21 de octubre 2026 - 15:41

Boca desata una fiebre por viajar a Colombia: cuánto cuesta ir a la final de la Sudamericana

La demanda de pasajes a Barranquilla creció un 800% y los paquetes de vuelos y alojamiento parten de $2,5 millones por persona. Las opciones directas superan los $7 millones, sin contar hospedaje ni entradas.

Los hinchas de Boca ya están sacando cuentas para viajar a Barranquilla para ver la final de la Copa Sudamericana.

Los hinchas de Boca ya están sacando cuentas para viajar a Barranquilla para ver la final de la Copa Sudamericana.

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La clasificación de Boca a la final de la Copa Sudamericana no solo desató la euforia de sus hinchas, sino que también generó un fuerte impacto en el negocio turístico.

Tras la victoria frente a Vasco da Gama en el Maracaná, las búsquedas de pasajes hacia Barranquilla crecieron un 800% en nueve días, en comparación con el mismo período del año anterior, según datos de Despegar. Con la definición prevista para el 21 de noviembre en Colombia, acompañar al equipo comenzó a convertirse en un gasto millonario.

De acuerdo con un relevamiento de tarifas realizado, los vuelos y el alojamiento para una estadía de tres o cuatro noches pueden representar entre $2,5 millones y $5,3 millones por persona, según la combinación elegida. Para quienes priorizan la rapidez, los vuelos directos de Aerolíneas Argentinas superan los $7 millones ida y vuelta, mientras que las alternativas con escalas permiten reducir el presupuesto, aunque a costa de viajes más largos.

La diferencia de precios refleja cómo un acontecimiento deportivo de alcance internacional puede modificar la demanda en cuestión de horas y trasladar esa presión a las tarifas aéreas y hoteleras. A menos de un mes de la final, los hinchas deben evaluar no solo el costo del pasaje, sino también las conexiones, las noches de alojamiento y los gastos adicionales para asistir al partido.

Cuánto cuestan los vuelos y el alojamiento para ver a Boca

Los precios relevados muestran una amplia brecha entre las alternativas disponibles para viajar desde Buenos Aires a Barranquilla. En una consulta para salir el jueves 19 de noviembre y regresar el lunes 23, los pasajes de ida y vuelta presentaban valores de u$s1.232 para la opción más económica, aunque con una duración superior a un día; u$s1.996 para un itinerario con dos escalas, con casi 14 horas de ida y 18 de vuelta; y u$s3.057 para una alternativa con una escala, que demora poco más de 10 horas en la ida y casi 11 en el regreso.

A esos importes se suma el alojamiento. Un hotel de cuatro estrellas, con pileta y desayuno buffet, costaba alrededor de u$s420 por cuatro noches en base doble. Con esa referencia, el gasto individual por vuelos y hospedaje parte de unos u$s1.652, equivalentes a aproximadamente $2,5 millones, si se elige el pasaje más barato. En el extremo superior, la combinación con el vuelo más rápido lleva el presupuesto a u$s3.477, cerca de $5,3 millones.

Los valores no incluyen la entrada al estadio, los traslados dentro de Barranquilla, las comidas ni otros gastos personales. Tampoco deben considerarse tarifas garantizadas: los precios pueden modificarse según la disponibilidad de asientos, las condiciones de compra y la evolución de la demanda.

Otras consultas reflejaban cifras elevadas para viajar con LATAM y Avianca. Entre las alternativas de LATAM aparecían itinerarios con dos escalas por u$s1.321, con conexiones en San Pablo y Bogotá o en Lima y Bogotá, y una duración de hasta 20 horas y 15 minutos. Otra opción, vía Santiago de Chile y Bogotá, costaba u$s1.426 y demandaba unas 14 horas de viaje.

En Avianca, algunas tarifas relevadas desde Ezeiza alcanzaban los $4,3 millones, con trayectos de aproximadamente 14 horas. La comparación evidencia que no alcanza con mirar el precio inicial: la cantidad de escalas, los horarios y los tiempos de conexión pueden modificar considerablemente la experiencia y el costo total del viaje.

Para quienes buscan volar sin conexiones, Aerolíneas Argentinas ofrecía tarifas desde Buenos Aires de $3,69 millones para la ida del viernes 20 de noviembre y $3,62 millones para el regreso del domingo 22. El total ascendía a $7,31 millones, sin impuestos ni cargos adicionales por equipaje, según las condiciones informadas en el relevamiento.

El hincha de Boca sueña con viajar a Barranquilla para ver la final del Xeneize en la Sudamericana, pero el periplo tiene un valor que ronda los u$s3500.

El hincha de Boca sueña con viajar a Barranquilla para ver la final del Xeneize en la Sudamericana, pero el periplo tiene un valor que ronda los u$s3500.

Entradas, el otro gasto que todavía falta definir

Al presupuesto del viaje se suma una variable clave: el precio de las entradas para la final. Al 21 de octubre, la Conmebol todavía no había informado la fecha de inicio de la venta ni los valores de cada categoría.

El organismo indicó que las novedades sobre el expendio se comunicarán a través de una plataforma habilitada especialmente para el partido. Los hinchas pueden registrarse y manifestar su interés, indicar a qué equipo apoyarán y elegir la categoría de entrada que les interesa. Sin embargo, ese registro no garantiza la disponibilidad de un ticket.

Las alternativas previstas contemplan tres categorías de localidades y una opción de hospitalidad premium. La Categoría 1 corresponde al sector preferencial detrás de los bancos de suplentes; la Categoría 2, al lateral opuesto; y la Categoría 3, a las ubicaciones detrás de los arcos, asignadas a las aficiones de ambos equipos. La modalidad hospitality incluye una ubicación de Categoría 1 y servicios premium, como catering y entretenimiento.

