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La misma molestia que Anoop Singh tiene consigo por lo que le viene a la mente le su-cede a la propia Krueger, a Paul O'Neill, al titular del Fondo, Horst Köhler. Y desde ya al experto y ex titular del banco central alemán Hans Tietmeyer cuando lanzó aquel no menos brutal exabrupto de que Se expresan con dureza en sus declaraciones públicas y aún privadas como desahogo por la molestia que tienen frente al «caso argentino» y cuando maldicen por haber quedado involucrados en él. El contraste de su hábitat operativo natural con la crudeza del subdesarrollo los descoloca.
No ignoran todos estos influyentes internacionales que, pese a no contar con acuerdo y ayuda del Fondo en 11 meses -algo no común en este tipo de crisis en emergentes y sólo comparable, quizá, al caso de la crisis de Malasia-la economía argentina milagrosamente está sobreviviendo. Y no mal.
Saben que pese a una brutal devaluación de 275%, la inflación acumulada en el año del país sólo se limita a 40% con tendencia a reducir, por ahora, el guarismo mensual; que sin contar con tal acuerdo del Fondo el público local ya ha retornado a los bancos más de 3.500 millones de dólares, en su equivalente en pesos, en depósitos libres saneando considerablemente a esas entidades; que hay bancos que han comenzado a dar créditos y comercios particulares que también lo hacen, por su cuenta al menos, en 3 cuotas; que habrá un superávit comercial que rondará los 15.000 millones de dólares, absolutamente inédito en la Argentina, que es bastante más porque el INDEC no registra en sus estadísticas la «exportación hormiga» de miles y miles de compras que realizan los turistas vecinos o el contrabando por las fronteras con camiones, esta vez hacia afuera, por la amplia devaluación del peso; que la pérdida del salario real frente a la crisis no supera, entonces, 40% que debe considerarse modesto frente a tremendo colapso;
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