Olmert seguirá al frente de Israel
Aunque en coma desde el 4 de enero, Ariel Sharon -o al menos sus ideas- fue el gran vencedor de las elecciones legislativas de ayer en Israel. Los comicios fueron un verdadero referéndum sobre su «plan de desconexión», la retirada militar y la evacuación de asentamientos en Gaza y parte de Cisjordania para fijar una frontera duradera y segura con un futuro Estado palestino. Hubo una abstención récord, pero la mayoría de los votantes israelíes refrendó ese audaz programa, dando la victoria al partido fundado por Sharon y liderado ahora por Ehud Olmert, quien formará una amplia coalición con el laborismo y otros partidos menores. Un dato destacado fue la abrupta caída del Likud, el partido histórico de la derecha y predominante desde el triunfo de Menahem Begin, en 1977.
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Ehud Olmert, el sucesor de Sharon, rezando ayer en el Muro de los Lamentos, tras su victoria en los comicios legislativos.
El líder del Partido de los Jubilados es Rafi Eitan, el espía que capturó en la Argentina, en 1960, al nazi Adolf Eichmann, quien fue posteriormente juzgado y ahorcado en este país por su responsabilidad en el Holocausto.
Olmert planteó las elecciones como un referéndum sobre su plan de fijar -de forma unilateral, si es necesario- las fronteras definitivas de Israel, complementadas con la construcción de una valla de seguridad en Cisjordania.
Tras conocer los resultados, Olmert acudió al Muro de los Lamentos para agradecer su victoria. «La democracia ha hablado. Israel quiere ir hacia adelante», celebró al proclamar su victoria, refiriéndose al nombre de Kadima, que en hebreo significa «adelante».
«Hoy se abre una nueva página de la historia de Israel», aseguró, estimando que llegó la hora de «dejar de lado las divisiones internas». Además, aseguró que está dispuesto a hacer concesiones territoriales para permitir la creación de un Estado palestino a través de conversaciones. Con todo, dijo que avanzará con la « desconexión» de forma unilateral si es necesario.
• Compromiso
«Estamos listos para comprometernos a ceder partes de la amada tierra de Israel y evacuar, bajo un gran dolor, a los judíos que viven allí, para crear las condiciones que les permitirán alcanzar sus sueños y vivir a nuestro lado», dijo en un discurso dirigido al presidente palestino, Mahmoud Abbas (Abu Mazen). «Si los palestinos son lo suficientemente sabios como para actuar, entonces en el futuro cercano nos sentaremos a la mesa de las negociaciones para crear una nueva realidad. Si no lo son, Israel tomará el futuro en sus manos. Llegó el tiempo de actuar», sentenció. El panorama no es favorable para una solución pactada: la asunción hoy de un gobierno palestino controlado por el movimiento terrorista Hamas prenuncia turbulencias y ruptura del diálogo.
«¡Gracias, Arik!», exclamó Olmert en referencia a Sharon, quien se encuentra en coma desde el 4 de enero. «Mis ojos y mi corazón se dirigen hacia el hospital Hadassah, hacia el primer ministro Ariel Sharon», continuó. Mientras, Netanyahu admitió su fracaso. «No hay duda de que hemos sufrido un duro golpe. Es el segundo que recibimos en 100 días», aseguró, en referencia al apartamiento de Sharon del Likud. «Tuvimos que restablecernos pese a que hubo una cruel campaña contra nosotros», declaró.
Visiblemente emocionado y tras agradecer a los militantes su apoyo durante la campaña, Netanyahu se apresuró a desmentir a quienes creen que podría ser desplazado de la jefatura del Likud. «No tengo ninguna duda de que seguiremos nuestro camino y devolveremos al Likud el lugar que le corresponde en la dirección de este Estado. Les prometo días más felices», concluyó.
La participación en los comicios fue la menor de la historia, 63%, algo que se atribuyó, en parte, a la poca pasión puesta en la campaña por faltar una figura carismática como Sharon y a cierta normalización de la vida política israelí. Más de cinco millones de electores estaban llamados a votar.
La comisión electoral confirmó que la afluencia que se registró a lo largo de toda la jornada fue la más baja de todos los procesos electorales celebrados, incluidas las elecciones a primer ministro de 2001.
Previendo la alta abstención, antes de la apertura de las mesas, Kadima había enviado centenares de miles de mensajes a los celulares del electorado para pedirle que acuda a las urnas. «Salgan y voten», fue la frase empleada por el partido para apelar al voto de última hora.
Por otro lado, el movimiento radical palestino Yihad Islámica reivindicó el disparo de un cohete Katiusha contra el territorio israelí -que no registró víctimas ni daños materiales- y afirmó que se trataba de un mensaje para Olmert y su titular de Defensa, Shaoul Mofaz.




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