Deshoja la margarita Néstor Kirchner y todavía no decidió sobre cómo seguirá adelante su operación en el PAMI. No tiene suerte el Presidente con sus designados y, muy a su pesar, en vez de cubrirse de buenas noticias por el cambio de dinámica de la gestión, las páginas de los diarios (y sobre todo los programas de TV) se han abarrotado de denuncias y desprolijidades. El caso del instituto de los jubilados, con Juan González Gaviola a la cabeza, no es la excepción.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Kirchner debe decidir si dentro de dos meses, cuando venza el plazo que le concedió el Congreso para la actual intervención de ese médico mendocino y cuñado de José Octavio Bordón, renovará ese tipo de conducción. En teoría, necesitaría una ley, aunque baste con un decreto de necesidad y urgencia. En caso de continuar con este esquema, también tendrá que resolver si mantiene a González Gaviola al frente o si cambia de interventor. ¿O quedará al frente Ramón Granero, compinche de Kirchner en Santa Cruz durante la caída del ex gobernador Jaime del Val? ¿Se convocará al rosarino Hermes Binner, como afirman algunos funcionarios del Ejecutivo? Cuando se publicó esta versión Binner dijo que no aceptaría. Falta ahora que se lo ofrezca.
En caso de que Kirchner no desee continuar con el sistema vigente y, campaña publicitaria mediante, resuelva «devolver el PAMI a nuestros abuelos», tendría que caer en la Ley que rige la organización de la obra social. Allí se establece que debe haber un directorio compuesto por 7 jubilados, 2 representantes de los trabajadores activos y 2 del Estado. El esquema es impecable, salvo que le resultaría bastante complicado ganar la elección para que la mayoría del directorio funcione a su favor. En su momento, la ley que diseñó así la conducción del Instituto, se redactó bajo la atenta mirada de Graciela Camaño y Cristina Guevara. Camaño es la esposa de Luis Barrionuevo; Guevara mantiene una relación casi familiar con Enrique «Coti» Nosiglia. Barrionuevo y Nosiglia, junto con algunos otros operadores políticos con intereses en el PAMI (como Matilde Menéndez, por ejemplo), organizaron listas en todo el país y controlaron fácilmente el directorio de la entidad al cabo de una elección que pasó casi desapercibida, salvo para los «aparatos» políticos que jugaron en la contienda.
Es posible que Kirchner carezca en estos días de un operador capacitado para enfrentar a estas organizaciones electorales, más allá del celo con que Rafael Bielsa ha examinado siempre la situación del PAMI Rosario.
•Modificación
Si Kirchner quiere un PAMI normalizado y, a la vez, pretende sacarlo de las manos de los sindicalistas o de gestores tradicionales del negocio de la salud, deberá cambiar la Ley que rige al instituto. Volver, por ejemplo, a la 19.032, que preveía un directorio con 6 representantes del Estado, 4 de los jubilados y 2 representantes de los trabajadores activos. El argumento para defender la reducción de jubilados en la conducción es que sólo 25% de los recursos que llegan al PAMI provienen de los retirados. El resto es aportado por los empleadores y los empleados activos. Otra opción: ¿Pretende provincializarlo y eliminarlo de la esfera del poder central?
De todas las hipótesis, acaso la de una intervención de Granero es la que más velozmente avanza en el seno del gobierno. Su mejor antecedente no es el de ser santacruceño y haber conspirado con Kirchner hace ya años (también con Héctor Icazuriaga, el actual gobernador de la provincia). Granero tiene un pergamino mejor: fue sindicalista, de un gremio llamado Unión de Trabajadores Independientes, que controla 50% de los empleados de PAMI de todo el país.
•Problemas
No es un pergamino desdeñable éste de Granero. Uno de los problemas principales del PAMI es el comportamiento de algunos sectores sindicales, como el de ATE, que conduce Rubén Grimaldi, a quien Gaviola casi acusó de secuestrador por tenerlo retenido en un despacho durante varias horas para que autorice un pago de horas extras. Grimaldi responde a Hugo Moyano y, al parecer, se mueve en la administración como un piquetero en una ruta. Sin ir más lejos, el viernes pasado a las 11 de la mañana González Gaviola dio un extraño asueto en el Instituto para evacuarlo antes del mediodía y evitar que el sindicato le tome el edificio.
Dejá tu comentario