupos de izquierda y de los indígenas. Así se convirtió en el primer ex militar en asumir la presidencia, desde que Ecuador retornó a la democracia, en 1979.

El mandatario lideró en enero de 2000 la revuelta indígena y militar que derrocó al entonces presidente, Jamil Mahuad, sucedido por su vicepresidente, Gustavo Noboa, quien gobernó el país hasta ayer con bajísimos niveles de popularidad.

«Como política de Estado,
declaro la lucha contra la corrupción, causa radical del subdesarrollo y la miseria. Si la riqueza producida en nuestro país va a parar a manos de los mismos de siempre, crecen la miseria y la violencia», denunció.

Gutiérrez recibió la banda presidencial de manos del presidente del Parlamento,
Guillermo Landázuri, y en presencia de unos 1.300 invitados, entre ellos siete jefes de Estado y delegaciones de varias naciones. Hasta último momento, Gutiérrez trató de evitar la presencia de Landázuri en la ceremonia, lo que puede prenunciar las dificultades de relación con un Poder Legislativo en el que cuenta con una franca minoría.

A la ceremonia asistieron los presidentes de Brasil,
Luiz Inácio Lula Da Silva; de Venezuela, Hugo Chávez; de Cuba, Fidel Castro -hasta aquí el eventual eje latinoamericano temido por Washington-; de Bolivia, Gonzalo Sánchez de Lozada; de Colombia, Alvaro Uribe; de Chile, Ricardo Lagos, y de Perú, Alejandro Toledo. A la Argentina la representó el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof.

En el mismo lugar en el que hace dos años declaró derrocado a Mahuad
, Gutiérrez se comprometió a entregar alma y vida «al servicio de los más pobres del país». También evitó definirse ideológicamente. «Si combatir la corrupción es ser de izquierda, soy de izquierda; si generar riqueza y producción es ser de derecha, soy de derecha».

Dijo que llevará adelante su lucha aunque «algunos poderosos intentan obstaculizar la transformación». En una reciente visita a Buenos Aires, indicó a este diario que creía que «la oligarquía ecuatoriana está dispuesta a defender sus intereses con sangre», vaticinando enfrentamientos.

Luego de tomar posesión del cargo en el Congreso unicameral, Gutiérrez se dirigió al palacio de Carondelet escoltado por varios miembros del movimiento indígena Pachakutik. Allí manifestó, en quechua y en español que aplicará las leyes del Tahuantinsuyo: «No robar, no mentir, no ser ocioso».

Se enfrentará a serios
desafíos durante su gestión, como sostener la dolarización y combatir la pobreza en la que se encuentra 60 por ciento de los 12,5 millones de ecuatorianos. Especificó que Ecuador no se puede desarrollar pagando con 40 por ciento del presupuesto la deuda externa de 15.000 millones de dólares. «La deuda externa está matando los sueños, las ilusiones de millones de niños que hoy mismo no han desayunado», exclamó el presidente. Apuntó que es necesario insertar al Ecuador en una comunidad andina de naciones «vigorosa, que encuentre puntos de unidad con el Mercosur». Tomó juramento a un heterogéneo gabinete integrado por indígenas, empresarios y ex funcionarios. Los ministros responden a su partido, Sociedad Patriótica, al movimiento Pachakutik -en la Cancillería y Agricultura-y a partidos de izquierda.

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