El nivel de crecimiento de la economía es uno de los desafíos que tendrá el gobierno durante todo el período y, hasta el momento, las proyecciones de los analistas se vienen desacoplando de las planteadas por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), tanto en la ley de Presupuesto como en la última actualización presentada en la Rendición de Cuentas.
En la última encuesta realizada por el Banco Central del Uruguay (BCU), los expertos revisaron a la baja sus perspectivas, con una mediana de 1,2% para este año, lo que supone un dinamismo del Producto Bruto Interno (PIB) de una décima menos que el que esperaban en julio.
No obstante, los 22 analistas consultados tuvieron opiniones bien diversas, al punto que los más optimistas aventuraron una variación de la actividad económica de 2,07%, mientras los más pesimistas anticiparon un crecimiento marginal, en el orden del 0,30%.
El crecimiento y una tendencia a la baja
Lo que sí permanece firme entre economistas y consultoras es la tendencia a la baja respecto al PIB, con correcciones constantes (más allá de un tenue rebote en mayo), que llevaron las previsiones desde el 2% en febrero hasta el nivel actual.
Esta revisión a la baja se vio influida en un primer momento por la sequía y los efectos en la producción uruguaya, pero también por el shock global que supuso la guerra en Medio Oriente, con afectación en el precio del petróleo y, por consiguiente, en los valores de los combustibles y en la inflación.
De hecho, el gobierno incluyó en la Rendición de Cuentas el impacto esperado por el magro desempeño de la última zafra de verano, asociada al déficit hídrico, con un menor rendimiento del cultivo de soja.
Qué espera el MEF y cuáles son los escenarios alternativos
En la Rendición de Cuentas, el MEF había anticipado una etapa de reactivación para el segundo semestre con un dinamismo impulsado por la demanda interna y la reversión parcial del shock adverso de Medio Oriente. Incluso, esta semana el ministro Gabriel Oddone sostuvo esta semana que se ve “un rebote” tras la caída del PIB en el segundo semestre por los efectos de la sequía.
Sin embargo, la postura de buena parte del sector privado va en sentido contrario y la proyección del 1,6% anual parece lejana. “Matemáticamente no tenemos chance”, sostuvo días atrás el socio en la consultora CPA Ferrere, Alfonso Capurro, donde prevén que el crecimiento sea del 1%.
Más allá de estas diferencias, el equipo económico tiene previsto escenarios alternativos sobre el rumbo de la economía para este año. El más optimista parece estar fuera de discusión, con un ritmo del 2%. Sin embargo, el escenario inferior plantea un crecimiento del 1,3%, de manera que el MEF contempló en la Rendición de Cuentas la posibilidad de que se verifique una situación similar a la que prevén ahora los analistas.