El dólar cerró el pasado viernes en 38,841 pesos, consolidando un rango de cotización que no veía desde fines de diciembre pasado, cuando por última vez operó por debajo de la barrera de los 39 pesos, pero la verdadera historia está en el espejo retrovisor: hace apenas 13 meses, el 13 de enero de 2025, la divisa alcanzó su pico reciente en 44,079 pesos, un nivel que hoy parece lejano y que alimenta el debate sobre si Uruguay transita un atraso cambiario o simplemente una normalización tras el sobresalto de principios de año.
Los números hablan por sí solos. Desde aquel máximo de 44,079 pesos en enero de 2025 hasta el cierre de esta semana, el dólar se desplomó 5,23 pesos, una caída acumulada del 11,88% que representa la corrección más pronunciada en los últimos dos años. El movimiento no fue lineal: la divisa perforó la barrera de los 39 pesos por última vez el 30 de diciembre de 2025, cuando cotizó a 39,041 pesos, e inició desde ahí una tendencia bajista que la llevó a tocar su mínimo del año.
Ese piso llegó el 23 de enero de 2026, cuando el tipo de cambio marcó 37,454 pesos, el nivel más bajo desde marzo de 2024. En apenas mes y medio, entre el pico de enero 2025 y ese valle de fines de enero 2026, el billete verde cedió 6,625 pesos, una contracción del 15,02% que dejó a más de un exportador mirando con preocupación la planilla de costos.
La recuperación tibia
Desde aquel mínimo de 37,45 pesos, el dólar rebotó tímidamente. En las últimas dos semanas sumó 1,387 pesos (+3,7%), pero la recuperación se frenó en el rango de 38,3 pesos a 38,9 pesos, donde opera con relativa estabilidad. Los últimos diez días hábiles muestran un mercado cambiario sin sobresaltos: la cotización osciló apenas 40 centavos, con el Banco Central del Uruguay (BCU) operando de forma discreta bajando la Tasa de Política Monetaria (TPM) de 8% a 6,5% y sin intervenir en el mercado de cambios, aunque amenazó al mercado con avanzar si la divisa continuaba a la baja.
El promedio de febrero hasta ahora es de 38,51 pesos prácticamente calcado al de enero (38,61 pesos), lo que sugiere que el mercado encontró, al menos temporalmente, un punto de equilibrio entre la oferta de dólares del sector exportador y agroexportador, y la demanda de importadores y ahorristas.
El fantasma del atraso cambiario
Pero la tranquilidad en la pantalla del billete esconde una tensión latente. Si se toma como referencia el pico de 44,08 de enero 2025, el dólar actual está 11,88% por debajo en términos nominales. Y con una inflación interanual que cerró enero 2026 en 3,46% –la más baja desde agosto de 2005 según el INE–, la apreciación real del peso se profundiza.
Los números macro respaldan esta visión. Uruguay cerró 2025 con un déficit fiscal superior al 4% del PIB, un deterioro respecto a años anteriores pero aún manejable según las autoridades. Las reservas internacionales se mantienen robustas, según datos del BCU, en diciembre de 2025 las reservas totales alcanzaron 18.978 millones de dólares.
El turismo, además, batió récords históricos. En 2025 ingresaron 3.604.488 turistas que generaron 2.040 millones de dólares, un aumento del 16% en divisas respecto a 2024. Solo los turistas argentinos (2,4 millones de visitantes) dejaron 1.175 millones de dólares en la economía uruguaya.
En ese contexto, un dólar relativamente bajo funciona como ancla antiinflacionaria que permite al BCU mantener la inflación en niveles históricamente bajos sin comprometer –por ahora– el equilibrio externo.
¿Qué viene?
El mercado mira ahora la evolución de la inflación, que en enero marcó su nivel más bajo en 20 años, y las señales del BCU sobre su política cambiaria. Por ahora, con la tasa de referencia en 6,5% tras sucesivos recortes, la autoridad monetaria busca un equilibrio delicado: evitar que el peso se aprecie demasiado sin resignar el ancla antiinflacionaria que le permitió bajar la inflación al 3,46% interanual.
La temporada turística 2025-2026, que arrancó con más de un millón de visitantes entre diciembre y enero (aunque con una leve caída del 3,3% respecto al mismo período del año anterior), será clave para determinar el flujo de divisas en el primer semestre.
Mientras tanto, el billete verde cotiza 45 días después de su última visita al piso de los 39 pesos, en un mercado dividido entre quienes ven atraso y quienes celebran estabilidad. Como siempre en Uruguay, el punto de equilibrio del tipo de cambio dependerá menos de la teoría económica que del clima político regional, la evolución de Brasil y Argentina, y la capacidad del BCU de gestionar la liquidez sin comprometer sus metas de inflación.
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