16 de julio 2001 - 00:00

Charlas de Quincho

Nerviosos todos los quinchos, algunos más peripatéticos que otros. La crisis invita a la incertidumbre. Estuvimos en la boda de la hija del ministro Domingo Cavallo, opacada por una violenta manifestación callejera. Fue Fernando de la Rúa, quien faltó a otro casamiento más cercano a su familia, la misma noche. Pero los compromisos del "power dinner" eran más fuertes. Igual Ambito Financiero estuvo en los dos lugares, el último con algunos incidentes por las quejas del entorno presidencial hacia las actitudes de Raúl Alfonsín. Los radicales también se pelean entre sí. Interesa mucho una cena con el abogado Oscar Salvi, ahora uno de los defensores de Carlos Menem. Tampoco faltamos a la embajada francesa en el aniversario de su Revolución. En todos los lugares se bebió más de lo que se comió: signo de los tiempos no por la dieta sino porque la crisis obliga a no ocupar la boca. Todo lo dicho y oído, ahora.

Charlas de Quincho















• En el country Mayling, en la casa de Oscar Salvi, asistimos a una cena de amigos. Estuvieron Bernardo Neustadt, Héctor Ricardo García -titular de «Crónica» y del exitoso Crónica TV-, Mirtha Legrand, su hermana Silvia y su esposo Eduardo Lopina, Carlos Rottemberg y su esposa Linda Peretz, además de bellas mujeres como Graciela Grimberg y Anadela. Desde ya también Salvi, uno de los actuales defensores del cautivo de Don Torcuato, Carlos Menem, su esposa Analía y periodistas de este diario. Tras una buena entrada de fiambres y quesos, y mientras se comía un lomo con salsa con el esfuerzo de sacarlo a punto simultáneamente para 12 comensales, obviamente se habló de Menem. Salvi se puso a salvo de situaciones que lo afectan desde que se sumó a la defensa de Menem. Por ejemplo, del abogado del fallecido ídolo Rodrigo, el doctor Miguel Angel Pierri, quien se autoproclamó en una tribuna «asesor de la defensa» del ex presidente. Quedó aclarado que no hay nada de eso. También Salvi se refirió a que no fue decisión suya la poco feliz idea de recurrir al juez Conrado Bergesio de San Isidro quien, obviamente, se excusó. La situación de Carlos Menem con prisión siendo ya candidato a senador suplente por La Rioja (el titular es su hermano Eduardo) la debe resolver el juez Chumbita de La Rioja, no Bergesio en San Isidro. Los periodistas aportaron saber que esa idea de defensa fallida habría provenido de un legislador justicialista.

• Hay esperanzas de que la Cámara libere a Menem y a otros detenidos no por la investigación del eventual delito sino pronunciándose contra la asociación ilícita tal como la interpretó el juez Jorge Urso, o sea con gravísimos errores. La Corte Suprema, si llega allí el caso, seguramente refutará al juez Urso y por eso la Cámara formada por los magistrados Irurzun, Cattani y Luraschi no querría sumarse al bochorno, aunque es sabido que los dos primeros actúan con fobia contra Menem. Se analizaba en esa reunión entre periodistas también con mucha información que es posible que Urso -obligado a huir hacia adelante frente al desastre jurídico que provocó- acentúe su accionar contra el cautivo Menem sacándolo del domicilio de Don Torcuato y recluyéndolo en Campo de Mayo, cuando menos. Urso debe forzar las anomalías por la chance de que aparezca un indulto desde el Poder Ejecutivo que anule la causa y lo libere de seguir con ella o recibir una revocación de la Cámara o de la Corte que lo pondría en situación ridícula que quizá lo obligara a renunciar y no lo salvaría de pasar a ser juzgado por enriquecimiento ilícito, según la causa que se le sigue al propio Urso en el Consejo de la Magistratura.

