- ámbito
- Secciones Especiales
Charlas de Quincho
Nerviosos todos los quinchos, algunos más peripatéticos que otros. La crisis invita a la incertidumbre. Estuvimos en la boda de la hija del ministro Domingo Cavallo, opacada por una violenta manifestación callejera. Fue Fernando de la Rúa, quien faltó a otro casamiento más cercano a su familia, la misma noche. Pero los compromisos del "power dinner" eran más fuertes. Igual Ambito Financiero estuvo en los dos lugares, el último con algunos incidentes por las quejas del entorno presidencial hacia las actitudes de Raúl Alfonsín. Los radicales también se pelean entre sí. Interesa mucho una cena con el abogado Oscar Salvi, ahora uno de los defensores de Carlos Menem. Tampoco faltamos a la embajada francesa en el aniversario de su Revolución. En todos los lugares se bebió más de lo que se comió: signo de los tiempos no por la dieta sino porque la crisis obliga a no ocupar la boca. Todo lo dicho y oído, ahora.

• Hay esperanzas de que la Cámara libere a Menem y a otros detenidos no por la investigación del eventual delito sino pronunciándose contra la asociación ilícita tal como la interpretó el juez Jorge Urso, o sea con gravísimos errores. La Corte Suprema, si llega allí el caso, seguramente refutará al juez Urso y por eso la Cámara formada por los magistrados Irurzun, Cattani y Luraschi no querría sumarse al bochorno, aunque es sabido que los dos primeros actúan con fobia contra Menem. Se analizaba en esa reunión entre periodistas también con mucha información que es posible que Urso -obligado a huir hacia adelante frente al desastre jurídico que provocó- acentúe su accionar contra el cautivo Menem sacándolo del domicilio de Don Torcuato y recluyéndolo en Campo de Mayo, cuando menos. Urso debe forzar las anomalías por la chance de que aparezca un indulto desde el Poder Ejecutivo que anule la causa y lo libere de seguir con ella o recibir una revocación de la Cámara o de la Corte que lo pondría en situación ridícula que quizá lo obligara a renunciar y no lo salvaría de pasar a ser juzgado por enriquecimiento ilícito, según la causa que se le sigue al propio Urso en el Consejo de la Magistratura.
Por eso no debería sorprender la mayor alevosía del juez Urso contra Menem dado en el brete en que se ha metido incentivado por el monopolio «Clarín» y el inefable fiscal Stornelli, firme en quererse mantener como el verdadero juzgador de Carlos Menem. El diario hizo una biografía insólita de Oscar Salvi apenas éste se sumó a la defensa y dijo, por ejemplo, que el insólito Urso fue «discípulo» de Salvi en la facultad y éste aclaró: «Alumno, no discípulo». Carlos Rottemberg sumó humor y dijo: «Dr. Salvi, es un error para usted defender a Menem si actúa Jorge Urso, lo libere o no. O es mal abogado o fue mal profesor».
Salvi explicó que estuvo mal el periodista Villarroel que usó un grabador y pasó por una radio de Mendoza declaraciones breves de Menem luego de visitarlo. «Menem no habló de la causa y eso fue importante», aclaró Salvi. Por un lado demuestra que los que ahora se suman a ver a Menem en su cautiverio, aunque sea sólo de a dos, son más de temer sobre todo por que aparecen los que quieren figurar anotados en los registros policiales «por las dudas» pensando en el futuro político creciente con la prisión del ex presidente. Pero hay peligros por esa desazón que embarga hoy al juez Urso y su decisión de querer imponer impresión de fuerte (obliga a los fotógrafos cuando da entrevistas a que le tomen fotos desde abajo, en cuclillas, que es como los feligreses miran a Cristo crucificado) e incitar a un salvador (para Urso) indulto de De la Rúa.
De la causa y del accionar de la defensa en el caso Menem, Salvi no quiso hacer comentarios. Héctor Ricardo García contaba cómo el COMFER lo llamó para avisarle que iniciaba un sumario por haber aparecido en Crónica TV un cartel que decía: «El Banco Nación no vende dólares».
En realidad era cierto aunque fuera por la falta de billetes que se demoraron del exterior. Neustadt contaba que se irá 12 días a Estados Unidos. Mirtha Legrand se lamentaba de cierta degradación que nota hoy en la televisión. Los periodistas coincidieron. Desde el humor grotesco, exagerado, a la forma casi analfabeta y «light» como se analiza la actual crisis político-económica en la TV nacional. Hay coincidencia en que la mayoría de los animadores derivados en analistas causan un enorme daño al país porque no saben pero tienen llegada.
