Los temas militares siguen sin ayudar al gobierno. Anoche, las posibilidades de Roberto Bendini para seguir al frente del Ejército, tras declaraciones presuntamente antisemitas, se habían reducido significativamente y se escuchan ya ruidos de cambio. A eso se agrega que los accionantes particulares apelarán hoy el rechazo de un juez a extraditar a Alfredo Astiz hacia Francia. Eso lleva el caso de nuevo a decisión de la Corte Suprema de Justicia, algo que anuncia otro frente de desgaste.
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No consiguió Néstor Kirchner, a pesar del esfuerzo, que Bendini soportara las acusaciones de entidades comunitarias judías que piden que se profundicen las investigaciones acerca de si el general tuvo o no expresiones antisemitas. Si bien una comisión integrada en el Ministerio de Defensa se expidió en favor del general, afirmando que es incomprobable que haya dicho ante 40 oficiales que Israel podría planearla anexión de la Patagonia,-ahora la DAIA pide que se investigue el caso tomando testimonio a los 40 coroneles y capitanes que podrían haber escuchado esa aseveración (ver nota aparte). Asfixiado por esta crisis, que se suma a los problemas que derivan de la revisión de los años '70, en el gobierno la presión del caso Bendini resultaba anoche insoportable. A pesar de que el jefe militar cuenta con una ventaja: fue designado por Néstor Kirchner, quien ordenó el pase de retiro de un nutrido lote de oficiales superiores para consagrar a su amigo, ex jefe del Ejército en Santa Cruz. Informate más
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