Por eso no debería sorprender la mayor alevosía del juez Urso contra Menem dado en el brete en que se ha metido incentivado por el monopolio «Clarín» y el inefable fiscal Stornelli, firme en quererse mantener como el verdadero juzgador de Carlos Menem. El diario hizo una biografía insólita de Oscar Salvi apenas éste se sumó a la defensa y dijo, por ejemplo, que el insólito Urso fue «discípulo» de Salvi en la facultad y éste aclaró: «Alumno, no discípulo». Carlos Rottemberg sumó humor y dijo: «Dr. Salvi, es un error para usted defender a Menem si actúa Jorge Urso, lo libere o no. O es mal abogado o fue mal profesor».
Salvi explicó que estuvo mal el periodista Villarroel que usó un grabador y pasó por una radio de Mendoza declaraciones breves de Menem luego de visitarlo. «Menem no habló de la causa y eso fue importante», aclaró Salvi. Por un lado demuestra que los que ahora se suman a ver a Menem en su cautiverio, aunque sea sólo de a dos, son más de temer sobre todo por que aparecen los que quieren figurar anotados en los registros policiales «por las dudas» pensando en el futuro político creciente con la prisión del ex presidente. Pero hay peligros por esa desazón que embarga hoy al juez Urso y su decisión de querer imponer impresión de fuerte (obliga a los fotógrafos cuando da entrevistas a que le tomen fotos desde abajo, en cuclillas, que es como los feligreses miran a Cristo crucificado) e incitar a un salvador (para Urso) indulto de De la Rúa.
De la causa y del accionar de la defensa en el caso Menem, Salvi no quiso hacer comentarios. Héctor Ricardo García contaba cómo el COMFER lo llamó para avisarle que iniciaba un sumario por haber aparecido en Crónica TV un cartel que decía: «El Banco Nación no vende dólares».
En realidad era cierto aunque fuera por la falta de billetes que se demoraron del exterior. Neustadt contaba que se irá 12 días a Estados Unidos. Mirtha Legrand se lamentaba de cierta degradación que nota hoy en la televisión. Los periodistas coincidieron. Desde el humor grotesco, exagerado, a la forma casi analfabeta y «light» como se analiza la actual crisis político-económica en la TV nacional. Hay coincidencia en que la mayoría de los animadores derivados en analistas causan un enorme daño al país porque no saben pero tienen llegada.

• No era el día apropiado, claro, pero el casamiento no se podía postergar y mucho menos cambiar de lugar. Estoico, entonces, Domingo Cavallo la emprendió hacia la Iglesia del Pilar donde su hija Sonia se enlazaba con un economista norteamericano. Hubo quienes, menos obligados por la ceremonia, cuando vieron el caldeado clima de la vecindad optaron por evitar la ceremonia religiosa e ir sólo a la fiesta en el Alvear (caso Guillermo Alchourrón, hombre previsor como pocos). Penoso momento con batahola, gritos, huevos, insultos varios, automóviles golpeados, vidrios rotos y una tumultuosa salida por las bóvedas del cementerio de novios y padrinos, temblando, bajo la protección policial. Lamentable ejercicio de protesta de diversos activistas, endosándole a la hija presuntas responsabilidades del padre. Si hasta hubo escenas ridículas, cuando una banda vociferante atacó a una anciana, al concluir la boda, diciendo que era la madre del ministro, acusándola por el «engendro» que había parido -entre otras bestialidades-y provocándole un serio soponcio. Error: no era la abuela de la novia, quien más tarde salió de la iglesia al disiparse la manifestación y las equivocaciones. En el Alvear, claro, por más que se intentó luego, no hubo un marco de alegría apropiado para una fiesta.

