Moscú (AFP, EFE, Reuters) - Las grandes potencias fueron incapaces de lograr un acuerdo tras dos días de reuniones en Moscú sobre las eventuales sanciones contra Irán, que ayer desafió nuevamente a la comunidad internacional al anunciar una intensificación de su programa nuclear.
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Una delegación iraní se trasladó este miércoles a la capital rusa para reunirse con diplomáticos de la 'troika' europea -Alemania, Francia y Gran Bretaña- y anunciarles que Teherán prevé poner en marcha dos nuevas cascadas de centrifugadoras para enriquecer uranio.
Una cascada de centrifugadoras se compone de 164 máquinas, que actualmente ya funcionan en la planta de Natanz, según anunció Teherán el 13 de abril, al dar cuenta del éxito logrado en sus actividades de enriquecimiento de uranio. La Agencia de Control nuclear de la ONU (AIEA) debe presentar un informe sobre el caso al Consejo de Seguridad el 28 de abril.
Los diplomáticos europeos pidieron firmemente a Irán que no prosiga por este camino y advirtieron sobre « medidas que tendrían por efecto aislarlo antes», indicó la fuente francesa que, sin embargo, no usó la palabra «sanciones».
Pedido
El desafío iraní llegó poco después de las declaraciones del número tres del Departamento de Estado estadounidense, Nicholas Burns, en las que pidió a Rusia y a la comunidad internacional cesar toda colaboración nuclear con Irán.
«Consideramos importante que (todos) los países cesen su cooperación con Irán en el terreno nuclear y también en lo que concierne a los proyectos nucleares civiles, como el de Buchehr», declaró en Moscú en referencia a la central que los rusos construyen en el sur de Irán y que, según Washington, puede servir para encubrir un proyecto militar atómico.
El negociador estadounidense hizo sus declaraciones tras participar en una reunión de los directores políticos de las cancillerías del G-8 (los siete países más industrializados del mundo más Rusia), programada de cara a la cumbre de San Petersburgo de julio próximo, pero que también trató el tema iraní.
A diferencia de Washington, Rusia y China se oponen a imponer sanciones contra Teherán y mucho menos amenazas de represalias militares.
La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, no descartó, en tanto, una intervención militar de Estados Unidos contra Irán en nombre del derecho a la autodefensa, pero declaró que todavía cree en una solución diplomática.
«El derecho a la autodefensano necesita una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU», dijo Rice. «Es importante notar que el presidente (George W. Bush) no descartó ninguna opción.
Estamos dispuestos a utilizar las medidas políticas, económicas y otras que están a nuestra disposición para persuadir a Irán», añadió.
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