18 de octubre 2026 - 19:00

El multimillonario que inventó la señal de PARE sin haber conducido jamás

Durante años se dedicó a los negocios familiares, hasta que el caos que empezaban a generar los autos en las calles despertó su interés por poner orden en el tránsito.

Impulsó el uso de señales de tránsito cuando todavía muchos dudaban de que los conductores fueran a respetarlas.

Impulsó el uso de señales de tránsito cuando todavía muchos dudaban de que los conductores fueran a respetarlas.

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A principios del siglo XX, cuando las ciudades empezaban a llenarse de automóviles, un hombre que había heredado millones de dólares decidió dedicarse a un problema que pocos parecían tomar en serio: el tránsito. Su trabajo cambió para siempre la manera de circular por las calles, aunque tenía una particularidad bastante insólita: nunca había manejado un auto.

Se llamaba William Phelps Eno y provenía de una de las familias más adineradas de Nueva York. Después de pasar varios años en el negocio inmobiliario, encontró una nueva ocupación en la seguridad vial, que lo llevó a desarrollar algunas de las normas de circulación más conocidas del mundo.

En 1903, Nueva York comenzó a aplicar algunas de las normas de tránsito que Eno había propuesto para ordenar sus calles.

En 1903, Nueva York comenzó a aplicar algunas de las normas de tránsito que Eno había propuesto para ordenar sus calles.

De la bancarrota del caos urbano al nacimiento de la seguridad vial

El interés de Eno por el tránsito comenzó mucho antes de la popularización del automóvil. En 1867, cuando tenía apenas nueve años, quedó atrapado en un embotellamiento de carruajes en Broadway, una de las principales avenidas de Nueva York. La situación le llamó la atención porque nadie parecía saber cómo resolverla.

Había alrededor de una docena de vehículos tirados por caballos, pero sus conductores no lograban organizarse para avanzar. Los policías tampoco contaban con instrucciones claras y la circulación terminó completamente paralizada. Años después, recordaría aquel episodio como el origen de su interés por el problema.

Eno nació en 1858 y creció rodeado de comodidades gracias a la fortuna de su padre, Amos R. Eno, un importante empresario inmobiliario. Trabajó durante años en el negocio familiar, hasta que en 1899 decidió abandonarlo para concentrarse en una actividad que prácticamente no existía como disciplina profesional: la regulación del tránsito.

Su primera gran propuesta llegó en 1900, cuando publicó un artículo titulado "Reforming Our Street Traffic Urgently Needed" en la revista "Rider and Driver". Allí planteó la necesidad de establecer reglas comunes para circular y propuso incorporar señales que obligaran a los conductores a detenerse en determinadas intersecciones.

Sus ideas comenzaron a ganar terreno en Nueva York, que en 1903 adoptó una de sus primeras normativas modernas de circulación. También impulsó las calles de un solo sentido, las rotondas y otras medidas destinadas a organizar el movimiento de vehículos y peatones.

"Nadie se va a parar": el rechazo social a la primera señal de tráfico en Detroit

A comienzos del siglo XX, la idea de obedecer una señal de tránsito despertaba bastante escepticismo. Hasta entonces, la circulación dependía principalmente de las indicaciones policiales y de los acuerdos improvisados entre quienes compartían las calles.

Una de las principales objeciones a la propuesta de Eno era bastante sencilla: ¿por qué alguien iba a detenerse frente a un cartel si no había un policía presente para obligarlo? El sistema buscaba reemplazar parte de la vigilancia humana por instrucciones visibles que todos debían respetar.

En 1915, Detroit se convirtió en una de las primeras ciudades en instalar la señal de STOP. Sin embargo, aquel modelo era muy diferente del actual: tenía forma cuadrada, medía aproximadamente 60 centímetros por lado y llevaba letras negras sobre un fondo blanco.

La historia de su creación también tiene algunas particularidades. Aunque Eno es reconocido como uno de sus impulsores, ciertos relatos atribuyen al policía Harry Jackson la fabricación de un cartel utilizado en Detroit hacia 1914. El empresario neoyorquino ya había propuesto este tipo de indicaciones varios años antes y contribuyó a extender su uso.

Con el tiempo, las autoridades comprobaron que las señales ayudaban a ordenar el tránsito sin necesidad de colocar un agente en cada esquina. Su utilización comenzó a extenderse a otras ciudades estadounidenses, aunque todavía faltaban varias décadas para que el diseño adquiriera su apariencia definitiva.

Eno impulsó el uso de señales de tránsito cuando todavía muchos dudaban de que los conductores fueran a respetarlas.

Eno impulsó el uso de señales de tránsito cuando todavía muchos dudaban de que los conductores fueran a respetarlas.

Datos curiosos sobre la señal de STOP que probablemente desconocías

La señal de PARE no siempre fue roja ni tuvo ocho lados. Su diseño atravesó varias modificaciones hasta convertirse en el octógono que actualmente se reconoce en buena parte del mundo.

En 1923, una asociación de departamentos de carreteras estadounidenses impulsó un sistema para distinguir las señales por su forma. La cantidad de lados estaba relacionada con la importancia de cada indicación: los círculos se reservaban para los cruces ferroviarios, los octógonos para la detención obligatoria y los triángulos para advertir precaución.

El color también cambió con los años. Primero se utilizaron carteles blancos y posteriormente amarillos, ya que los pigmentos rojos disponibles no resistían demasiado bien la exposición al sol y las condiciones climáticas. El desarrollo de materiales más duraderos y reflectantes permitió adoptar el rojo de manera generalizada.

En 1954, Estados Unidos estableció oficialmente el diseño de fondo rojo y letras blancas. Para entonces, Eno ya había fallecido, por lo que nunca llegó a ver completamente estandarizada la versión moderna de una señal cuyo uso había promovido décadas atrás.

Su propia relación con los automóviles también tenía una contradicción bastante particular. En 1912 recibió un permiso de conducir honorífico en Francia, pese a que nunca había aprendido a manejar. Era un apasionado de los caballos y desconfiaba profundamente de los autos, aunque dedicó buena parte de su vida a estudiar cómo organizar su circulación.

En 1921 creó la Eno Foundation for Highway Traffic Regulation, una organización destinada a investigar y mejorar la seguridad del transporte. La institución continúa funcionando bajo el nombre de Eno Center for Transportation, décadas después de la muerte de su fundador en 1945.

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