• Aunque muchos de los jóvenes invitados se olvidaron rápido de los aguafiestas -el novio cantó como Sinatra con la orquesta-, y bailaron hasta la madrugada, los mayores combinaban en sus mesas la indignación por los episodios y la crisis que atraviesa el país, únicos temas de la velada. Menú tradicional del hotel (una mousse, luego un lomo y un postre helado acompañado con chocolate), un Cavallo más blanco que recién salido del presidio, pero elegante en su jacquet de George (quien a menudo debe arreglarle la entrepierna de sus pantalones porque es lo que más gasta). Como el casamiento de su hija --vestida por Gino Bogani-era más importante que el Ministerio, departió amablemente con los invitados, un tercio de norteamericanos, mucha gente de San Francisco (Córdoba), su lugar de origen, y de la Fundación Mediterránea, gente de su partido Acción por la República (caso José Luis Fernández Valoni), compañeros de gestión pasada (Horacio Liendo, Juan José Llach) y presente (Mondino, Sturzenegger, Baldrich, Maccarone), amigos como Juan Carlos De Pablo y Rosendo Fraga, otros ocasionales, como Mariano Grondona y Hugo Moser, empresarios de su cercanía como los Pagani, Amalita Fortabat, Héctor Massuh y Eduardo Elsztain, algunos de trato menos frecuente como Eduardo Escasany, Emilio Cárdenas y José Rohm. No faltó el embajador de los Estados Unidos, Jim Walsh, el único diplomático invitado, tampoco el canciller Adalberto Rodríguez Giavarini ni Fernando de la Rúa. A ellos también los roció el griterío de los enfervorizados opositores que merodeaban por el Alvear. Tres ausencias enigmáticas: Mirtha Legrand, el abogado Oscar Salvi y el productor Jorge Rottemberg. Tampoco se entendió claramente la inasistencia de Roberto Alemann, quien tal vez debe a sus opiniones críticas que la familia Cavallo lo haya proscripto en un bando poco amigable.


• Para un país que no tiene ya sábados ni domingos, ni santo de reposo, ni feriado histórico por el alto riesgo-país, era lógico que los franceses -más exactamente la embajada y su cabeza, Paul Dijoud-decidieran celebrar su fecha patria en la misma jornada que ocurrió: l4 de julio del calendario juliano, 202 años de la Revolución que luego perdió hasta su calendario republicano, que cayó en sábado. Y lógicamente, como un día hábil, brillaba el bello y bien mantenido palacio de los Ortiz Basualdo para atender a los invitados, tantos que lógicamente hicieron cola alrededor del edificio como si fueran a pedir trabajo o visa para exiliarse. Mucha grey gala, aunque de gala pocos, y como corresponde a estos actos, activa presencia del Frepaso -Aníbal Ibarra, Darío Alessandro, Juan Pablo Cafiero y Graciela Fernández Meijide-, agrupación y personajes que seguirán visitando la casa, aunque haya en la matriz un gobierno de derechas. Es que la afinidad de la izquierda local con París pasa por el idioma más que por la ideología. Cautelosos por la situación, previendo eventuales reproches por su responsabilidad en el actual gobierno, se acurrucaron en un rincón y, después de un breve tiempo diplomático, emprendieron la retirada al mejor estilo de la gente ocupada.
 
• Se olvidaban que era sábado, cuestión en la que repararon puntualmente los radicales: faltaron en bloque, salvo Beatriz Nofal, quizá porque respetan sagradamente las jornadas no laborables. Había quienes no podían ausentarse alegando obligaciones en el country: los representantes de las empresas francesas en el país (Peugeot, Renault, Citroën, Aguas Argentinas, Telecom, Thales Spectrum, Edenor), alineados en masa. También estaban Amalia Lacroze de Fortabat, Juan Alemann, Ignacio de Mendiguren y Murat Eurnekian, al igual que todos desinteresados del servicio gastronómico -bien provisto y considerable-, ya que interrumpirse para comer significaba perder alguna palabra sobre los momentos de tensión que vive el país. Apenas si aceptaban alguna bebida -vino argentino y champagne francés-para lubricar las gargantas secas de tanto hablar.

