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La infinidad de convenios, acuerdos, fideicomisos y otros contratos que firma día a día el ministro Julio De Vido naturalmente demandaba la convocatoria de eximios profesionales. No dan abasto los del Ministerio de Infraestructura. Y, como en ese renglón tal vez no abunden experimentados administrativistas, el ministro se consoló con tener como asesor y artífice de esa tarea a un hombre que supo andar en la misma área y con suertes varias: Roberto Dromi. Claro, eso ocurrió en tiempos menemistas, desgraciadas épocas de transformación para el ojo de Néstor Kirchner, justamente ejecutadas por el propio Dromi (en todo caso, puede discutir el podio con Domingo Cavallo).
Aunque haya tomado la decisión con la nariz tapada y en bastante sigilo -aunque De Vido sobreactúa menos que el Presidente en esas cuestiones políticas del pasado-, parece sabia la incorporación de Dromi: el hombre sabe de lo que se trata.
Tal vez, demasiado. Cumple, en otro plano menor, con la reaparición que le permitió Alberto Fernández a «Kely» Olmos, una dama que prestó servicios insustanciales a Carlos Menem como puntera porteña, pero quien presumía de una fe ciega en el riojano, tanto que hasta descollaba en los escraches contra el juez que había mandado detener al ex mandatario. Lo de Dromi parece un caso de necesidad; el de Olmos, una típica borocotización.
LA MEMORIA DEL JUEGO
Es común que pasen al olvido ciertas causas judiciales, inclusive hasta para los propios jueces. Se perdió la memoria, por ejemplo, sobre el decomiso de jamones, obsequios y dinero no declarado que a fin de año se hizo en un avión privado y en el que se involucró a empresarios dedicados al juego. Más de una fantasía (sobre los montos de euros y dólares encontrados), intriga (cierta confabulación para permitir el aterrizaje y, luego, detener a los generosos españoles) y peripecias (sobre las formas en que luego los protagonistas y el avión se fueron del país) rodearon este caso que amargó -entre otros- a quienes iban a pasar bien las fiestas con esos regalos. El episodio semejaba una producción cinematográfica para mostrar la forma no clásica, non sancta en verdad y subdesarrollada, comparable a los films que explicaban la forma en que se construyeron los casinos de Las Vegas. Pero, ahora, hay mucho más para incorporar a esa posible reproducción de Hollywood: parece que los empresarios sorprendidos, a medida que se disuelve la causa, estarían por abandonar su próspero negocio de antaño y entregárselo, seguramente por conveniencia, a otro colega local que no es de Santa Cruz, pero que actúa como si lo fuera.
Hasta la imaginación más boba se aviva con estos elementos.
SCIOLI CONMINA AHORA A SOLA
Si Felipe Solá tiene inconvenientes para sacar leyes (una discutible reforma judicial), cuesta saber si podrá imponer un proyecto que le exige Daniel Scioli. Parece que, en presencia de Cristina de Kirchner, el hoy vicepresidente le demandó que antes de dejar el cargo haga sancionar una norma de administración finaniera .
Pretende lo que ya tienen Kirchner y, también, otros gobernadores: centralización de todo el gasto provincial en una sola cuenta, obviamente controlada por él (hoy por hoy, en Buenos Aires, esa responsabilidad se dispersa entre los ministros). Además de esto, Scioli se propone otro cambio: cuando asuma, si es elegido, modificará la Ley de Ministerios y trabajará con no más de 4 o 5. Al lado de Néstor se aprende.
JEFE DE GABINETE COMO UNA VARIANTE
Como en la política de la era Kirchner se mastica siempre lo mismo, la comidilla básica pasa por la candidatura o no de Cristina de Kirchner. Uno de los dilemas, si ella fuera aspirante presidencial, es el destino del marido, quien se supone no se convertirá en réplica del esposo tonto de Margaret Thatcher. En consecuencia, hubo quienes lo aventuraban como cabeza futura del justicialismo y, desde allí, como en los países comunistas, el partido decide los destinos del gobierno. Ahora, sin embargo, se menciona otra teoría: Kirchner a la Jefatura de Gabinete para continuar la administración -¿Alberto Fernández se irá a dar cátedra de Derecho, como prometió más de una vez?- y ella a cargo de un rol institucional, semejante al de las monarquías (parafraseando a los peronistas, Cristina al gobierno, Néstor al poder). Habrá que recordar que ese cargo, sin embargo, fue rechazado por Kirchner en un par de oportunidades, primero lo había convenido con Adolfo Rodríguez Saá y, luego, con Eduardo Duhalde (en rigor, quienes se lo ofrecieron vivieron esa negativa como una traición), mientras Kirchner -con referencia a Duhalde y a las vueltas de la vida-sostuvo luego que él no iba a ser el jefe de Gabinete de la devaluación, más bien estaba con la convertibilidad.
Conjeturas y pavadas mientras se aguarda una definición y una incertidumbre mayor: ¿qué hacer con la primera dama si, finalmente, se opta por no consagrarla? ( debido a la magra performance en las encuestas). Ha sido tan vasta su difusión (viajes, exposición en reuniones con otros mandatarios) y los preparativos para alistarla candidata (ya casi nadie repara en que es una senadora), que si se frustra su derecho quedará peor que una mujer golpeada. Se supone que ese epílogo es lo último que el mandatario desearía para su mujer.
NO HUBO NOCHE DE LUNA PARK
Hubo clima de gresca, expectativa de violencia la semana pasada -en un estudio de Canal 26- cuando en el mismo lugar volvieron a coincidir Luis D'Elía y el álter ego de Mauricio Macri, Horacio Rodríguez Larreta. Nadie olvidaba un programa anterior cuando el jefe piquetero maltrató al dirigente de PRO, acusándolo de ladrón, de «robarles el dinero a los abuelitos». Pero si no hubo trompadas en esa ocasión, tampoco ahora. Más, ni siquiera se sabe si prospera una denuncia de Rodríguez Larreta contra D'Elía. Fenómenos de la política moderna; antes, por mucho menos, los caballeros se cruzaban a duelo. A Rodríguez Larreta, quien también debió renunciar a su vocación de alcalde por obra, gracia y capricho de su jefe Macri, también lo persigue otra situación: uno de sus hermanos se ha acercado -se supone que por razones profesionalesa Jorge Telerman.
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