Asaltaron tres delincuentes una casa en obra y en el intento de huir se encontraron con que la policía había rodeado el lugar. Los efectivos fueron alertados por un vecino que había visto movimientos sospechosos en la casa. La toma de rehenes terminó después de intensas negociaciones con un mediador. Los ladrones habían asaltado minutos antes un almacén.
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Todo comenzó pasadas las 11 de ayer, cuando tres ladrones armados irrumpieron con fines de robo en una casa habitada donde se refaccionaba la terraza, ubicada en Catamarca y Sáenz Peña. Cuando se retiraban de allí con el botín del asalto -aproximadamente 150 pesos-, fueron descubiertos por una patrulla policial que fue alertada de lo que ocurría por la denuncia de un vecino que había visto movimientos sospechosos en la casa.
Al verse rodeados, los delincuentes decidieron regresar nuevamente a la casa y atrincherarse con sus ocupantes como rehenes. Pero antes efectuaron entre tres y cuatro disparos contra los policías, momento en que uno de los delincuentes, identificado como Luis Miguel Fernández, de 19 años, fue reducido por un suboficial y apresado.
Los otros dos asaltantes -José Néstor Ponce, de 29 años, y Esteban Romero, de 21-, se quedaron en la casa con once rehenes: tres mujeres y ocho hombres. Entre ellos estaban la dueña de casa, identificada como Inés Ingouville, de 50 años; su hija Clara Girola, de 19; su novio Gerónimo Del Carril, de 24; y la arquitecta de la obra, María Silvia Pardo, de 42, según se preciso. Los siete restantes eran los albañiles Sergio Orellana, de 21 años; Cristian Sánchez, de 23; Osvaldo Ortigoza, de 42; Luis Acevedo, de 51; Alejandro Blousson, de 38 años; Leonardo Ortiz Soto, de 43; y Antonio Galeano, de 53.
Voceros agregaron que antes de asaltar esa casa, el trío de ladrones había robado en un almacén y luego en otra obra en construcción. Cuando el jefe de la seccional segunda de Martínez, comisario Angel Dono, arribó al lugar, comenzó a negociar con los dos ladrones que estaban en la casa y logró que liberaran a uno de los rehenes.
En el transcurso de la negociación, de la que también participó el jefe de la Departamental local, comisario inspector Alberto Cánepa, los asaltantes exigieron un vehículo con combustible para que los dejaran huir.
El comisario Dono -quien habló mediante un teléfono celular con los delincuentes-, señaló que "al principio exigían su libertad, lo que era imposible ante el hecho consumado". En ese momento las conversaciones se volvieron "muy tensas", aunque poco a poco los mediadores lograron persuadir a los asaltantes para que se entregaran, dijeron los voceros.
"Temían por su vida, por lo que se les garantizamos que iban a salir vivos y luego se mostraron más flexibles", explicó el comisario de Martínez. Fue así que con la garantía de la presencia de un fiscal y acompañados por sus propios familiares que habían llegado al lugar, los dos ladrones se entregaron.
Ambos salieron de la casa abrazados por una hermana y una novia, respectivamente, que los condujeron hasta la camioneta policial en la que fueron llevados a la seccional local.
El comisario inspector Cánepa dijo que los detenidos son de máxima peligrosidad, que tienen antecedentes penales y que provienen de la villa La Cava de San Isidro.
El jefe policial descartó que con anterioridad hayan estudiado la casa como un objetivo y se inclinó por la hipótesis de que se trató de un asalto "al voleo". "Son delincuentes que salen a ver en qué casa se pueden meter y esperan que les salga bien, cosa que en esta oportunidad no ocurrió gracias a la acción policial", comentó Cánepa.
Uno de los obreros que fue tomado como rehén relató que los delincuentes entraron a la casa aprovechando que ellos entraban materiales para un trabajo de refacción que realizaban en la terraza de la vivienda. "Pese a que nos amenazaban con las armas en la mano, nos trataron bien y no nos golpearon", dijo el trabajador en la puerta de la comisaría de Martínez donde fue a declarar.
El hombre también comentó que en un momento los ladrones "querían escaparse de la casa con la dueña y su auto", pero que la policía logró disuadirlos para que descartaran esa posibilidad.
Las fuentes dijeron que en poder de los delincuentes se secuestraron cuatro armas: una revólver calibre 32, otro calibre 22, una pistola 22 Pietro-Beretta y otra Glock calibre nueve milímetros.
En principio, el detenido Romero había manifestado tener 17 años, una mentira que fue descubierta por las autoridades policiales al chequear que su verdadera edad era 21.
Los investigadores intentaban localizar ayer por la tarde a dos mujeres que fueron vistas merodear la zona en un Fiat Duna color crema y que se cree que fueron cómplices de los ahora detenidos.
La causa quedó a cargo del fiscal de Instrucción de turno del Departamento Judicial de San Isidro, Lino Mirabelli, quien durante la tarde de ayer le tomó declaración a los once rehenes.