• «No sabemos todavía si la peña de Menem (donde habló Cecilia Bolocco) hará su reunión el próximo 2 de agosto, ya que las vacaciones de invierno atentan contra la concurrencia. Quizá la pasemos para el 6, aunque como el orador principal es Bernardo Neustadt, por sí mismo convoca mucha gente», confiaba el peronista Ricardo Romano, quien además agregaba que la cita sería en otro local de la Costanera debido a que el último no podía albergar a tantos invitados. Más importante, sin embargo, era otra inquietud menos social que afectaba a los justicialistas presentes (Osvaldo Mercuri, Jorge Rodríguez, Diego Guelar, Liliana Gurdulich, Beatriz Gutiérrez Walker): como coletazo de la causa Menem, estimaban que ahora Urso va a la caza de Alberto Kohan (recién operado de una hernia), no tanto porque haya indicios contra él en los expedientes, sino como forma de venganza porque le atribuye al ex funcionario la responsabilidad de las notas periodísticas de un semanario donde se cuestionó su fortuna, hoy bajo sospecha en el Consejo de la Magistratura.

• Otro dato interesante recogido en el ágape fue la novedad de que la OEA retirará su oficina en Buenos Aires a fin de año. La razón: la falta de pago de la Argentina. Así comentaba gente de centro como Juan Carlos Lynch, Juan Ramón Aguirre Lanari, Fernando Sabsay y Rodolfo Martínez, quienes además advertían que el juez Julio Cruciani será candidato a senador porteño por el Partido Demócrata, instituto que además pretende llevar a la periodista Clara Mariño como aspirante a diputada. Charlas de sábado, además de Quincho, aunque la más interesante provino del actual jefe de la AFIP, Héctor Rodríguez. Hombre de bajo perfil refería la aventura de su padre, quien llegó de España al país de l7 años, analfabeto, y construyó una familia y la educación de sus hijos hombreando bolsas en el puerto. Tambien confesó otra dramática realidad: allí está, dijo, el delegado del Fondo Monetario Internacional, quien me acaba de decir que si no hay apoyo político a las medidas del gobierno, será grave a partir del lunes la situación del país. Aunque eso lo hablaba todo el mundo, en boca del delegado del FMI alarmaba un tanto más. Como en la vida no sólo hay drama, sino también grotesco, Armando Cavalieri proclamaba sonriente que a los «radicales hay que envolverlos en un paquete y tirarlos». No faltó el humor sobre otra embajada: se decía que los gallegos, a los recién nacidos, no los anotan en el registro civil, sino en ingresos brutos.

• Hasta pasadas las 5 de la mañana lo aguardaron al Presidente. Vana espera de la rama familiar santiagueña de los De la Rúa en «El Tilo», restorán vecino al hipódromo de San Isidro, donde Roberto Abalos, secretario de Empleo, festejó el casamiento de su hija. Era lógica la paciencia: Abalos, además de su actual cargo, fue secretario privado de De la Rúa, su hijo «Coraje» es actor e íntimo de Antonio, el hijo del mandatario, y en la celebración estaban los más cercanos a la intimidad de la Rosada: Enrique Olivera, Nicolás Gallo, Rafael Pascual y Norberto D'Elía, el hombre que ha financiado campañas y oficinas del radicalismo (hoy solventa el despacho que, por ejemplo, el viernes pasado utilizó Alfonsín para entrevistarse con el sindicalista Hugo Moyano). Tambien faltó Patricia Bullrich, quien tampoco fue a lo de Cavallo, tentada para ver en su casa «Arma mortal III». Los chicos extrañaban al treintañero Antonio, quien envió a dos representantes: su secretario privado, «Fito» Alvarez, y su principal asesor, Rodrigo Iervolino, miembros de la corte «sushi».

