Jorge Vázquez, ahora embajador en Perú, se enfrenta a que por tercera vez lo remuevan de un cargo diplomático. En una charla que mantuvo con periodistas argentinos en la sede de la embajada en Lima, atacó a José Manuel de la Sota, Germán Kammerath, Luis Juez y hasta la esposa del gobernador cordobés con respuestas agraviantes. Las declaraciones -hechas ante periodistas que cubrían un hecho turístico en Perú- ya llegaron a la Comisión de Acuerdos del Senado a la que el diputado Fernando Montoya le pide que tramite sanciones de la Cancillería para Vázquez.
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El exabrupto del embajador no es una rareza. Cuando era embajador ante la ONU, habló de Domingo Cavallo calificándolo de «caramelero», lo que le valió que Carlos Menem lo sacara del cargo. Vázquez militó en el menemismo, en el Frepaso (acompañó como candidato a vicegobernador de Buenos Aires al llorado Carlos Auyero).
El segundo episodio se dio en Chile cuando contestó por carta una crítica hecha por el periodista Ovidio Bellando finalizando la misiva con un «chupame un huevo» como despedida. Esa vez, fue Guido Di Tella quien le envió el telegrama de despido.
Ahora, Néstor Kirchner y Rafael Bielsa deberán solucionar la situación frente a las acusaciones que hizo el antes menemista embajador y ahora fervoroso kirchnerista. Vázquez dijo ante los periodistas, por ejemplo, refiriéndose al gobierno de De la Sota: «Un gobierno lamentable...; esperamos que el señor Juez, este... digamos, el intendente que ha ganado, se ocupe de hincarlo, perturbarlo hasta que nos saquemos esta cosa del pasado. Son jóvenes con hábitos de viejo, son Juárez de Santiago del Estero, pero jóvenes».
También se ocupó de Kammerath como un delincuente común: «Si han elegido a Kammerath siendo un delincuente común, bah, menos común que los delincuentes porque es un delincuente mayor, y lo ha puesto Córdoba como intendente, eso significa que hay un daño profundo cultural en la sociedad. El hecho de aguantar a la Riutort, eh..., esos fiscales truchos que sientan un gordo ahí que maneja todo, ¿no?».
También deslizó que la casa donde vive el gobernador cordobés fue un regalo un tanto confuso: «Me dice una de las asistentes de Cafiero: 'De la Sota quiere verte, te invita a pasar la noche después del acto'. Le digo muchas gracias, para mí De la Sota era un renovador, como lo era Manzano, como lo eran esos muchachos... Fíjese en lo que uno estaba cayendo. Eso fue la elección que perdió con Menem, la interna del '88". «Nos juntamos con De la Sota finalmente a las 5 de la mañana, nos fuimos a su casa, nadie podía abrir el portón. Porque no sabía ni él cómo se abría, era un regalo de alguien. La casa con un olor a pintura que se caía, él me mostraba, mostraba la casa, con habitación para las nenas cuando vengan, qué sé yo. Pero se equivocaba de habitación porque... se la regalaron, se la regalaron.»
Y también criticó a Luis Juez y su relación con De la Sota: «Cambia la forma, nos sirve para pelearlo al otro, digamos, como si uno hubiera sacado un perro de otra jauría para chumbarles a los de él, a los de De la Sota. Pero tiene la misma raza, ¿eh? Porque primero yo no puedo ser nada de la anticorrupción con De la Sota sin conocerlo. Ya conociéndolo, digo: 'Este me va a robar todo, digo no voy'». «Lo que pasa es que él viene con el peluquín desde... cuando ustedes no nacieron, desde la intendencia de Coronel vienen juntos, ¿pero qué ha pasado, ha habido una pelea entre compadres o no?, ésta es la pregunta.Yo no lo sé, lo que sé es que éste le va a incordiar la vida al otro, y mucho.»
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