El dólar comenzó la última semana del mes con una nueva baja del 0,15% respecto de la jornada del viernes, y volvió a alejarse del piso de los 39 pesos, incluso luego de que el Banco Central del Uruguay (BCU) bajara las tasas de interés de referencia y se esperara un rebote positivo de la moneda estadounidense.
De esta forma, la divisa extranjera se mantiene lejos de una recuperación significativa, incluso a pesar de haber acumulado una suba del 0,64% durante el último mes.
El comportamiento del dólar sigue siendo uno de los grandes problemas para la gestión económica del país. En lo que va del año, según los datos de la Bolsa Electrónica de Valores (Bevsa), acumula una caída del 2,93%, que representa un total de 1,18 pesos menos en comparación con su valor al inicio del 2023.
Abril no fue una gran excepción a este comportamiento: si bien logró subir un 0,64% en las primeras tres semanas, la seguidilla de bajas llevó a que la diferencia positiva sea solo de 0,25 pesos, y que la cotización todavía se encuentre lejos del piso de los 39 pesos. De hecho, en la jornada de ayer, la moneda estadounidense cerró en 38,896 pesos.
Si bien la estrategia de bajar la Tasa de Política Monetaria (TPM), incluso en detrimento de los índices de inflación y el cumplimiento del rango meta en este sentido, busca poder fortalecer el dólar frente al peso —para mejorar la competitividad de la economía local en el exterior— hasta el momento, y de mantenerse el comportamiento actual, parece difícil que la moneda de referencia logre alcanzar las proyecciones para este año de la última Encuesta de Expectativas Económicas, que prevé un dólar en 41,28 pesos en promedio, lo que implicaría un aumento para el final del año calendario del 6,12%.
Un dólar débil a nivel mundial
Una noticia que puede resultar positiva para el país es que el dólar seguirá cayendo a nivel mundial desde los máximos que tocó el año pasado, según estiman inversores profesionales consultados por la agencia Bloomberg, quienes alertaron sobre una infravaloración por parte del mercado frente al próximo ciclo de relajación de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed).
Según la última encuesta MLIV Pulse, casi el 87% de los 331 encuestados esperan que la Reserva Federal reduzca las tasas de interés al 3 % o menos, en una relajación que el 40% cree que comenzará este mismo año. El pronóstico contrasta con los precios de mercado que sitúan la tasa de política implícita en torno al 3,05% en dos años.
Los inversores profesionales consultados por Bloomberg afirmaron que preveían un dólar a la baja porque la ruta de rendimiento como está proyectada es demasiado alta. Además, estiman que las tensiones del sector bancario, como las ocurridas en marzo, se limitarán a entidades de Estados Unidos llevando a la Fed a tomar medidas de moderación sin que ello sea replicado en otros grandes bancos centrales.
Como dato curioso, un número sorprendentemente grande de inversores de alto nivel (34,5%) cree que la apreciación del yen o del yuan será la principal causa de la caída del dólar.
Esto puede resultar positivo para Uruguay en términos de una contribución extra al fortalecimiento de la moneda local, aunque todavía no se advierte el impacto: esto se debe a que, mientras en el mundo el dólar se fortalecía entre enero y septiembre del año pasado, en Uruguay no lo hizo como consecuencia de los precios elevados de las commodities que el país exporta; por lo tanto, cuando a nivel global comenzó el proceso de caída de la cotización de la divisa estadounidense, el país venía desacoplado en los meses previos.
Frente a esto, todavía pueden esperarse variaciones en la cotización del dólar respecto del peso que respondan a los movimientos internacionales.
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