Arte en las carrozas, lujo en el vestuario, entusiasmo y alegría en las comparsas, para Silvana Ferrari, la clave del
éxito del carnaval de Gualeguaychú.
Gualeguaychú atrae cada vez más visitantes con su carnaval, un espectáculo que no dejó de crecer desde hace una década. Para conocer las intimidades de ese éxito entrevistamos a Silvana Ferrari en Ysis, el estudio de Gualeguaychú donde esta especialista en fitness enseña danza jazz, danza clásica, danza contemporánea y folclore. Silvana, que es desde hace 7 años coreógrafa de la exitosa comparsa Marí- Marí, se siente comprometida -«como todos los que formamos parte de las comparsas»- con el presente y el futuro de El Carnaval del País.
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Periodista: ¿Por qué el de Gualeguaychú se ha convertido en El Carnaval del País? Silvana Ferrari: Acaso porque tuvo un crecimiento lento, pero inexorable. Hace 30 años que se hace, y nunca se ha detenido. Progresó buscando su propio estilo, y si bien tenemos como modelo el carnaval de Rio, buscamos ser modestos para ir avanzando. Una escola do samba en Rio tiene 3.500, 4.000 personas, y las alas son de 300 o 400 personas. Una comparsa nuestra es una escuadra de las de allá. Una batería lleva allá 400 personas, una batucada acá tiene 60 personas. A pesar de eso, a fuerza del trabajo de muchísima gente nos hemos convertido en el gran carnaval de la Argentina, y queremos ir más allá de nuestras fronteras. Algo que venimos logrando, más allá de lo conseguido por Evangelina Carrozzo (ríe) con su desfile individual en Viena frente a un público number one del mundo.
P.: ¿Cuántas comparsas suelen desfilar? S.F.: Cinco, y si ahora salen tres es por una cuestión de costos y por otra de desarrollo. Hacer una comparsa sale cerca de 500 mil pesos. Ese dinero se usa en la confección del vestuario y de las carrozas, y en la puesta en escena: la música, la actuación y la coreografía del ballet. Al desarrollarnos hay más gente en las comparsas, más riqueza, más arte.
P.: ¿Cómo se conforman las comparsas? S.F.: Con 280 integrantes cada una, cuatro carrozas, una batucada de 60 componentes que hacen percusión y una orquesta que va tocando la música compuesta para el desfile, que es original y tiene que ver con el tema argumental de la comparsa. En ese aspecto, está todo muy bien reglamentado. Marí-Marí tiene como característica una fusión de samba enredo con música latina que se ha convertido en uno de los emblemas del carnaval de Gualeguaychú. Pero, más allá de la labor de quienes pensamos durante todo el año en el espectáculo que vamos a ofrecer, que es lo que se ve, son muy importantes aquellos que apoyan nuestro proyecto artístico. Cada comparsa funciona auspiciada por clubes, por caso, Marí-Marí, por el Central Entrerriano; Kamarr, por el Sirio Libanés; Papelitos, por Juventud Unida, que son las que este año desfilaron.
P.: ¿De dónde provienen los integrantes de las comparsas? S.F.: De todas partes. Uno los ve bailando y no se imagina. Hay profesionales: médicos, abogados, arquitectos, psicólogos, empleadas domésticas, estudiantes. No hay discriminaciones, es una gran democracia. No se andan midiendo condiciones de nada, salvo algunas aptitudes físicas que pueden ayudar. Tener un buen lomo ayuda mucho. A una psicóloga que pese 150 kilos o a un ingeniero nuclear de 170 kilos va a ser difícil encontrarles un lugar, salvo que el tema del nuestro desfile necesite a alguien de esas características. Pero principalmente, la estética es lo que prima en el carnaval.
P.: Hablando de eso, ¿qué significa para ustedes Evangelina Carrozzo? S.F.: La reina más importante que ha tenido el carnaval. De ser una integrante más de la comparsa Kamarr, pasó a representarnos en el mundo. Lo que le tocó hacer en Viena la mostró en todo su carisma, la nena puso allí todo lo que tenía que poner. Y, además, es una chica preparada. Estaba por recibirse de nutricionista y tuvo que hacer en eso una pausa, porque entró al mundo del espectáculo por la gran puerta. Está grabando programas para la tele y está seleccionada para «Patinando por un sueño». Es que nuestro carnaval es una gran vidriera y a quienes trabajamos en el área artística nos ofrece muchas posibilidades. A mí ahora me convocan mucho de Buenos Aires.
P.: ¿Las comparsas se preparan con mucha anticipación? S.F.: No habíamos terminado con este carnaval y ya el Club Tiro Federal se había puesto a trabajar porque el año que vine sale su comparsa, Ara Yeví» (que quiere decir: «tiempo de diversión» en guaraní). Va a ser la cuarta comparsa en 2008.
P.: ¿Se siguen ampliando? S.F.: Estamos exultantes, nuestro carnaval ha sido reconocido como el espectáculo a cielo abierto más importante de la Argentina. Y este año ha sido el carnaval más exitoso de la historia del carnaval de Gualeguay-chú. Vino gente de todas partes. Y se siguen sumando los que quieren participar en las comparsas, y hay nombres de artistas famosos. Antes de concluir ya se habían vendido más de 150 mil entradas. Eso nos da la posibilidad de seguir creciendo. La comparsa ganadora va a sacar más de 1.200.000 pesos de premio. Los clubes-empresas que impulsan las comparsas hacen una inversión de riesgo (¡imagínese si hubiera llovido tres sábados en carnaval!, pero parece que a Dios le gusta lo que hacemos y se hizo de Gualeguaychú). Lo cierto es que desde hace unos años siempre recuperan los gastos.
P.: ¿Dónde fue su primera participación en un carnaval? S.F.: En Gualeguay, donde hace 20 años había un auge del carnaval. Yo era chica y salí tres años en la comparsa Si Si. Después, en Gualeguaychú, salí como bailarina, como pasista, como bastonera. En 2000 paré porque estaba embarazada. Y al año siguiente empecé a trabajar como la coreógrafa, y en eso sigo como buena fanática, de la comparsa Marí-Marí.
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