La hipotensión es conocida como baja presión y se caracteriza por un estado por debajo de lo normal de la presión arterial; es decir que la presión es, durante y después de cada latido, menor a la habitual.
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Entre sus consecuencias más importantes se destaca el deficiente flujo de sangre al corazón y al cerebro, lo que puede derivar en diferentes trastornos como, por ejemplo, un desmayo.
Las causas de esta patología pueden ser muy variadas. Estrés, deshidratación, movimientos bruscos o reacciones adversas a medicamentos son algunas de ellas.
Los síntomas más comunes son mareos, vértigo, visión borrosa y confusión. Para prevenir la hipotensión se recomienda ingerir líquido en abundancia, evitando los de contenido alcohólico y no realizar movimientos rudos.
Si la hipotensión se produce en una persona sana, no requiere de tratamientos. Si ésta produce un shock, es imprescindible llamar al servicio de emergencias médicas.
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