La Conmebol aún debe comunicar las plataformas de venta, las fechas, los límites de compra por hincha y los precios correspondientes a cada sector. Hasta entonces, el costo definitivo de acompañar a Boca en Barranquilla permanece abierto.

Con la demanda aérea en alza y las tarifas condicionadas por la disponibilidad, el viaje a la final ya representa un negocio relevante para aerolíneas, hoteles y agencias. Para los hinchas, en cambio, la decisión pasa por encontrar el equilibrio entre presupuesto, duración del trayecto y cercanía con el partido. Incluso en la alternativa más económica, llegar a Colombia exigirá una inversión de varios millones de pesos, antes de sumar la entrada y los gastos durante la estadía.

Boca disputará el partido decisivo el sábado 21 de noviembre en el estadio Metropolitano Roberto Meléndez de Barranquilla, que se prepara para recibir uno de los acontecimientos deportivos más importantes del año en la región.

La Conmebol aún no confirmó el horario oficial, aunque las previsiones apuntan a las 17 de Colombia, las 19 de Argentina. El rival de Boca saldrá de la semifinal entre Atlético Mineiro y Montevideo City Torque, una serie en la que el conjunto brasileño se impuso por 3-0 en el encuentro de ida y quedó bien perfilado para acceder a la definición.

El partido tendrá un significado especial para la ciudad anfitriona: será la primera vez que Barranquilla reciba una final de la Copa Sudamericana y también el estreno de Colombia como sede de una definición continental a partido único, formato que la Conmebol implementó en 2019.

Un estadio renovado con una inversión superior a u$s45 millones

La final coincidirá con la etapa decisiva de una profunda remodelación del estadio Metropolitano Roberto Meléndez, conocido popularmente como el Metropolitano o el Supermetro. Las obras comenzaron en enero de 2026 y contemplan una inversión superior a los u$s45 millones, con el objetivo de ampliar la capacidad, modernizar las instalaciones y convertir al recinto en un espacio preparado tanto para el fútbol como para espectáculos multitudinarios.

La capacidad pasará de aproximadamente 43.000 a 65.000 espectadores. Para conciertos y otros eventos masivos, el aforo podrá alcanzar las 75.000 personas al aprovechar el espacio del campo de juego.

Uno de los cambios centrales fue la eliminación de la pista atlética y el descenso del terreno de juego unos cuatro metros, una intervención que permite acercar las tribunas al césped y mejorar la visibilidad para los espectadores. El campo contará con césped híbrido Bermuda 419, que combina pasto natural con fibras sintéticas, además de sistemas automatizados de riego y drenaje adaptados a las condiciones climáticas de la región.

La modernización también incluye una renovación integral de los servicios para el público. Cerca del 90% de las butacas ya estaba instalado, con más de 10.800 asientos retráctiles de mayor confort. La cantidad de sanitarios aumentará de unos 300 a cerca de 900, mientras que el estadio dispondrá de cuatro camerinos modernos, uno exclusivo para la selección colombiana y otro para el Junior de Barranquilla.

Los accesos pasarán de cuatro a catorce, junto con la incorporación de espacios VIP, áreas de hospitalidad, salas de prensa y sectores destinados a museos del Junior y de la selección nacional.

La fachada oriental también forma parte de la transformación. Un sistema de más de 74.000 luces LED permitirá proyectar colores, imágenes y animaciones, mientras que las pantallas 4K y una franja LED de 500 metros reforzarán la infraestructura audiovisual del estadio. En sus alrededores, la Plaza Monumental, de 16.000 metros cuadrados, completará el espacio destinado a recibir a los aficionados.

Barranquilla apuesta al turismo deportivo y a los grandes espectáculos

La final de la Sudamericana representa una oportunidad económica para Barranquilla, que busca consolidarse como sede de acontecimientos internacionales capaces de impulsar la actividad hotelera, gastronómica, comercial y de transporte.

Según las proyecciones de Cotelco Atlántico, el gremio hotelero de la región, el evento podría generar un impacto económico superior a los u$s60 millones y atraer a decenas de miles de aficionados. La ciudad cuenta con cerca de 300 establecimientos hoteleros y más de 9.000 habitaciones, con expectativas de alcanzar niveles de ocupación cercanos al pleno durante el encuentro.

La expectativa también se extiende más allá del fútbol. Con la ampliación de su capacidad y la incorporación de infraestructura para eventos masivos, el Metropolitano busca convertirse en un escenario competitivo para conciertos y espectáculos internacionales. La posibilidad de recibir hasta 75.000 personas en este tipo de actividades amplía las oportunidades comerciales del recinto y de los negocios vinculados a su entorno.

El alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, destacó los avances en las pruebas de iluminación y la renovación de la fachada, con un sistema diseñado para ofrecer espectáculos visuales durante los grandes acontecimientos.

La Conmebol realizó visitas técnicas entre fines de septiembre y principios de octubre para supervisar la infraestructura, los accesos y los espacios operativos. Tras esas inspecciones, la ciudad mantuvo la sede de la final y las obras continuaron de acuerdo con el cronograma previsto.

El Metropolitano se prepara para sumar otro capítulo a su historia con la definición de la Copa Sudamericana. Para Boca, será la posibilidad de volver a conquistar un título internacional; para Barranquilla, una prueba de su capacidad para organizar grandes eventos y transformar la inversión en infraestructura deportiva en una oportunidad para el turismo y la economía local.

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