ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

16 de enero 2026 - 09:30

Insólito: se hicieron millonarios vendiendo excusas para faltar al trabajo

De un rumor de oficina a un sitio web inesperado: una idea polémica generó millones y abrió un debate sobre ética y ausencias.

ver más

Una idea polémica convirtió la ausencia en producto y abrió un gran debate.

Pexels

En tiempos de burnout y agendas al límite, no sorprende que millones de personas sueñen con un respiro. Lo insólito es que, en vez de hablar de licencias o bienestar, una parte del mercado encontró un atajo: vender “justificativos” listos para usar, como si el descanso se pudiera comprar.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

La historia tomó vuelo en 2007, cuando dos empleados ligados a una empresa de seguridad descubrieron que varios compañeros ya improvisaban certificados médicos falsos. En vez de denunciar la trampa, armaron un servicio en línea y lo presentaron como una solución “práctica” para quienes no querían inventar una excusa desde cero.

consulta médica

Entre calendarios y papeles impresos, una salida “rápida” se volvió negocio y movió millones.

Un negocio insólito: cuál fue la idea millonaria de John Liddell y Darl Waterhouse

John Liddell y Darl Waterhouse detectaron el patrón en su trabajo: las ausencias se justificaban con papeles armados a mano, con nombres de médicos o centros de salud escritos a las apuradas. La pregunta que se hicieron fue tan simple como provocadora: si ya había demanda, ¿por qué no ofrecer un “producto” prolijo y vendible?

Así nació la Red de Ausencias Justificadas, ligada a Vision Matters y conocida también como Excused Absence Network. El modelo era directo: por una tarifa baja, la persona recibía plantillas para completar con datos de un médico, una guardia o una institución local, y presentarlas como respaldo ante un jefe o una escuela.

El catálogo no se quedaba en lo sanitario. Además de supuestas consultas y hospitalizaciones, incluía opciones como citaciones de jurado o programas de servicio fúnebre armados con estética formal, poemas y listas típicas de ese tipo de folletería. La promesa era tentadora: una excusa “verosímil” sin esfuerzo creativo.

El ruido llegó rápido: aparecieron cuestionamientos por ética y por posible fraude, sobre todo por el uso de nombres de profesionales que no tenían relación con el caso. Hubo ejemplos de fallas que expusieron el riesgo: si alguien llamaba a verificar, el argumento podía caerse. Aun así, los fundadores defendieron la idea con un giro llamativo: dijeron que solo ofrecían entretenimiento y que, de todos modos, la gente iba a mentir igual.

Últimas noticias

Te puede interesar

Otras noticias