Lima (enviado especial) - Hernán Garrido Lecca es el hombre de confianza de Alan García en temas económicos, su jefe de campaña y está destinado a jugar un rol preponderante en un eventual gobierno de aquél. Quienes conocen la interna aprista lo ven como un jefe de Gabinete o en un ministerio de alta exposición, de ésos que permiten cimentar una carrera política.
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Con todo, no va a estar a cargo de Economía, simplemente porque García es consciente de que, de ganar la elección del domingo, los mercados le pedirán una prueba de que está dispuesto a nombrar en dicho cargo a una figura independiente y de prestigio. Veamos:
Periodista: El gobierno de Alan García tuvo resultados económicos muy negativos. ¿Cómo convencen a los peruanos de que esta vez todo será diferente?
Hernán Garrido Lecca: Ya pasaron tres elecciones que perdimos, por lo que entiendo que el APRA ya ha pagado por sus errores del pasado. La prueba de eso es que la sociedad peruana es muy generosa y seguramente nos dará una nueva oportunidad. Por otro lado, la situación hoy es muy diferente de la que había entre 1985 y 1990; estamos en un ciclo económico mundial diferente. Entonces había un mundo bipolar y América latina atravesaba una crisis de endeudamiento y un proceso de inflación rampante. Hoy hay crecimiento, los precios de los commodities están en alza y, en casos como el del oro, en récords históricos.
P.: ¿Cuáles son los ejes de la nueva propuesta económica?
H.G.L.: En términos generales, el APRA se inscribe en la socialdemocracia internacional. Creemos en la economía de mercado, pero también en que el Estado debe tener un rol importante. La paradoja en economías de mercado en construcción como las latinoamericanas es que el Estado debe intervenir para que el mercado funcione. Creemos en una firme disciplina fiscal y en un regionalismo abierto, que permita la promoción de la Comunidad Andina de Naciones y, a la vez, acuerdos comerciales no sólo con Estados Unidos, sino también con Europa y otras regiones. En política monetaria, tasas de interés y tipo de cambio, no prevemos mayores cambios con respecto a lo que ha ocurrido en los últimos años. En este punto seremos especialmente cuidadosos, para que no se repitan los problemas inflacionarios de nuestro gobierno anterior.
P.: ¿Lograron convencer de esto a la comunidad de negocios?
H.G.L.: Aspiramos a lograr el grado de inversión en tres años. Para eso nos hemos reunido en los últimos 18 meses con las principales agencias calificadoras, inversores institucionales y bancos de inversión. Eso nos permitió auscultar lo que debemos hacerpara llegar a ese objetivo.
P.: ¿Y qué harán en la economía real?
H.G.L.: Promoveremos las inversiones extranjeras y nacionales de modo agresivo, así como alianzas públicas y privadas, por ejemplo, para la concesión de carreteras, que serán 28 en los primeros 180 días de gobierno. Lo mismo se hará en puertos y aeropuertos. Otro eje central será el agua, para lo que planteamos inversiones por 4.500 millones de dólares.
P.: ¿Con qué modelo de los aplicados en la región se identifican? ¿Con el chileno?
H.G.L.: Nosotros aspiramos a desplazar a Chile en cinco años como líder en la costa occidental de América del Sur. En el siglo XIX hubo una guerra; hoy planteamos otro tipo de competencia: queremos desplazarlo como bisagra del comercio con China y el sur de Asia. Más allá de esto, Chile es un parámetro en muchas cosas, como en otras lo es Colombia. En lo social, Chile avanzó mucho en los subsidios a los pobres. De México debemos aprender el fortalecimiento del sistema tributario. De Brasil, el programa Hambre Cero y la ayuda social condicionada a que las familias cumplan parámetros de educación y salud para los niños. De la Argentina, la experiencia con el agua, con sus grandes concesiones fallidas y sus pequeñas concesiones exitosas. El hombre inteligente aprende de sus errores y el sabio, de los errores de los demás.
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