Asunción (Reuters) - Con las siempre convocantes presencias de Fidel Castro y Hugo Chávez, una sentencia judicial por corrupción contra el actual presidente Luis González Macchi, y una condena de 25 años de prisión contra el asesino del ex vicepresidente Luis María Argaña, Paraguay vivió una jornada caótica, a escasas horas de la asunción del nuevo presidente de la Nación, Nicanor Duarte Frutos.
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La Justicia paraguaya condenó a 25 años de prisión a uno de los homicidas del ex vicepresidente Luis María Argaña, asesinado en una calle de Asunción en marzo de 1999. El magistrado Carlos Ortiz Barrios sentenció a Luis Alberto Rojas al considerar que participó en el plan para matar al ex vicepresidente y cometió un crimen «detalladamente preparado».
Según la investigación judicial, Rojas tuvo como cómplices a Fidencio Vega Barrios, quien se encuentra prófugo y presumiblemente muerto, y a Pablo Vera Esteche, autor confeso del asesinato y condenado a 20 años de prisión en 2001.
El magnicidio provocó manifestaciones callejeras durante las cuales ocho personas fueron asesinadas por francotiradores seguidores del ex general Lino Oviedo (refugiado hoy en Brasil), considerado el poder detrás del ex presidente Raúl Cubas, forzadoa la renuncia tras este escándalo. Luego de esta dimisión, asumió el presidente del Senado y hoy mandatario saliente, Luis González Macchi, contra quien ayer la Justicia dispuso una orden de arraigo en su contra, acusado de corrupción. No obstante, Hugo Chávez y Fidel Castro se robaron el centro de la escena. Los presidentes de Cuba y de Venezuela llegaron durante la madrugada para asistir a las ceremonias de hoy y de inmediato se convirtieron en el blanco de la prensa.
Duarte Frutos, de 46 años, del gobernante-Partido Colorado, heredará un país económicamente estancado y políticamente revuelto.
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