En el primer semestre de 2025, los indicadores del mercado laboral se situaron en 64,5% para la tasa de actividad, 59,4% para la de empleo y 7,8% para el desempleo, pero, de acuerdo al informe diferencial publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), las cifras cambian sustancialmente al analizarse por franjas etarias.
El desempleo juvenil triplica el promedio a nivel nacional
El análisis por edades deja en evidencia una fuerte disparidad entre quienes se inician en el mundo del trabajo y quienes ya están consolidados.
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El desempleo juvenil aumentó y alcanzó el 24% a nivel país
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El desempleo supera los dos dígitos en 6 departamentos
El desempleo juvenil alcanza el 25%, frente al 3,5% en mayores de 55, según el informe semestral del INE.
Los jóvenes de entre 14 y 24 años muestran la realidad más preocupante del mercado laboral: solo el 32,7% está efectivamente empleado y el 25% está desempleado, más de tres veces la media nacional. En contraste, las personas de entre 45 y 54 años presentan una tasa de empleo del 85,3% y apenas 3,8% de desempleo, mientras que en la franja de 55 a 64 años el desempleo baja incluso a 3,5%.
Además, el nivel de actividad es también mucho menor entre los más jóvenes, con solo el 43,6% participando activamente del mercado laboral, frente al 92,6% entre los adultos de 35 a 44 años.
Estas brechas etarias marcan una segmentación profunda en el acceso a empleo, especialmente en los niveles de formalidad y subempleo, factores no menores en la sostenibilidad del sistema laboral a largo plazo. Si bien el informe también incluye diferencias por sexo, ascendencia étnico-racial y nivel educativo, las cifras por edad exponen con crudeza quiénes quedan más afuera del sistema.
El desempleo es mayor en las mujeres
Las brechas de género también persisten con fuerza en el mercado laboral. Mientras que el 72,7% de los hombres participa activamente en el mercado, esa cifra cae al 56,9% entre las mujeres. La diferencia también se replica en el empleo (67,9% para hombres contra 51,6% para mujeres) y se invierte en el desempleo, donde la tasa femenina asciende a 9,3%, notablemente por encima del 6,6% masculino.
Además, las mujeres enfrentan mayores niveles de subempleo (11,8%) respecto a los hombres (7,1%), lo que refleja una inserción laboral más precaria y fragmentada.



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