Desde hace unos años el vino se ha ido poniendo crecientemente de moda en el mundo, aun en aquellos países que hasta hace un tiempo sólo tomaban cerveza, vodka o sake. Acompañando ese fenómeno no han dejado de multiplicarse las películas dedicadas a algún tipo de epopeya o apología vitivinícola, como lo fueron «Entre copas» y «Mondovino». Ahora, un acontecimiento de hace 30 años, en el que los estadounidenses le ganaron a los franceses en su propia cancha, y con referís locales, ha hecho competir dos proyectos cinematográficos: «Bottle Shock» y «Judgement of Paris». La primera fue terminada antes, con grandes actores y buena producción, y salió en primer término. En 1976 a Steven Spurrier, un comerciante de vinos londinense residente en la Ciudad Luz, se le ocurrió hacer una «cata de vinos internacional», comparando Chardonnay y Cabernet Sauvignon franceses con californianos. La degustación comparativa que realizaron únicamente jueces y enólogos franceses fue del tipo «cata a ciegas». Ninguno sabía de dónde provenía lo que probaba. Las declaraciones se sucedieron: «Este tiene la magna calidad de nuestros terroires», y resultó que era un Cabernet de Napa Valley, y cuando sostuvieron que se trataba de «un vino joven, sin esa profundidad que da la historia», resultó que era uno de los mejores blancos de toda Francia. El torneo, tanto en Chardonnay como en Cabernet, lo ganó Estados Unidos por un contundente seis a cuatro. Los franceses buscaron ocultar la derrota, pero descuidadamente Steven Spurrier, pensando que los franceses ganaban en toda la línea, había invitado al periodista de «Time» George Taber, que buscó ocultar su contento ante la primicia que colocaba a los vinos americanos ganándoles a los «mejores del mundo». La divulgación periodística del hecho se dice que sacudió los cimientos de la industria del vino francesa. Con talento, Taber utilizó una de las denominaciones del concurso, «El juicio de Paris» (que remite al relato mitológico de «la manzana de la discordia», donde el buen troyano Paris tuvo que elegir entre tres diosas, nada menos que Hera, Atenea y Afrodita, cuál era la más hermosa) para escribir un libro contando lo ocurrido en aquella, ahora también mítica competencia. El libro se publicó en 2005, alcanzó durante un par de semanas una mención en la lista de best sellers del «Time», y fue el gran disparador para la realización de «Bottle Shock» y «Judgement of Paris». A comienzos de este año «Bottle Shock» se preestrenó en el Sundance Film Festival de Robert Redford. Allí se dijo que más allá del vino, lo que se mostraba en el film eran las distintas conductas, las confrontaciones, las pasiones y los sentimientos de quienes estaban detrás de aquel suceso vitivinícola. Randall Miller, director y coautor del guión, insiste en que «Bottle Shock» es «tan fiel a la realidad como ha sido posible», justificando que para que tuviera más gancho añadió un triángulo amoroso inventado. La película se centra en el Chardonnay ganador, el vino blanco Chateau Montelena, para mostrar un conflicto entre el pintoresco propietario de la bodega, Jim Barrett (Bill Pullman), y su hijo Bo (Chris Pine). Bo es un joven surfista que saca a la bodega de un apuro, con lo que le demuestra a su padre que no es el cero a la izquierda que él cree. A su vez Alan Rickman (el Severus de «Harry Potter», el juez Turpin en «Sweeney Todd») interpreta al comerciante de vinos (y, hoy, respetado crítico y escritor) Steven Spurrier. El Spurrier real está ofendido por cómo lo muestra la película: «Un cansino 'snob' inglés metido en situaciones completamente inventadas» y le ha iniciado acciones judiciales a Randall Miller. A su vez, para el auténtico bodeguero Barrett, hoy con 52 años, «la historia se ha hollywoodizado por completo, mi personaje tiene una novia estupenda, cuando por aquel tiempo yo no tenía ningún éxito con las chicas. Estoy seguro de que mis amigos se van a reír cuando vean la película, aunque yo lo pasé bárbaro viéndola porque es una carta de amor al mundo del vino». «El juicio de Paris», el postergado proyecto cinematográfico rival, sobre el «vino tinto» o Cabernet Sauvignon de aquella mítica competencia, pertenece a Robert Kamen, guionista autor de «Karate Kid», «Un paseo por la nubes» y «El quinto elemento», y bodeguero que elabora en Sonoma un buen Cabernet. Kamen sostiene que su guión sigue con fidelidad la vida de Warren Winiarski, fundador de la bodega del Cabernet ganador, Stag's Leap, y «de los hechos que se relatan en el libro de George Taber». Con inocultable molestia, diferenciándose de la película que ya fue a las pantallas de cine, el coproductor de «Judgement of Paris», Clark Peterson descerraja sarcásticamente: «Que salgan primero, nosotros lo que vamos a contar es la verdadera historia».
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