17 de octubre 2003 - 00:00

Los baños (saqueados) de Camaño

Una inédita pasión reina entre algunos empleados del Congreso que, embelesados con la grifería sanitaria, saquearon rejillas, canillas, botones de desagüe y hasta tapas de inodoros de los baños del edificio anexo de la Cámara de Diputados. Esa supuesta rapiña hasta forzó una tórrida nota, enviada por mail a todos los trabajadores de «la casa», donde el presidente de los diputados, el quilmeño Eduardo Camaño, pide colaboración a los empleados y denuncia la situación a través de su secretario general, Alfredo Bertiche.

La misiva fue enviada ayer «A Todo el Personal de la Cámara» remarcando los esfuerzos por mejorar las instalaciones, sobre todo del edificio anexo, pero reconociendo lo que se viene denunciando desde hace años: el estado deplorable de los sanitarios de ese edificio que hace que los empleados se nieguen a utilizar los baños.

«Con mucha amargura pudimos verificar que los baños del edificio anexo fueron literalmente desmantelados»,
se lee en un párrafo del escrito que apareció en las PC de todas las oficinas de Diputados con la firma de Bertiche.

Con tono de indignado, Camaño espetó a los saqueadores para que, si les queda un «céntimo de sensibilidad», dejen de cometer los «actos deplorables», calificación que el bonaerense le dio al arrebato -curiosamente inadvertido por los custodios del Congreso- de grifería y tapas de inodoro.

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