Kirchner duro con policías pero cede con los piqueteros
Néstor Kirchner embistió nuevamente ayer contra la Policía Bonaerense al compartir un acto con Felipe Solá. Es cierto que se refirió a los grupos de la fuerza que están involucrados en delitos, pero tanta crítica a efectivos de la provincia de Buenos Aires y del resto del país termina afectando a la gran mayoría que, pese a un salario bajo, debe arriesgar su vida todos los días ante la delincuencia, que generalmente cuenta con armamento y medios superiores en tecnología. Mientras el gobierno muestra su dureza en este tema, cede en otros. Es lo que sucedió ayer con los piqueteros, que utilizan diferentes métodos para presionar en su beneficio. Anoche, un dirigente de ese sector, Antonio Bitto, aseguró a este diario que de la reunión que mantuvieron con funcionarios -luego de ocupar tierras en el barrio de Palermo- se pactó la promesa de darles terrenos para que levanten sus casas. La práctica violenta de los piqueteros que logra resultados provoca imitación. Es el caso ayer en la Legislatura porteña. Adherentes al biógrafo Miguel Bonasso, quien accede el 10 de diciembre a una banca en Diputados promocionado por el gobierno, ocuparon algunas oficinas para presionar por leyes que expropien cuatro empresas más en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires. Inclusive ese grupo de empresas recuperadas repartió volantes con críticas duras al propio gobierno nacional y a la democracia. Distorsiones de ese tipo empiezan ya a generar malestar en la sociedad por el avance de las concesiones ante ilegalidad. Ayer, por ejemplo, comenzó a circular una convocatoria al primer cacerolazo y bocinazo contra la prepotencia de los piqueteros.
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•Presión
Ibarra se desprendió del conflicto, y negó haber participado de alguna «negociación» con los piqueteros, que ocuparon el predio que pertenece a la ex línea San Martín de ferrocarriles. No obstante la información oficial, que indica que fue parte de la negociación la Comisión Municipal de la Vivienda que depende del Gobierno de la Ciudad.
«Me preocupa la ocupación y lo dije desde el primer día que no íbamos a autorizar así la construcción de ninguna vivienda, porque no se puede privilegiar las situaciones de fuerza por sobre lo que hacen cientos de ciudadanos que pagan sus créditos, que se anotan para las viviendas, esperando, incluso, a veces durante muchos años», manifestó Ibarra a la prensa.
Y advirtió: «Si uno privilegia la situación de lo ilegal, ponemos patas para arriba toda la sociedad. Esta fue la definición del Gobierno de la Ciudad y no se puede obtener ninguna vivienda, ni la autorización para la construcción sobre la presión y mucho menos sobre una situación de absoluta ilegalidad».




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