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Lo que realmente importa es que este nuevo mandatario, Dr. Néstor Kirchner, comete su segunda tropelía institucional a sabiendas en cinco meses. La primera, que también conocía y con la que siguió adelante, fue cuando promulgó una ley absolutamente parcial, «con nombre y apellido», como fue «la ley de bienes culturales 'Clarín'», por no resistir la misma tentación de sus predecesores de poseer el dominio de un medio de difusión monopólico para penetrar informativamente a la sociedad. Estrategia deplorable de quienes dudan de su fuerza como gobernantes. Además, a «Clarín» lo han poseído todos los mandatarios -inclusive los del Proceso militar último- sin tener que pagar tanto con una «ley». Con sólo tener a mano -y el gobierno lo conoce bien y lo tiene analizado- que en el comienzo de 2005 vencen las licencias de «Canal 13», «Canal 11» y «Canal 9» de televisión («Canal 2» renovó en diciembre pasado), «Clarín» puede ser incondicional total. Hasta ser cacheteado con facilidad desde la Casa de Gobierno se puede en este momento con «Clarín», ansioso por la renovación de licencia. ¿Analizará Kirchner las concesiones de licencia como pretende con las de servicios públicos?
Volvamos a Zaffaroni. Es un caso ciertamente grave porque lastima inútilmente a la sociedad argentina por promover a un hombre que la ha ofendido. Tampoco es el caso de ser ¿Qué podría alegar ante los jueces el eficiente titular del la AFIP, Alberto Abad? Bien pueden aparecer evasores que digan que no hicieron nada peor que lo que hizo con su declaración de bienes el Dr. Zaffaroni, nuevo miembro de esta Corte Suprema de Justicia -no la del menemismo- designado por el actual presidente Dr. Néstor Kirchner. No olvidemos que también por ley y en pro de captar a la opinión pública a través de los medios también se perdonó como evasores del IVA a los señores Tinelli, Suar y Pergolini. ¡Con qué facilidad aprueba «leyes» y postulaciones este Congreso con la mitad de sus miembros en vísperas de irse en diciembre y «asegurar» su futuro!
Fundamentalmente lo que se genera con un juez de trayectoria absolutamente inconveniente para el más alto tribunal del país, es desgaste prematuro de este gobierno. Posiblemente la explicación del propio Kirchner de que si proponía a Esteban Righi lo iban a tomar muy como hombre suyo e iba a dar imagen de «una Corte tipo menemista» haya sido la idea original del primer mandatario, pero luego debe haber sobrevenido algún compromiso para proseguir con esta postulación degradante para el país. Se cree que el último sostén de Zaffaroni es Hebe de Bonafini, una señora que suele apañar o proyectar a ex jueces, ex convictos y otros personajes irritativos de la sociedad argentina como modo, precisamente, de herirla en su resentimiento personal al extremo, en estos días, de favorecer también que no se identifique a presuntos hijos de desaparecidos como sostiene, con mucho más fundamento, la presidenta de «las abuelas», Sra. Estela de Carlotto.
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