13 de octubre 2026 - 22:00

De $20.000 a un gigante global: la historia del emprendedor que creó una empresa de 29.000 empleados

Empezó con muy poco capital y fue haciendo crecer el negocio mientras atravesaba crisis que por momentos pusieron en riesgo todo lo construido.

Lo que empezó con una pequeña inversión terminó convertido en una empresa global con decenas de miles de empleados.

Lo que empezó con una pequeña inversión terminó convertido en una empresa global con decenas de miles de empleados.

Forbes

Empezar un negocio sin grandes inversores detrás ya es complicado. Lograr que crezca hasta convertirse en una empresa con miles de trabajadores parece todavía más difícil. Sin embargo, un empresario estadounidense lo consiguió y terminó construyendo una fortuna personal de miles de millones de dólares.

En el camino tuvo que atravesar varias crisis y tomar decisiones duras para evitar que su compañía se viniera abajo. Llegó a despedir empleados que él mismo había contratado y vio cómo las acciones de la firma se desplomaban después de salir a Bolsa.

Stone empezó desde el sótano de su casa y usó lo que pagaban sus primero

Stone empezó desde el sótano de su casa y usó lo que pagaban sus primero

El inicio sin inversores: cómo convertir los primeros clientes en el capital de la empresa

En 1986, Bill Stone tenía 30 años y decidió dejar su trabajo como consultor en KPMG para empezar su propio negocio. Con unos u$s20.000 de ahorros fundó SS&C Technologies, una empresa dedicada a desarrollar programas informáticos para el sector financiero.

Sus primeros pasos fueron bastante modestos. Trabajaba desde el sótano de su casa, en Windsor, Connecticut, y apenas contaba con cuatro empleados. Durante aquel primer año consiguió facturar alrededor de u$s86.000, suficiente para mantener el proyecto en marcha.

Stone tampoco tenía grandes inversores dispuestos a financiarlo. Por eso, usaba el dinero de sus primeros clientes para contratar más gente y mejorar los servicios. De esa manera, evitaba asumir grandes gastos antes de comprobar que existía demanda por sus productos.

Recién en 1990 consiguió una inversión importante. General American Life y Conning, dos compañías del mundo financiero, aportaron cerca de u$s4 millones. Para entonces, SS&C ya llevaba cuatro años funcionando sin haber dependido de grandes aportes externos.

Stone también empezó a prestar especial atención al efectivo disponible. No le alcanzaba con sumar contratos o aumentar las ventas: necesitaba conservar dinero suficiente para cubrir los gastos cuando aparecieran períodos más complicados.

CAMRA y el punto de quiebre: la visión de software que transformó el mercado financiero

El primer gran problema llegó bastante rápido. En 1987, la Bolsa de Wall Street sufrió un fuerte desplome y muchas de las empresas que compraban los programas de SS&C comenzaron a recortar gastos. Para Stone fue un golpe importante, porque buena parte de sus ingresos dependía de esos clientes.

En vez de esperar una recuperación, buscó compradores en otros sectores. Empezó a trabajar con compañías de seguros y firmas dedicadas a administrar inversiones, que necesitaban programas para ordenar sus operaciones.

De ese giro nació CAMRA, un sistema informático que permitía llevar la contabilidad y controlar las inversiones de una compañía. El programa salió al mercado en 1989 y tuvo una recepción mucho mejor de lo que Stone esperaba.

Durante una de sus primeras presentaciones públicas, varias personas hicieron fila para preguntarle cuánto costaba. Años después recordó aquella escena diciendo que se había sentido como una estrella de rock.

CAMRA permitió que SS&C llegara a nuevos clientes en un momento en el que su mercado original atravesaba dificultades. El sistema resolvía tareas contables y de seguimiento de inversiones que hasta entonces resultaban complejas para muchas entidades financieras.

CAMRA abrió una nueva etapa para la empresa y le permitió llegar a clientes que hasta entonces estaban fuera de su mercado.

CAMRA abrió una nueva etapa para la empresa y le permitió llegar a clientes que hasta entonces estaban fuera de su mercado.

De 4 empleados en 1986 a una firma global: claves de un crecimiento sostenible

El éxito de CAMRA no eliminó los problemas. En 1988, SS&C había llegado a tener 38 trabajadores, pero al año siguiente esa cantidad cayó a 26. Stone tuvo que despedir a 12 personas que él mismo había contratado.

La compañía volvió a crecer y en 1996 comenzó a cotizar en Bolsa. Sus acciones salieron al mercado a u$s19 y llegaron a valer u$s25. Sin embargo, los resultados quedaron apenas por debajo de lo que esperaban los inversores y el precio terminó desplomándose hasta los u$s3.

El golpe también alcanzó a su círculo más cercano. Stone había reservado el 5% de las acciones ofrecidas al público para familiares y amigos, que terminaron perdiendo buena parte del dinero invertido.

En 1999 volvió a atravesar otra reducción importante. Varios proyectos relacionados con el efecto 2000 y la llegada del euro se frenaron y la empresa pasó de 610 empleados a solo 250.

Stone también comenzó a apoyarse en las recomendaciones de sus trabajadores para las decisiones técnicas. A fines de los años 80, por ejemplo, su equipo le aconsejó utilizar Windows y procesadores Intel, una elección que terminó manteniéndose dentro de la compañía.

Ese crecimiento no hizo que abandonara por completo el contacto cotidiano con los clientes. Incluso después de convertirse en un empresario millonario, continuó atendiendo personalmente algunas consultas y respondiendo sus correos electrónicos. Cuarenta años después de su fundación, SS&C tiene 29.000 empleados y Stone sigue al frente de la compañía. Su fortuna personal ronda los u$s3.600 millones.

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