El monitor de coyuntura del Observatorio de Coyuntura Económica de la Universidad Católica del Uruguay confirmó que la actividad económica se enfrió en la segunda mitad del año pasado, luego de que el Indicador Mensual de Actividad Económica (IMAE) anticipara una desaceleración que terminó derivando en una recesión técnica tras dos trimestres consecutivos de caída en el nivel de actividad.
El enfriamiento de la economía marcó la segunda mitad de 2025 con arrastre negativo para este año
El monitor de coyuntura de la UCU detectó dos trimestres seguidos de caída y un arrastre negativo que deja a 2026 con un punto de partida desfavorable.
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El IMAE confirmó una recesión técnica y evidencia el enfriamiento de la economía.
El análisis señala que el IMAE, que suele adelantar con bastante precisión al Producto Interno Bruto (PIB), venía mostrando "señales de debilitamiento" desde el inicio del segundo semestre. Según el informe, esa tendencia se confirmó al cierre del año, cuando la actividad registró una contracción trimestral que terminó configurando un escenario "recesivo desde el punto de vista técnico".
Durante el cuarto trimestre del año pasado la actividad económica cayó 0,6% respecto al tercer trimestre. Como en ese período previo ya se había registrado una baja en comparación con el segundo trimestre, se completaron dos trimestres consecutivos de descenso en la actividad, lo que configura la definición estándar de recesión técnica.
Un buen arranque que se fue desinflando
El Observatorio destaca que no es la primera vez que se registra esta situación en los últimos años. Panoramas similares se observaron en el primer semestre de 2020, cuando irrumpió la pandemia, y en la segunda mitad de 2022, cuando la economía sufrió el impacto de la sequía junto con otros factores adversos.
El enfriamiento se produjo luego de un primer semestre que ya había mostrado un ritmo de expansión moderado. En el primer trimestre la economía creció 0,4% y en el segundo 0,2%, cifras que reflejaban una desaceleración progresiva antes de que se produjera la contracción en la segunda mitad del año.
Como resultado de esa trayectoria, el crecimiento promedio de la economía durante todo el año se habría ubicado en torno a 1,8%. En términos interanuales —comparando el cuarto trimestre de 2025 con el de 2024— prácticamente no hubo expansión, con una variación marginal de apenas 0,1%.
Un "arrastre negativo" para este año
Un elemento central para entender la dinámica reciente es el llamado “arrastre estadístico”. De acuerdo con el informe, del crecimiento de 1,8% registrado el año pasado, alrededor de 1,1 puntos porcentuales provienen del arrastre heredado desde 2024. Este concepto compara el nivel de actividad del último trimestre del año con el promedio anual y permite estimar cuánto crecimiento se traslada automáticamente al año siguiente.
En este caso, el arrastre que deja 2025 para 2026 sería negativo y alcanzaría a -0,5%. Esto implica que la economía comienza el nuevo año con una base desfavorable, lo que eleva el desafío de sostener un ritmo de expansión suficiente para compensar ese punto de partida.
Las expectativas del mercado también se ajustaron a este escenario. La encuesta de expectativas que realiza el Banco Central del Uruguay proyectaba durante buena parte del año pasado un crecimiento cercano a 2,5%, pero esas estimaciones comenzaron a recortarse a partir del segundo semestre. La última medición, difundida en diciembre, ubicó la previsión en 2,1% para el año y en 1,45% para la variación interanual entre los cuartos trimestres.
Además de los indicadores de actividad, otros datos económicos reflejaron el mismo proceso de desaceleración. Desde julio se observó una caída en la cantidad de personas ocupadas, según cifras desestacionalizadas, y una moderación en el ritmo de crecimiento de la recaudación del IVA, señales con un menor dinamismo económico.
El escenario también plantea desafíos para las proyecciones oficiales. En el marco de la Ley de Presupuesto, el Ministerio de Economía y Finanzas de Uruguay estimó que el PBI crecería 2,6% el año pasado y proyectó una expansión de 2,2% para 2026, una previsión que fue ratificada recientemente. Sin embargo, el monitor de coyuntura advierte que alcanzar esa meta requeriría un ritmo de crecimiento particularmente elevado durante el año en curso. Con un arrastre negativo de -0,5%, la economía debería expandirse cerca de 1% en cada trimestre de 2026, lo que implicaría un crecimiento anual superior al 4% para que el promedio del año alcance la cifra proyectada por el gobierno.


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