30 de julio 2001 - 00:00

Simbólica jura de Toledo en las ruinas de Machu Picchu

Alejandro Toledo invocó a los dioses incas en Machu Picchu
Alejandro Toledo invocó a los dioses incas en Machu Picchu
Cuzco, Perú (EFE, AFP) - El flamante presidente de Perú, Alejandro Toledo, que el sábado asumió la primera magistratura, participó ayer de un acto simbólico de ofrenda a los dioses de los incas en el santuario arqueológico de Machu Picchu en busca de reconciliar al país con sus antepasados.

En un hecho inédito, Toledo dijo que quería estar en Machu Picchu «para agradecer la fuerza y el coraje que me dieron los apus (dioses de los cerros) y la tierra, para luchar cinco campañas en camino a recuperar la democracia en Perú».

En un breve discurso, el presidente peruano dijo que «hoy se inicia un nuevo amanecer democrático irreversible para un Perú que busca ser competitivo en el mundo global, pero muy anclado en las raíces de su historia».

«No habrá tregua en mi lucha contra la pobreza, la corrupción, y el narcotráfico y el desempleo. Serán enfrentados sin vacilar», afirmó. «Las sociedades modernas del nuevo mundo globalizado tienen el reto de hacer que la tecnología y el conocimiento tengan que caminar anclados en las culturas que tienen una raíz y una pertenencia e identidad nacional», dijo Toledo.

«Prometo en estos cerros que haré todo lo posible para compatibilizar estos objetivos: la globalización, la competitividad y la modernidad, pero sin desgarrar la identidad nacional», agregó.

• Estrategia

El sábado, al iniciar su mensaje en el Congreso con el cual inauguró su período de cinco años, Toledo había anunciado que su gobierno realizará una reestructuración integral de las fuerzas armadas y policiales, y designará autoridades de alto nivel para investigar los casos de corrupción, narcotráfico y lavado de dinero. Como parte de su estrategia contra la pobreza, central en su gestión, Toledo prometió crear 400.000 puestos de trabajo en los próximos dos años, ofreciendo una economía con rostro humano, como prometió en su campaña.

Aprovechando la presencia de los 12 mandatarios de América latina que asistieron a la ceremonia de juramentación, Toledo invitó a declarar «una inmediata congelación de la compra de armas ofensivas en la región». «Si todos los países del subcontinente hemos declarado nuestra firme voluntad pacifista, no tiene sentido que sigamos restando recursos al desarrollo y gastando en armas», subrayó al puntualizar que la prioridad en la región debe ser la lucha contra la escasez y la miseria. El objeto del ancestral rito andino, según la tradición, es agradecerles a los dioses por su protección y por sus frutos, y pedirles su ayuda divina para lograrlo.

Además, en una secuencia recreada especialmente para la ocasión, grupos de personas que representaban a las cuatro regiones que tuvo el Imperio Inca, llamadas Suyos, le entregaron a Toledo ofrendas, tal como se hacía antiguamente para rendir homenaje a los emperadores incaicos.

La ceremonia se celebró en presencia de unos cien invitados, entre ellos, el presidente de Chile,
Ricardo Lagos; el de Costa Rica, Miguel Angel Rodríguez; y el príncipe heredero de España, Felipe de Borbón. También asistieron el ministro israelí de Asuntos Exteriores, Shimon Peres; el presidente de la Cámara de Diputados de Bélgica, Herman Decroo; y el vicepresidente del Parlamento alemán, Rudolf Seiters.

Durante el acto, la primera dama de origen belga,
Elliane Karp, dio un mensaje corto en quechua, la lengua de los incas. «Ahora regresarán los buenos tiempos, aquellos que deseaba Túpac Amarau (caudillo inca que se sublevó contra el colonialismo español) y el de todos aquellos que resistieron durante tanto tiempo y supieron mantener la tradición viva», dijo Karp.