Los grupos armados palestinos que tienen retenido desde la semana pasada a un soldado israelí dieron el lunes un ultimátum de 24 horas al Estado hebreo para que libere a 1.000 presos, una exigencia rechazada por Israel, cuyo ejército comenzó a penetrar el lunes por el norte de la franja de Gaza.
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Los tres grupos armados que aseguran retener al militar fijaron como límite las 06H00 locales (03H00 GMT) del martes para que Israel acepte sus reivindicaciones.
"Si el enemigo sionista no satisface nuestras exigencias, consideraremos el asunto cerrado y el enemigo tendrá que asumir todas las consecuencias", declararon los grupos en un comunicado firmado por las brigadas Ezzedin Al Qassam, brazo armado de Hamas, los Comités de la resistencia popular y el Ejército del Islam.
Los grupos no dieron más detalles sobre la suerte que correrá el soldado Gilad Shalit a partir del martes. "Creo que el texto es suficientemente claro", declaró Abu Mujahid, portavoz de los Comités.
Israel, vía su jefe de Estado mayor, el general Dan Halutz, rechazó estas condiciones y se negó una vez más a ceder al "chantaje" de los captores.
"No cederemos ante ningún ultimátum lanzado por una organización terrorista, en este caso Hamas y haremos lo que sea para llevar al soldado de vuelta a casa", declaró el responsable militar.
En este contexto, la esperanza de encontrar una solución pacífica para esta crisis parecía esfumarse el lunes e incluso los responsables de la Autoridad Palestina, presidida por Mahmud Abas, que hace de mediador, reconocía su impotencia.
Concretamente, los tres grupos armados reclaman la liberación de mujeres y niños palestinos que están en las cárceles israelíes, a cambio de información sobre el soldado, y la puesta en libertad de 1.000 detenidos palestinos y árabes, entre ellos varios líderes de grupos radicales.
En su ofensiva sin tregua contra Hamas, movimiento islámico que controla el gobierno palestino, Israel decidió penetrar el martes al alba en el norte de la franja de Gaza, a la altura de la localidad de Beit Hanoun, donde un activista palestino murió en un enfrentamiento con una patrulla del Estado hebreo.
El ejército israelí explicó que están realizando una operación limitada en busca de municiones, túneles por los que transitan activistas y los lugares de lanzamiento de los cohetes Al Qassam.
Dos de estos cohetes fueron lanzados el lunes al mediodía desde las cercanías de Beit Hanoun, hacia el sur del territorio israelí. Mientras tanto, decenas de combatientes de diversos grupos radicales, enmascarados y armados, se preparaban para hacer frente al "enemigo", enterraban minas y aguardaban atrincherados en esta ciudad.
Desde el 28 de junio, el ejército israelí lleva a cabo una importante ofensiva en la región para liberar al soldado capturado que se saldó entre otros con la captura de 64 ministros y diputados de Hamas en Cisjordania.
En Gaza, hasta ahora, la operación militar israelí se había limitado a bombardeos contra las precarias infraestructuras palestinas y algunos edificios públicos, pertenecientes sobre todo a Hamas.
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, reiteró el domingo que no escatimaría ningún esfuerzo para liberar al soldado Gilad Shalit y dio la orden al ejército de usar "toda su fuerza" en esta campaña.
"Haremos todo, y digo todo, para liberar al soldado. Lo repito: Nadie estará a salvo", subrayó el jefe de gobierno.
La noche del domingo al lunes, los aviones de combate israelí atacaron un almacén de fabricación de cohetes Al Qassam de las brigadas de los mártires de Al Aqsa, un grupo armado vinculado al Fatah, el partido del presidente Abas.
El domingo, dos palestinos murieron a manos de soldados israelíes cuando se aproximaban a un retén militar al sur de la franja de Gaza. Según el ejército israelí, llevaban cinturones de explosivos.
Al mismo tiempo, cuatro palestinos resultaron heridos en otro bombardeo israelí contra una oficina de Hamas en Gaza y en Naplusa, al norte de Cisjordania, nueve instituciones caritativas vinculadas a Hamas fueron clausuradas por un año por el ejército israelí.
"Cuanto antes desaparezca este gobierno de asesinos, será mejor para el pueblo palestino", declaró Benjamin ben Eliezer, ministro de Fomento israelí.
Por su parte, las brigadas Ezzedin Al Qassam amenazaron el domingo con responder con idéntica crueldad a los ataques perpetrados por Israel en Gaza, horas después de que la aviación del Estado hebreo bombardeara la oficina del primer ministro palestino, Ismail Haniyeh, líder de Hamas.
Frente a este aumento de violencia, la Unión Europea y la ONU mostraron en las últimas horas su creciente inquietud. "Estamos muy preocupados e instamos a ambas partes a mantener la calma y poner fin a la violencia", declaró el lunes el presidente de la Comisión europea, José Manuel Barroso.
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