"Este año si", "Este mes lo hago", "El lunes empiezo", son frases típicas que suelen repetirse las personas procrastinadoras. Tener en la cabeza hacer un cambio en la rutina actual, como empezar el gimnasio, o llevar a cabo una acción, como limpiar los platos sucios, lleva más estrés mental que llevarlo a cabo. La procrastinación no es más que un tema de mentalidad: para poder cambiar es importante ser consciente de lo que pasa.
A algunas personas les parece imposible salir de ese circulo pero la realidad es que es posible. Solo es necesario llevar a cabo ciertas acciones necesarias para poder cambiar. A continuación, una serie de consejos.
3 trucos para dejar de procrastinar
1. No buscar excusas
A la hora de empezar algo nuevo como una dieta o el gimnasio siempre se van a encontrar miles de excusas para justificarse y patearlo, ya que siempre se cree que en algún momento efectivamente acabará pasando. Los procrastinadores tratan de convencerse de que el retraso es una excepción, pero en realidad ya se convirtió en un hábito.
Por eso, es importante ser consciente de que se está llevando a cabo esta tendencia y entender que las excusas siempre van a estar a disposición. A veces es necesario hacer las cosas sin pensarlas.
2. Enfrentar el miedo al fracaso
Algunas personas suelen abrumarse a la hora de iniciar un nuevo proyecto, sienten que no saben por donde empezar. Por lo general, el fondo del problema suele ser el miedo al fracaso.
Muchas personas retrasan permanentemente el inicio de un proyecto porque temen estrellarse ya que no confían en sus posibilidades o tienen una baja tolerancia a la presión que llevan las grandes metas.
Por eso suelen preferir pequeñas recompensas a corto plazo como ver un programa de televisión en vez de ir a la facultad. Es importante ser consciente de eso y cambiar la mentalidad.
3. Seguir un plan de acción
Para aquellas personas que se encuentran atascadas en un callejón sin salida de procrastinación es importante que elaboren un plan de acción con expectativas realistas para poder salir de ahí.
Para esto se debe saber cómo queremos ser, por ejemplo, dentro de 5 años y ver qué se podría cambiar de la rutina actual para poder alcanzar esa meta.
Una vez llevado a cabo es muy probable que aquello que parecía tan difícil esté al alcance de nuestras manos.
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