La llegada de Lula da Silva esta semana, con un primer aterrizaje en la Argentina para la Celac y la posterior visita al Uruguay, representa una semana clave a nivel internacional para el gobierno de Luis Lacalle Pou y sus intenciones de “abrirse al mundo”.
Uruguay comienza una semana clave con la llegada de Lula
Luego de la Celac, que se llevará a cabo este martes, Lula visitará Uruguay, representando una visita importante para intenciones aperturistas de Lacalle Pou.
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El gobierno de Lula le hizo un "guiño" al Uruguay en su búsqueda de nuevos mercados
Lula da Silva, flamante presidente de Brasil.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, arribará hoy a la Argentina para cumplir una visita oficial que incluirá la firma de acuerdos bilaterales y para participar de la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Luego de la cumbre, más precisamente el miércoles 25 de enero, el flamante presidente brasileño visitará el país y tendrá una reunión, y posterior almuerzo en la casa presidencial de Suarez y Reyes, con el presidente, Luis Lacalle Pou. Luego del encuentro, se prevé una reunión entre el flamante presidente de Brasil y el expresidente José Mujica y el presidente del partido Frente Amplio, Fernando Pereira.
El presidente hizo saber, en varias ocasiones, que uno de los temas a tratar iba a ser la necesidad de que el Uruguay “se abra al mundo”. La ultima vez fue en la inauguración de una cementera en la localidad de Mina donde el mandatario aseguró que “vamos a insistir en que Uruguay se tiene que abrir al mundo”.
Las influencias de Brasil
La agenda aperturista del presidente Lacalle Pou se podría ver dificultada frente a los planes de Lula. En primer lugar, el primer freno podría venir de las relaciones que tiene Brasil con China – ya que es el principal socio comercial del país carioca – donde la opinión del país vecino podría intervenir con la intenciones del gobierno de Lacalle Pou en participar del demorado Tratado de Libre Comercio (TLC).
Por otro lado, Uruguay continúa avanzando en su política aperturista pese a las advertencias de sus socios del Mercosur, quienes ya anticiparon que tomarían las "medidas que juzguen necesarias para defender sus intereses en los ámbitos jurídico y comercial". Ahora, con la llegada de Lula al poder, es de esperarse un rechazo de su parte a las posturas de “flexibilización” y “modernización”, propuestas por Lacalle Pou.
Cómo se gestó el viaje de Lula a Uruguay
Las agendas comenzaron a trabajarse cuando Lacalle Pou invitó a los ex presidentes Mujica y Julio María Sanguinetti a que lo acompañaran a la asunción de Lula da Silva el pasado 1° de enero, más allá de las diferencias existentes entre ellos y como un gesto diplomático al escenario internacional.
Por su parte, Mujica aceptó la propuesta —la más incierta de las dos invitaciones, en tanto Sanguinetti no generaba las mismas dudas por la cercanía política con el sector del presidente— por la importancia de mantener el gesto de continuidad democrática e institucional, sobre todo con un socio económico fundamental para el desarrollo local.
Coordinado el viaje conjunto, el referente del Frente Amplio afirmó que trabajaría en función de que Lula aceptara visitar el país luego de su viaje a Argentina, para participar de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) —bloque al que reingresó Brasil—, el 24 de enero.
Finalmente, la invitación diplomática fue aceptada, y el presidente brasileño se reunirá con su par local el 25 de enero, un encuentro muy importante para el futuro económico de Uruguay —con varias negociaciones en el marco del Mercosur por delante, y también por la estrecha relación comercial entre ambos países—; para el cual la presencia y trabajo de Mujica puede haber sido uno de los factores que influyeron en la aceptación.
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