25 de enero 2006 - 00:00

El temor a la "revolución verde"

Jerusalén - El gobierno y el Estado Mayor del ejército de Israel se preparan para lo que definen ya como la « revolución verde» de los integristas de Hamas. Según dicen, este grupo que participa por primera vez en las elecciones legislativas será el gran vencedor de los comicios de hoy, incluso si su rival, Al-Fatah, logra más votos.

El movimiento -considerado terrorista- obtendrá así legitimidad total en la calle palestina, legitimidad parcial en el mundo árabe y en Europa, e incluso los Estados Unidos, que optaron por la democratización del mundo árabe, tendrán que aceptar de una u otra forma la participación de Hamas en el poder.

El primer ministro israelí en funciones, Ehud Olmert, decidió no dedicar el Consejo de Ministros del domingo a debatir sobre las elecciones palestinas para que no se considerara una intervención en una campaña electoral ajena. Sin embargo, convocó a la ministra de Exteriores, Tzipi Livni, y a altos cargos del ejército y de los servicios de inteligencia para debatir sobre cuál será la posición israelí si gana Hamas.

Olmert ha advertido que si los islamistas logran la victoria, Israel se considerará totalmente liberado de cualquier compromiso hacia la AP hasta que Hamas sea desarmado.
Livni subrayó que Israel no estará dispuesto a ningún contacto con grupos terroristasy que el gobierno se opondrá a cualquier tipo de división de Hamas entre su brazo político y su brazo militar.

En Jerusalén dicen que Hamas ha intentado suavizar sus mensajes y ha vestido a sus líderes con traje y corbata -ha contratado a un asesor de imagen, Nasat el-Aktsh, al que ha pagado 180.000 dólares-, pero añaden que se trata de una organización que no cree en la democracia y que usa las urnas para imponer su gobierno islámico y llegar al poder. Según creen, si Hamas alcanza al menos 35% de los votos, el presidente Mahmud Abbas se verá obligado a incluir a sus líderes en un gobierno de coalición.

«Imagínense un ministro de Educación de Hamas que cambie los libros de estudio subrayando los mensajes islamistas y el odio a Israel», comentaban en Jerusalén. Algunas fuentes del gobierno expresaron su temor a que en el futuro Hamas vaya más allá e intente derribar el gobierno de Abbas y apoderarse por la fuerza de la AP. De hecho, el jefe del Estado Mayor, teniente general Dan Jaluts, advirtió que existen muchas posibilidades de que estalle una nueva ola de violencia.

Otros altos oficiales israelíes opinan que Hamas respetará la «tahdie» (calma) en los próximos meses y se abstendrá de llevar a cabo atentados suicidas similares a los que la Yihad islámica ha protagonizado en el último medio año. Fuentes de la organización confirmaron este hecho, pero afirmaron que bajo ningún concepto aceptarán desarmar a Azedin al-Kassam, su brazo armado. Según las mismas fuentes islamistas, una victoria demasiado amplia de Hamas supondría un problema para la organización, que aún no se siente preparada para gobernar. Su objetivo ahora es humillar todo lo que pueda a sus rivales de Al-Fatah, destacar el fracaso de la vía negociadora con Israel y controlar ministerios como Ayuda Social, Educación o Salud.

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