El premier palestino pasó a la clandestinidad y cesa gobierno
Apenas cinco meses después de su triunfo electoral, el poder institucional palestino por parte del grupo Hamas quedó al borde del colapso. A tal punto, que su propio primer ministro pasó a la clandestinidad y 64 miembros del gobierno fueron arrestados. Es que Israel reforzó ayer su ofensiva sobre Gaza buscando la liberación del soldado secuestrado el domingo por milicianos palestinos, que desató una muy grave crisis en una zona de por sí convulsionada. El aumento de la violencia provocó la reacción internacional, pidiendo una moderación que parece demasiado lejana.
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De izquierda a derecha, y de arriba abajo, algunos de los funcionarios de Hamas detenidos
por Israel: los parlamentarios Nayef Rajoub y Mohammed Abu Teir; el presidente del Parlamento,
Aziz Duweik; el ministro de Finanzas, Omar Abdelrazek; el ministro de Planeamiento, Samir
Abu Eisheh, y el ministro de Asuntos de Jerusalén, Khaled Abu Arafeh.
Con más voluntarismo que criterio de realidad, el gabinete decidió redistribuir los ministerios para «continuar el trabajo», aseguró a los periodistas Mohamed Awad, el secretario general del gobierno. Luego precisó que los ministros de Gaza ocuparán «provisoriamente» los puestos de sus colegas de Cisjordania. Sin embargo, el primer ministro palestino, Ismail Haniyeh, y otros líderes de Hamas en Gaza pasaron a la clandestinidad, y los diplomáticos extranjeros en ese territorio se aprestaban a abandonarlo con sus familias.
Mientras, el ministro de Defensa de Israel, el laborista Amir Péretz, dio luz verde a la nueva fase de la denominada Operación Lluvias de verano, que contempla como primera medida la ocupación del norte de Gaza por fuerzas israelíes. La estrategia fue concebida por los altos mandos para que se aplique de forma gradual, intensificando cada vez más la presión militar si Shalit no es liberado. Con todo, aseguró que el territorio no será ocupado.
Mientras fuerzas blindadas esperaban al norte de la frontera con Gaza para tomar las zonas de Bet Hanun y Bet Lahia, aviones F-16 reanudaron anoche los bombardeos en distintos puntos de ese territorio y helicópteros Apache de la fuerza aérea atacaban la sede del Ministerio del Interior palestino, destruyendo completamente al edificio, aunque no se ha informado de heridos. Ante la ofensiva, los terroristas Comités de Resistencia Popular amenazaron con matar al soldado Shalit, en contraposición de las declaraciones del presidente egipcio, Hosni Mubarak, quien afirmó que Hamas, que también intervino en su secuestro, estaría dispuesto a entregarlo lo antes posible.
Como consecuencia de los ataques, cientos de palestinos que habitan en la Franja dejaron sus casas rumbo a localidades más seguras. En la frontera con Egipto, milicianos palestinos hicieron explotar una mina para abrir una brecha en la valla de separación que permitiera a la gente huir para ponerse a salvo de los ataques. Pero el intento falló tras la intervención de guardias de frontera egipcios y palestinos.
El aumento de la violencia provocó la reacción internacional. «Esperamos que Israel, al tratar de recuperar a su soldado, practicará la moderación y que ambos bandos también la practicarán para reducir la temperatura y desarrollar un sentido de seguridad en el futuro», dijo el portavoz de la Casa Blanca, Tony Snow. En la misma línea, el G-8 -el grupo de los países más industrializados del mundo- invitó a ambas partes a «evitar medidas unilaterales». Por su parte, el papa Benedicto XVI animó al mantenimiento de la paz y pidió la liberación de las personas secuestradas.




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