El Gobierno continúa celebrando los niveles de inflación. El propio presidente Javier Milei señaló en sus redes sociales: “seguimos domando la inflación” con relación al dato del mes de septiembre que registró una variación mensual del 1,9% en su nivel general y del 33,4% interanual.
Una vez más, el mejor alumno
La inflación interanual de tarifas y alimentos superó el nivel general en septiembre, mientras el empleo registrado volvió a caer y acumula pérdidas desde el inicio del gobierno de Javier Milei. El FMI recortó sus proyecciones de crecimiento para la Argentina y volvió a respaldar el ajuste fiscal.
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Los alimentos y las tarifas mantuvieron aumentos por encima de la inflación general, mientras el empleo registrado volvió a mostrar una caída.
No obstante, vale la pena analizar algunos de los desagregados del índice. Los precios “regulados”, que son los que incluyen las tarifas de servicios públicos (electricidad, gas, agua, transporte público, entre otros), se incrementaron un 43,3% interanual, bien por encima del nivel general. Un segmento al que la mayoría de la población destina una parte importante de sus ingresos.
Los alimentos también muestran una dinámica de mayor incremento que el nivel general. Así lo muestran los registros de la Canasta Básica Alimentaria, la que se utiliza para medir el umbral de indigencia: se incrementó en un 40% interanual en septiembre pasado.
Además de la incidencia que tienen estas divisiones en el día a día de los hogares, la inflación general se encuentra muy lejos de la proyectada por el Presupuesto 2026: 10,1% para todo este año. Por otro lado, si bien en el Presupuesto 2027 el gobierno rectificó este valor y modificó la proyección al 29%, para alcanzar tal número el aumento mensual de precios a partir de octubre debería ser, en promedio, no mayor al 1,3%. Un valor al que parece difícil llegar.
El empleo no deja de contraerse
A partir de la información proveniente del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) se conocieron los datos de empleo del mes de julio. Allí se observa que la cantidad total de trabajadores/as registrados/as se situó en 12.725.996, con una reducción interanual de 136.500 y mensual de 15.500.
La actual gestión de gobierno contó con una fase de destrucción de trabajo asalariado privado registrado durante el primer semestre de 2024. Luego, el mercado laboral mostró una estabilización y mínima mejoría hasta el mes de mayo de 2025. Posteriormente retomó una senda bajista que ya acumula 14 meses.
Así, la cantidad de asalariados privados registrados marcó su menor valor desde marzo de 2022, momento de recuperación pospandemia.
Desde el comienzo de la gestión de Milei, 266.000 asalariados/as privados/as, 83.000 públicos y 22.000 personas empleadas de casas particulares perdieron su trabajo, al tiempo que los monotributistas se incrementaron en 177.000, lo que no llegó a compensar las caídas mencionadas. En este período, la industria, la construcción y el comercio fueron los sectores más perjudicados ya que perdieron 90.900; 64.100 y 19.400 trabajadores/as, respectivamente.
Una fotografía de la Argentina actual en la que, ante la pérdida de sus puestos de trabajo, muchas personas recurren a trabajos menos calificados y, en gran parte, no registrados.
El FMI pide más ajuste
La semana pasada se llevaron a cabo las reuniones anuales del FMI y del Banco Mundial en Bangkok, Tailandia. Allí los principales exponentes de los organismos apostaron una vez más a “recomendar” a los países emergentes priorizar la “consolidación fiscal”. En este sentido, nuestro país fue presentado como uno de los mejores alumnos por la directora gerente del Fondo, Kristalina Georgieva, quien destacó la “disciplina fiscal” de la Argentina como ejemplo a nivel global. La funcionaria ya había mencionado en una intervención días antes que las economías emergentes “deberían esforzarse por ampliar su espacio fiscal”, aunque reconoció que será una “ardua tarea” dado que “la población se ha acostumbrado al apoyo estatal”.
Un mensaje que no debería pasar desapercibido. Georgieva se concentra en “recomendar” el ajuste fiscal recortando el gasto público. Si bien sostiene que el aumento de las tasas de interés que deben afrontar los países deudores es un verdadero problema, no muestra atisbos de aconsejar políticas para reducir las mismas, ni tampoco mitigar las que el propio organismo aplica a sus créditos. En el caso de naciones como Argentina, el costo del endeudamiento resulta muy oneroso dadas, entre otras cuestiones, las sobretasas que debe pagar el país por los elevados montos que debe al Fondo.
En este marco, el organismo también dio a conocer los nuevos pronósticos de crecimiento para Argentina. Al igual que el Banco Mundial y las proyecciones de los bancos y consultoras locales, el FMI revisó a la baja sus estimaciones. En su informe de Perspectivas de la Economía Mundial, el Fondo disminuyó su proyección de crecimiento para este año al 2,1% (del 3,5% que estimaba en julio) y también redujo las expectativas para 2027 al 3,5% (desde el 4,0%).
En definitiva, los datos no hacen más que reflejar la realidad de una economía en la que el ajuste fiscal lleva a frenar la actividad económica por la vía de las menores inversiones públicas y la caída de la actividad privada, lo que a su vez implica un mayor ajuste por la reducción de la recaudación. Un círculo cuyo límite es la resistencia que impongan los ajustados.
Presidente Partido Solidario