• Aunque muchos de los jóvenes invitados se olvidaron rápido de los aguafiestas -el novio cantó como Sinatra con la orquesta-, y bailaron hasta la madrugada, los mayores combinaban en sus mesas la indignación por los episodios y la crisis que atraviesa el país, únicos temas de la velada. Menú tradicional del hotel (una mousse, luego un lomo y un postre helado acompañado con chocolate), un Cavallo más blanco que recién salido del presidio, pero elegante en su jacquet de George (quien a menudo debe arreglarle la entrepierna de sus pantalones porque es lo que más gasta). Como el casamiento de su hija --vestida por Gino Bogani-era más importante que el Ministerio, departió amablemente con los invitados, un tercio de norteamericanos, mucha gente de San Francisco (Córdoba), su lugar de origen, y de la Fundación Mediterránea, gente de su partido Acción por la República (caso José Luis Fernández Valoni), compañeros de gestión pasada (Horacio Liendo, Juan José Llach) y presente (Mondino, Sturzenegger, Baldrich, Maccarone), amigos como Juan Carlos De Pablo y Rosendo Fraga, otros ocasionales, como Mariano Grondona y Hugo Moser, empresarios de su cercanía como los Pagani, Amalita Fortabat, Héctor Massuh y Eduardo Elsztain, algunos de trato menos frecuente como Eduardo Escasany, Emilio Cárdenas y José Rohm. No faltó el embajador de los Estados Unidos, Jim Walsh, el único diplomático invitado, tampoco el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini ni Fernando de la Rúa. A ellos también los roció el griterío de los enfervorizados opositores que merodeaban por el Alvear. Tres ausencias enigmáticas: Mirtha Legrand, el abogado Oscar Salvi y el productor Jorge Rottemberg. Tampoco se entendió claramente la inasistencia de Roberto Alemann, quien tal vez debe a sus opiniones críticas que la familia Cavallo lo haya proscripto en un bando poco amigable.
• Se olvidaban que era sábado, cuestión en la que repararon puntualmente los radicales: faltaron en bloque, salvo Beatriz Nofal, quizá porque respetan sagradamente las jornadas no laborables. Había quienes no podían ausentarse alegando obligaciones en el country: los representantes de las empresas francesas en el país (Peugeot, Renault, Citroën, Aguas Argentinas, Telecom, Thales Spectrum, Edenor), alineados en masa. También estaban Amalia Lacroze de Fortabat, Juan Alemann, Ignacio de Mendiguren y Murat Eurnekian, al igual que todos desinteresados del servicio gastronómico -bien provisto y considerable-, ya que interrumpirse para comer significaba perder alguna palabra sobre los momentos de tensión que vive el país. Apenas si aceptaban alguna bebida -vino argentino y champagne francés-para lubricar las gargantas secas de tanto hablar.
• Hasta pasadas las 5 de la mañana lo aguardaron al Presidente. Vana espera de la rama familiar santiagueña de los De la Rúa en «El Tilo», restorán vecino al hipódromo de San Isidro, donde Roberto Abalos, secretario de Empleo, festejó el casamiento de su hija. Era lógica la paciencia: Abalos, además de su actual cargo, fue secretario privado de De la Rúa, su hijo «Coraje» es actor e íntimo de Antonio, el hijo del mandatario, y en la celebración estaban los más cercanos a la intimidad de la Rosada: Enrique Olivera, Nicolás Gallo, Rafael Pascual y Norberto D'Elía, el hombre que ha financiado campañas y oficinas del radicalismo (hoy solventa el despacho que, por ejemplo, el viernes pasado utilizó Alfonsín para entrevistarse con el sindicalista Hugo Moyano). Tambien faltó Patricia Bullrich, quien tampoco fue a lo de Cavallo, tentada para ver en su casa «Arma mortal III». Los chicos extrañaban al treintañero Antonio, quien envió a dos representantes: su secretario privado, «Fito» Alvarez, y su principal asesor, Rodrigo Iervolino, miembros de la corte «sushi».
