Ese consenso, se había pactado entre el viejo bloque peronista de la Legislatura porteña, aquel que nutrió luego de funcionarios al gobierno nacional, el ibarrismo y también el radicalismo -aquel que reunía una docena de legisladores, pero que explotó ante la elección porteña del pasado 24 de agosto y se esfumó luego de las urnas, ya que tendrá una sola banca a partir del 10 de diciembre-.
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