Sochi, Rusia (AFP-ANSA) -« Objetos ajenos al avión» ruso que cayó el jueves en el Mar Negro avivaron las sospechas de que un atentado terrorista hizo explotar la aeronave de pasajeros. Los restos fueron descubiertos en el lugar de la catástrofe y están siendo examinados, confirmó en Sochi el jefe de la comisión de investigación rusa, Vladimir Ruchailo.
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Ruchailo no precisó la naturaleza de estos objetos y se limitó a indicar que «no tienen ninguna relación con la construcción del avión». La comisión de investigación constató que el avión fue destruido por una explosión, añadió Ruchailo, que es secretario del Consejo de Seguridad ruso. «Los daños fueron muy importantes en la cabina de pasajeros», agregó.
«Varios cuerpos presentan heridas cuya naturaleza examinamos», dijo el jefe de la comisión de investigación. Interrogado sobre un cuerpo que, según rumores en Sochi, tendría huellas de disparos, declaró «no tener ninguna información al respecto».
Fuentes de Estados Unidos avanzaron la hipótesis de que el avión ruso hubiese sido alcanzado accidentalmente por un misil ucranio, lo que negó el sábado el presidente de Ucrania, Leonid Kuchma.
Ucrania rechazó toda responsabilidad en los hechos y afirmaron que surgieron nuevos antecedentes que descartan la posibilidad de que haya sido un misil, lanzado durante las maniobras de sus fuerzas antiaéreas, el que derribó el avión. Por su parte, los rusos hasta ahora han dado prioridad a la hipótesis de un atentado terrorista.
El aparato, un Tupolev Tu-154 de la compañía rusa Sibir, que cubría la ruta entre Tel Aviv y Novosibirsk (Siberia), se estrelló el jueves en el Mar Negro después de explotar en pleno vuelo. Todos los ocupantes, entre 76 y 78 personas, en su mayoría israelíes, murieron. Está previsto que las familias de las víctimas lleguen el domingo a Sochi.
Mientras, la búsqueda de los cuerpos y de los restos del avión prosigue en el lugar de la tragedia.
Expertos israelíes se unieron ayer a los especialistas rusos que analizan los pedazos ya recuperados a la vez que siguen buscando las cajas negras del aparato, que podrían encontrarse a dos kilómetros de profundidad.
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