• Había unos 200 invitados -hasta el peronista santiagueño Luis Uriondo-para un menú a elección y que, por la tardanza y ausencia del mandatario, se enredaron finalmente en críticas desembozadas contra Raúl Alfonsín por su actitud presuntamente distante del gobierno. Casi hubo un incidente cuando alguien sostuvo: «Me acuerdo cuando Alfonsín tuvo el accidente, hasta recé por él; ahora no sé si estoy arrepentido de haberlo hecho». Reaccionó D'Elía y casi la discusión culmina en violencia. Venía cargado: ya había tolerado otra crítica sin musitar palabra: «¿Por qué duda tanto Alfonsín con el apoyo a las medidas económicas? ¿O acaso cuando él firmó las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que eran más graves para el espíritu del partido, todos votamos sin chistar?» Pero ese clima áspero pasó velozmente y como la farándula imperaba en las mesas, se mencionó que hay un pacto comercial entre el hijo del Presidente y el animador Marcelo Tinelli a pesar de las críticas que éste le hace al gobierno y a De la Rúa en particular. Parece que Antonio será el productor de una versión para la TV latina de Miami de «VideoMatch», programa ya vendido a través de dos famosos amigos de Shakira, el matrimonio Estefan (Emilio y Gloria). También se comentó que el nuevo CD de Shakira, para continuar su marketing argentino, se llamará «Tango» y ofrece una combinación de ritmos rioplatenses con el estilo árabe de la cantante.

• Mucha gente de Harvard en la casa de Luis Ruvira --representante del lobbying Cassidypara agasajar en el mediodía de ayer a Katherine Harris, secretaria de Estado de Florida, cargo que obtuvo electoralmente y no por decisión del gobernador Jeb Bush. De ahí que tal vez no se lleven tan bien y ella aprovecha para dejar hoy el país, antes de que llegue su Ejecutivo, el hermano del presidente norteamericano, pasado mañana. Estaban Cristiano Rattazzi, Guido Di Tella, Felipe de la Balze, Eugenio Aramburu, Rodolfo Martínez, María Fra Amador y Francis Khan. Mucha conversación sobre la integración de la Argentina al ALCA, tema en el que ella es experta y promueve en Washington (reconoció que consume 35 reuniones semanales en ese estado para explicarles a los legisladores de su país la conveniencia de esta integración, para que Miami sea el puerto exportador de los productos de América latina hacia el Asia). Se le explicó que la Argentina sólo podría ingresar al ALCA junto al Mercosur, que solo era imposible, lo cual ella aceptó a medias. La Harris, con su esposo sueco, un empresario llamado Anders Hebbs, también explicó -sobre todo porque ese día el «New York Times» la atacó de nuevo-su actitud de suspender el escrutinio en la última elección presidencial de los Estados Unidos que consagró al nuevo mandatario; se justificó que era irreversible la tendencia a favor de George Bush y en consecuencia carecía de sentido mantener la incertidumbre. Nadie puede dudar de Florida, expuso, «estamos al frente de todos los sistemas electorales de Norteamérica». Mientras se pasó una mesa de quesos, luego unas lasagnas con carne, verdura o mariscos y, antes de los postres, ella admitió que el problema de la Argentina parecía más político que económico, lo que vino a reafirmar el propio Martínez, quien al saludarla, sostuvo que en la Argentina el Frepaso debía decidir lo que quería, el tipo de país al que adhería. Después todos se fueron, ahora esperan a Jeb Bush.

• Vamos a terminar con un chiste que -por más de una razón-resulta de «candente» actualidad. Un hombre carga el auto y sale con su familia de vacaciones de invierno. A poco de subir a la autopista, advierte que sobre la vía rápida se ha formado una larguísima fila de vehículos. Las horas pasan sin que la hilera avance ni un metro, cuando un hombre se acerca caminando entre los autos. Llega a su ventanilla y el automovilista le pregunta:


-¿Por qué no camina esto, macho?


-Porque adelante está el piquete del gobierno.


Sorprendido, el conductor pregunta:


-¿Y qué es el piquete del gobierno?


-De la Rúa, todos los ministros, la plana mayor de la Alianza y hasta el propio Chacho Alvarez están cortando el tránsito allá adelante. Pero también está todo el PJ, los gobernadores, la gente del cavallismo...


-¿Y qué piden, si puede saberse?


-Una contribución para bajar el déficit. Hay que poner guita para bajar el déficit, viejo, para salir de esta crisis...


-¿De lo contrario, qué pasa?


-Prometen que se inmolan todos a lo bonzo; se prenden fuego.


El hombre reflexiona unos segundos y pregunta:


-¿Y hasta ahora cuánto juntaste?


-¿Yo? Quinientos litros de nafta...