Hay una reserva natural del Chaco que fue protagonista de varias partes de la historia. La Isla del Cerrito, de 12 mil hectáreas y 1.400 habitantes, ubicada en la conjunción de los ríos Paraná y Paraguay, fue sede de la guerra de la Triple Alianza. Por su lugar geográfico, el lugar fue disputado por Brasil y Paraguay, y dentro de la Argentina, por Corrientes y Chaco. También fue capital de la provincia en 1876. Es en ese lugar, considerado como «un paraíso para el ecoturismo», que se volverá a realizar este año del 1 al 3 de setiembre el Sexto Torneo Internacional de Pesca del Dorado con Devolución. Esta competencia apunta directamente a proteger a la especie y ayudó a que el dorado fuese declarado «pez nacional» por el Congreso.
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Pesca y recorridos El dorado es, sin lugar a dudas, la mayor atracción en el río. Conocido como el «tigre del Paraná», por la lucha que ofrece al ser capturado, está envuelto por innumerables anécdotas de pescadores de todo el país que relatan la satisfacción que genera capturar un dorado de 12 o 15 kilos, tras una larga batalla. Asimismo, es habitual en esa parte del Paraná obtener surubíes de muy buen porte, así como otros ejemplares típicos de la región como manguruyú, pacú o patí. Además, como el gobierno del Chaco desde 1996 decidió avanzar en un proyecto de recuperación de la isla como polo turístico, pero con una clara visión de protección de los recursos naturales, se han planificado actividades recreativas y educativas, como el recorrido por riachos en botes propulsados con remos, cabalgatas por el camino de acceso, navegación en las lagunas con veleros, caminatas por la costa, safaris fotográficos, avistaje de la fauna desde miradores o pesca desde la costa.
BELLEZA AGREGADA Hoy la Isla del Cerrito es una invitación a disfrutar del ecoturismo y de toda la naturaleza que la rodea. Ese recorrido lleva a encontrarse con una galería de palmeras, lapachos, ceibos salmón, laureles, timbós, ivirá pitá, sauces, alisos, ambaí, aromos, guayabas y naranjos, por mencionar algunas de las especies más habituales, entre orquídeas, helechos y lianas silvestres. Las aves que viven en la isla conforman otro abanico multicolor: cardenales comunes, cardenales sin copete, garzas blancas, tuyangos, horneros, palomas, picuí coloradas, carpinteros negros y campestres, tucanes, águilas coloradas, loritos calacantes, chiflones, mbiguás, garzas, teros, canastitas, pilinchos. También son parte de la fauna autóctona coatíes, monos carayá, comadrejas overas, ositos lavadores, nutrias, lobitos de río, guazunchos, carpinchos, yacarés y una importante variedad de ofidios. Es así que, además de disfrutar de la fiesta, quienes participen pueden llevarse como valor agregado las bellezas de la isla.
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