14 de julio 2026 - 20:54

El conflicto en TCP obligó a desviar buques y las navieras omitieron la escala en Montevideo

El sector exportador advierte que estas demoras e imprevistos generan sobrecostos logísticos que asume la producción local.

El acuerdo de última hora destrabó el conflicto en TCP, pero dejó en evidencia la fragilidad de los plazos logísticos en el Puerto de Montevideo.

El acuerdo de última hora destrabó el conflicto en TCP, pero dejó en evidencia la fragilidad de los plazos logísticos en el Puerto de Montevideo.

Foto: ANP

La Administración Nacional de Puertos (ANP) no tiene cuantificadas las pérdidas económicas que dejó el paro que mantuvo durante varios días el sindicato de la Terminal Cuenca del Plata (TCP), operada por la empresa belga Katoen Natie.

El presidente de la ANP, Pablo Genta, habló a los medios un día después de que el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), la empresa y el sindicato firmaran un acuerdo que puso fin, al menos por ahora, al conflicto que venía golpeando la operativa portuaria desde fines de junio. "Nosotros no podemos cuantificar cuánto eso perjudica. Obviamente el retraso en salida de exportaciones o en ingreso de camiones o en espera de carga que tiene que moverse, y a veces buques que tienen que esperar, obviamente que son costos importantes que los paga generalmente el exportador o el operador", admitió Genta.

El conflicto se había desatado a partir del reclamo del sindicato de TCP, que exigía que la empresa garantizara un mínimo de 25 jornales mensuales a los trabajadores (hoy en 15) o, en su defecto, dos partidas de 50.000 pesos mensuales mientras durara la negociación por un nuevo convenio colectivo.

Katoen Natie había calificado esa exigencia de "inviable" e "improcedente" por considerar que condicionaba el diálogo a beneficios económicos ajenos a una negociación de buena fe, y advirtió en más de un comunicado sobre la gravedad de la situación.

El propio Genta confirmó que la paralización obligó a varios buques a modificar sus planes. "Hubo una o dos o tres escalas que se omitieron, que omitieron Montevideo", reconoció, aunque relativizó el impacto de mediano plazo: "Es usual, digamos, cuando hay una situación de este tipo, que eso pase, pero luego se recupera. No ha habido una situación en este caso tan importante como para afectar muy negativamente. Creo que las escalas que se perdieron no es que se van y no vienen más, sino que, circunstancialmente por la situación, omiten Montevideo, pero luego retoman y vuelven con los servicios".

Pese a la paralización en la TCP, el resto del Puerto de Montevideo siguió funcionando con normalidad, dado que los demás operadores portuarios no formaban parte del conflicto y continuaron trabajando sin inconvenientes.

La Federación Rural cuestionó el costo del conflicto para la credibilidad del puerto

A diferencia de la lectura moderada de Genta, quien sí cuestionó duramente el impacto de la paralización fue la Federación Rural del Uruguay (FR), que se reunió este jueves con autoridades en el MTSS para plantear su preocupación por las pérdidas económicas y, sobre todo, por el golpe a la reputación del puerto capitalino como plaza confiable para el comercio exterior.

El presidente del FR, Rafael Normey, apuntó directamente contra la desproporción de las medidas sindicales: "En realidad pasa eso de contenedores que deberían haber salido y no salieron. Pero vamos ahora a ver el medio vaso lleno: estamos en un momento donde lo importante es que se llegue rápidamente a un acuerdo, las señales de las últimas horas son positivas y vamos a bregar todo porque se termine solucionando estructuralmente esto".

Normey remarcó que la competitividad portuaria no es un tema menor para el agro exportador y dijo: "Los puertos en el mundo evolucionan, son cada vez más eficientes, cada vez más productivos, y nosotros no podemos perder esa carrera. Ha llegado un momento donde estamos en una tregua, en una especie de impasse en un conflicto que ahora se está encauzando hacia un diálogo que esperemos que sea fructífero". En ese marco, aclaró que la Federación Rural "no es parte en absoluto del conflicto" pero sigue de cerca sus repercusiones: "Nos preocupa mucho la importancia que tiene todo esto en la producción nacional, en la posibilidad de exportar, en la posibilidad de conquistar el mercado, la posibilidad de aprovechar oportunidades nuevas de mercado que todos hemos estado trabajando mucho para generar".

En medio del conflicto, la ANP firmó un contrato para instalar un dique flotante en Capurro

En paralelo a la negociación por el conflicto de TCP, la ANP firmó este jueves un contrato de concesión con un grupo de empresas extranjeras para la construcción de un dique flotante en la terminal pesquera de Capurro, dentro del propio Puerto de Montevideo. Se trata de una obra que demandará 36 meses de construcción y una inversión de 20 millones de dólares, y que permitirá reparar en Uruguay a buques asiáticos que hoy deben trasladarse a Sudáfrica para ese servicio, ante la falta de infraestructura local desde que se hundió el histórico dique del Chaco.

"Nosotros tenemos anualmente del orden de 500 embarcaciones que componen la flota pesquera nacional e internacional, de Corea, España, Japón, y la flota nacional que opera en la zona del Atlántico Sur, y requiere obviamente reparaciones, varadas para mantenimiento. Era usual usar Montevideo, pero desde que se hundió el dique del Chaco había que buscar otras alternativas: la más cercana es en Argentina, pero hay mucha ocupación, y si no, tienen que ir a la costa africana, a Sudáfrica. Esto nos permite recuperar un servicio que es bueno para las embarcaciones, pero también porque da mano de obra y empleo en Uruguay", explicó Genta. Consultado sobre los plazos, precisó: "La obra demanda un plazo máximo de 36 meses, esperemos que esté antes, esperemos que esté operativo sobre fines del año que viene, y es una inversión de unos 20 millones de dólares".

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