Bagdad (EFE, AFP, Reuters, ANSA) -Cuarenta personas perdieron la vida ayer en un atentado suicida contra reclutas del ejército iraquí, mientras los responsables chiitas iraquíes criticaban al ejército estadounidense al atribuirle un sangriento ataque en Bagdad.
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En la capital iraquí fallecieron diez individuos, siete de ellos en dos ataques con cohetes Katiuska y morteros contra el barrio Zaafaraniya, lo que elevó a medio centenar el balance de muertos en distintos actos violentos.
A 375 km al norte de Bagdad, en la región de Mosul, «cuarenta personas, reclutas en su mayoría, murieron y 20 resultaron heridas en el atentado cometido en la base estadounidense conocida como Tamarat en la región de Azki Kalak por un kamikaze que llevaba un cinturón de explosivos», declaró una fuente de seguridad en Bagdad. Según un responsable local, el kamikaze «se mezcló entre un numeroso grupo de reclutas antes de accionar la carga».
En un comunicado colocado en una página Web islamista y cuya autenticidad no se puede verificar, un «Consejo», integrado por siete grupos armados sunnitas y controlado por la célula terrorista Al Qaeda, reivindicó el atentado.
• Controversia
Este ocurrió al día siguiente de un ataque sangriento en el norte de Bagdad que responsables chiitas atribuyeron a un error estadounidense. Pero el ejército norteamericano negó toda implicación y lo describió como una operación de las fuerzas especiales iraquíes contra una guarida rebelde, en la que murieron 16 insurgentes, y afirmó que no estuvo dirigido contra una mezquita.
Esta versión difiere de la de las autoridades iraquíes y de algunos testimonios según los cuales las fuerzas estadounidenses fueron las que lanzaron el ataque contra un lugar de oración chiita, causando 17 muertos y cinco heridos entre los fieles.
Algunos responsables chiitas no escatimaron críticas contra Estados Unidos por esta operación, sobre la que el presidente iraquí, el kurdo Jalal Talabani, anunció la apertura de una comisión de investigación estadounidense-iraquí.
«Las tropas norteamericanas y las fuerzas especiales iraquíes cometieron un crimen atroz al atacar la mezquita Al-Mustafá. Se trata de un crimen organizado con graves implicaciones políticas y de seguridad y cuyo objetivo es incitar a una guerra civil», señaló el bloque chiita, mayoritario en el Parlamento, en un comunicado.
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