Rafael Grossi mejoró su posición en la carrera por la Secretaría General de las Naciones Unidas, aunque todavía enfrenta un obstáculo decisivo: la oposición de dos países con poder de veto. El diplomático argentino consiguió este viernes ocho votos favorables en una nueva ronda informal del Consejo de Seguridad, redujo los rechazos y alcanzó su mejor resultado en el proceso.
El argentino Rafael Grossi consiguió su mejor resultado para dirigir la ONU: dos potencias aún no lo avalan
El titular del OIEA reunió ocho apoyos en el sexto sondeo del Consejo de Seguridad y quedó a un voto de Rebeca Grynspan. Los tres postulantes mejor posicionados recibieron dos rechazos de miembros permanentes, lo que mantiene abierta la disputa.
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Rafael Grossi obtuvo ocho votos favorables en el sexto sondeo para elegir al próximo secretario general de las Naciones Unidas.
El actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) quedó igualado con la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett. Ambos terminaron un voto por debajo de la costarricense Rebeca Grynspan, que volvió a encabezar las preferencias.
Sin embargo, ninguno de los tres logró despejar el camino hacia la designación: cada uno recibió dos votos negativos de miembros permanentes del Consejo, cuyos rechazos impedirían una recomendación formal si se mantuvieran en la instancia definitiva.
Cómo quedó Grossi en la sexta votación
El argentino obtuvo ocho apoyos, seis votos en contra y uno sin opinión. Dentro de los rechazos se contabilizaron dos de las cinco potencias con derecho a veto: Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Reino Unido.
Rodrigues-Birkett registró el mismo reparto, mientras que Grynspan reunió nueve votos favorables, cinco negativos y uno sin opinión. Los dos rechazos de miembros permanentes también están incluidos en su total de votos en contra.
La diferencia apareció, además, entre los respaldos de las potencias: Grossi recibió dos apoyos de ese grupo y Rodrigues-Birkett, tres. Así, el avance del argentino en la cantidad total de adhesiones todavía no se tradujo en el consenso necesario entre los integrantes permanentes.
Qué revelaron las boletas de colores
La sexta ronda incorporó una distinción que no se había utilizado en las cinco anteriores: los miembros permanentes votaron con papeletas de un color diferente de las empleadas por los otros diez países del Consejo.
El mecanismo permitió distinguir cuántos apoyos y rechazos provenían del bloque con poder de veto. No permite, por sí solo, identificar qué país emitió cada voto, porque el sondeo sigue siendo secreto.
Además, se trata de una consulta informal y no vinculante, destinada a medir las posibilidades de los aspirantes. Los resultados no eliminan automáticamente a quienes reciben votos negativos y las posiciones pueden cambiar en las siguientes rondas.
La designación requiere una recomendación del Consejo de Seguridad y la posterior aprobación de la Asamblea General. Para avanzar, Grossi necesita ampliar sus respaldos y, sobre todo, revertir los dos rechazos de miembros permanentes.
Una disputa que sigue sin definición
El resultado dejó a los tres candidatos principales ante una dificultad compartida: ninguno consiguió evitar la oposición de las potencias. La mejora de Grossi lo mantiene en competencia, pero el liderazgo numérico de Grynspan tampoco le garantiza la designación.
Con el mandato de António Guterres próximo a concluir a fin de año, la falta de consenso mantiene abierta la negociación y deja margen para que aparezcan nuevas postulaciones.
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