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8 de abril 2026 - 11:29

El Banco Mundial recortó fuertemente sus proyecciones de crecimiento para Uruguay

El organismo multilateral aguarda un menor dinamismo en la región y sus previsiones se distancian de lo que espera el gobierno.

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El Banco Mundial revisó a la baja sus proyecciones de crecimiento para Uruguay.

El Banco Mundial (BM) recortó fuertemente sus proyecciones de crecimiento para Uruguay, anticipando un 1,6% para este año y un 1,9% para 2027, de acuerdo al último panorama económico de América Latina y el Caribe, que proyecta un menor dinamismo a nivel regional.

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Concretamente, el BM redujo seis décimas sus previsiones para 2026 y tres décimas para el año que viene, ya que en su último informe aguardaba una variación del PIB en el orden del 2,2% en ambos años, mientras que ahora se distancia de las expectativas que planteó el gobierno en el Presupuesto.

De hecho, el informe del Banco Mundial se distancia en seis décimas del crecimiento del 2,2% que contempló el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), a la vez que se aleja a cinco décimas del 2,4% previsto por el Ejecutivo para 2027.

En cambio, las previsiones del organismo multilateral se alinean así con la de los expertos que consulta el Banco Central del Uruguay (BCU), que en la última Encuesta de Expectativas Económicas (EEE) aguardaban un 1,61% para este año, mientras el Comité de Expertos anticipó meses atrás que sería del 1,8%.

Qué espera el Banco Mundial en la región

Con respecto al avance a nivel regional, el BM aguarda un crecimiento del 2,1% este año, llegando al 2,4% en 2027, de manera que Uruguay está en ambas previsiones por debajo del promedio, luego de un 2025 en el que creció un 1,8%. La tabla la lidera Paraguay, con proyecciones de 4,4% y 4,2%, respectivamente, seguido de cerca por Argentina (3,6% y 3,7%).

Por encima del país aparecen también Perú (2,7% y 2,8%), Ecuador (2,5% constante) Chile (2,4% y 2,3%) y Colombia (2,2% y 2,4%), mientras en la misma línea o por debajo se ubican Bolivia (-3,2% y 4%), Brasil (1,6% y 1,8%) y México (1,3% y 1,7%).

Los autores del informe indicaron que las perspectivas moderadas reflejan un entorno macroeconómico desafiante, en el que los elevados costos de endeudamiento, la débil demanda externa y las presiones inflacionarias derivadas de la incertidumbre geopolítica frenan la inversión privada y la creación de empleo.

De todos modos, anticipan que la región puede reorientarse para crear empleos de calidad. "Cuenta con los activos —y la capacidad de reforma— para lograr mucho más. La ambición central debe ser clara: crear empleos de calidad que impulsen el crecimiento y eleven la productividad", afirmó la vicepresidenta del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Susana Cordeiro Guerra, llamando a restaurar la confianza empresarial, desbloquear la inversión privada y aumentar la productividad.

La incertidumbre global impacta en la inversión y la política monetaria

No obstante, el relevamiento puso reparos sobre la inversión, al considerar que “sigue siendo débil, ya que las empresas se muestran cautelosas ante un entorno externo difícil en el que se espera que las tasas de interés mundiales se mantengan elevadas, el crecimiento en las economías avanzadas y en China se desacelera, y la incertidumbre en la política comercial persiste”.

“Las tensiones geopolíticas, incluido el conflicto en el Medio Oriente, han agravado el desafío al elevar los precios de la energía e introducir riesgos inflacionarios que podrían retrasar la flexibilización monetaria”, indicó el texto.

A su vez, postuló que estos factores “ejercen una presión adicional sobre gobiernos que ya operan bajo estrictas restricciones fiscales” y planteó que “los coeficientes de deuda pública, aunque estabilizados, siguen siendo elevados según los estándares históricos, y los altos pagos de intereses reducen el espacio para el gasto en infraestructura e inversión social, las áreas más críticas para el crecimiento a largo plazo”.

La opción de avanzar en una política industrial

Al referirse a la aplicación de una política industrial, el BM consideró que la efectividad de cualquier estrategia de este tipo dependerá de sentar primero las bases correctas. "Para que América Latina y el Caribe aumente el crecimiento y diversifique sus economías, las políticas industriales o de productividad necesitan invertir en la base: habilidades, apertura e instituciones sólidas, las condiciones que permiten a las empresas asumir riesgos, innovar, competir y crecer", sentenció el economista jefe del Grupo Banco Mundial para América Latina y el Caribe, William Maloney.

Para esto, postula como recomendaciones “cerrar las brechas de habilidades mediante la educación, la formación técnica y el desarrollo gerencial; ampliar el acceso al financiamiento y fortalecer los marcos de insolvencia para que las empresas puedan asumir riesgos y crecer; profundizar la integración comercial para impulsar la competitividad y la adopción de tecnología; y fortalecer la capacidad institucional para diseñar políticas que puedan identificar fallas del mercado, ajustar el rumbo y mantener los resultados”.

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