Triunfó Aníbal Ibarra y triunfó el presidente Néstor Kirchner, que se jugó totalmente por él. El aparato nacional y el aparato municipal sumados, más el ARI de Elisa Carrió, fueron mucho para el empresario Mauricio Macri. ¿Qué queda ahora? Un jefe de gobierno -Ibarra-que dependerá mucho de Kirchner, porque nadie ignora que sin el apoyo del santacruceño sus votos propios no le alcanzaban, ya que siempre estuvo abajo en las encuestas, y en determinados momentos su intención de voto era casi la mitad que la de su rival. Inclusive perdió por 4 puntos la primera vuelta. Un distrito grande como la Capital Federal (el segundo del país), un medio apoyo en otro, Santa Fe, más Santa Cruz y Jujuy y alguna otra provincia le dan sustento de poder a Néstor Kirchner, logrado parcialmente en la elección presidencial del 27 de abril. Técnicamente no se notará por la inmensa mayoría de legisladores que dominan otras figuras del justicialismo, como Carlos Reutemann y, por cantidad fundamentalmente, Eduardo Duhalde. Además, vecino a Ibarra seguirá -esta vez como electo y no por renuncia del titular-el gobernador Felipe Solá, que gobierna casi la mitad del país, como representa la provincia de Buenos Aires. Pero Kirchner podrá decirle a Duhalde, mostrándole a Ibarra: "También puedo imponer ganadores". Para casi la mitad de los moderados que votaron por Macri y perdieron queda el consuelo de que sus votos fueron más libres y desinteresados. También tendrán el consuelo de que Felipe Solá es un moderado, no visto como del mismo palo por el entorno kirchnerista, si es que temen peligros hegemónicos. Finalmente deben consolarse con que, aunque en lo inmediato venga un jolgorio de la izquierda, el reciente acuerdo con el Fondo muestra un Kirchner también moderado y cercano a Estados Unidos (ver nota "Detrás de los sorprendentes..."). Fuera de lo político, Aníbal Ibarra tiene la oportunidad de efectuar una magnífica gestión a poco de que tome como mera experiencia de gestión los primeros cuatro años, ciertamente opacos. Para Macri el consuelo es que en la ley política está el "debutar perdiendo". Lo contrario es lo excepcional. El segundo punto es persistir y con el tiempo todo llega. Es joven.
El resultado de la capital Federal, adonde fue a votar 70% de los empadronados (más de quienes lo hicieron en la primera vuelta del 24 de agosto), sorprendió por la brecha entre el ganador y
En la elección a diputados nacionales que se realizó en Buenos Aires, Jujuy, Santa Cruz y Chaco se jugaron un total de 43 bancas de las cuales el peronismo sumó casi 30 de ellas. Eso le permitirá al oficialismo, desde el 10 de diciembre próximo, superar las 129 bancas necesarias para contar con quórum propio. En esa elección,
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