• Había unos 200 invitados -hasta el peronista santiagueño Luis Uriondo-para un menú a elección y que, por la tardanza y ausencia del mandatario, se enredaron finalmente en críticas desembozadas contra Raúl Alfonsín por su actitud presuntamente distante del gobierno. Casi hubo un incidente cuando alguien sostuvo: «Me acuerdo cuando Alfonsín tuvo el accidente, hasta recé por él; ahora no sé si estoy arrepentido de haberlo hecho». Reaccionó D'Elía y casi la discusión culmina en violencia. Venía cargado: ya había tolerado otra crítica sin musitar palabra: «¿Por qué duda tanto Alfonsín con el apoyo a las medidas económicas? ¿O acaso cuando él firmó las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que eran más graves para el espíritu del partido, todos votamos sin chistar?» Pero ese clima áspero pasó velozmente y como la farándula imperaba en las mesas, se mencionó que hay un pacto comercial entre el hijo del Presidente y el animador Marcelo Tinelli a pesar de las críticas que éste le hace al gobierno y a De la Rúa en particular. Parece que Antonio será el productor de una versión para la TV latina de Miami de «VideoMatch», programa ya vendido a través de dos famosos amigos de Shakira, el matrimonio Estefan (Emilio y Gloria). También se comentó que el nuevo CD de Shakira, para continuar su marketing argentino, se llamará «Tango» y ofrece una combinación de ritmos rioplatenses con el estilo árabe de la cantante.
• Mucha gente de Harvard en la casa de Luis Ruvira --representante del lobbying Cassidypara agasajar en el mediodía de ayer a Katherine Harris, secretaria de Estado de Florida, cargo que obtuvo electoralmente y no por decisión del gobernador Jeb Bush. De ahí que tal vez no se lleven tan bien y ella aprovecha para dejar hoy el país, antes de que llegue su Ejecutivo, el hermano del presidente norteamericano, pasado mañana. Estaban Cristiano Rattazzi, Guido Di Tella, Felipe de la Balze, Eugenio Aramburu, Rodolfo Martínez, María Fra Amador y Francis Khan. Mucha conversación sobre la integración de la Argentina al ALCA, tema en el que ella es experta y promueve en Washington (reconoció que consume 35 reuniones semanales en ese estado para explicarles a los legisladores de su país la conveniencia de esta integración, para que Miami sea el puerto exportador de los productos de América latina hacia el Asia). Se le explicó que la Argentina sólo podría ingresar al ALCA junto al Mercosur, que solo era imposible, lo cual ella aceptó a medias. La Harris, con su esposo sueco, un empresario llamado Anders Hebbs, también explicó -sobre todo porque ese día el «New York Times» la atacó de nuevo-su actitud de suspender el escrutinio en la última elección presidencial de los Estados Unidos que consagró al nuevo mandatario; se justificó que era irreversible la tendencia a favor de George Bush y en consecuencia carecía de sentido mantener la incertidumbre. Nadie puede dudar de Florida, expuso, «estamos al frente de todos los sistemas electorales de Norteamérica». Mientras se pasó una mesa de quesos, luego unas lasagnas con carne, verdura o mariscos y, antes de los postres, ella admitió que el problema de la Argentina parecía más político que económico, lo que vino a reafirmar el propio Martínez, quien al saludarla, sostuvo que en la Argentina el Frepaso debía decidir lo que quería, el tipo de país al que adhería. Después todos se fueron, ahora esperan a Jeb Bush.
• Vamos a terminar con un chiste que -por más de una razón-resulta de «candente» actualidad. Un hombre carga el auto y sale con su familia de vacaciones de invierno. A poco de subir a la autopista, advierte que sobre la vía rápida se ha formado una larguísima fila de vehículos. Las horas pasan sin que la hilera avance ni un metro, cuando un hombre se acerca caminando entre los autos. Llega a su ventanilla y el automovilista le pregunta:
-¿Por qué no camina esto, macho?
-Porque adelante está el piquete del gobierno.
Sorprendido, el conductor pregunta:
-¿Y qué es el piquete del gobierno?
-De la Rúa, todos los ministros, la plana mayor de la Alianza y hasta el propio Chacho Alvarez están cortando el tránsito allá adelante. Pero también está todo el PJ, los gobernadores, la gente del cavallismo...
-¿Y qué piden, si puede saberse?
-Una contribución para bajar el déficit. Hay que poner guita para bajar el déficit, viejo, para salir de esta crisis...
-¿De lo contrario, qué pasa?
-Prometen que se inmolan todos a lo bonzo; se prenden fuego.
El hombre reflexiona unos segundos y pregunta:
-¿Y hasta ahora cuánto juntaste?
-¿Yo? Quinientos litros de nafta...

