Se concretó este jueves la histórica donación al Estado uruguayo de tres islas de parte del multimillonario estadounidense Gilbert Butler, en un hecho calificado como histórico que marca un hito para la conservación ambiental y el fortalecimiento del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP).
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El presidente Yamandú Orsi encabezó en Río Negro el acto de incorporación de estas 514 hectáreas que corresponden a las islas Chala, Pingüino e Ingá, donde expresó: "Hace varias décadas que no se ve nada parecido a esto". A su vez, el ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, anunció la ampliación del área protegida Esteros de Farrapos, que se incrementará a 21.565 hectáreas y 35 islas.
La donación de las tres islas, realizada por la Fundación Butler y se enmarca en el Proyecto Islas y Canales Verdes del Río Uruguay, una iniciativa binacional que involucra territorios de Uruguay y Argentina con un fuerte enfoque en conservación de la biodiversidad y ecoturismo sustentable.
Yamandú Orsi Gilbert Butler
"Es la primera vez que algo de estas características nos vincula con el lado argentino", sostuvo Orsi y se entusiasmó ante "la gran oportunidad para conformar un único parque binacional junto con Argentina".
A su vez, el intendente de Río Negro, Guillermo Levratto, consideró que “hablar de microrregión binacional es un enorme desafío que hoy asumimos” y valoró que posiciona al litoral en el ámbito nacional e internacional, mientras consideró que la naturaleza "deberá tratarse como un gran factor de desarrollo, con el ambiente y su cuidado" y se comprometió a desarrollar la cadena de valor turística mediante la capacitación y el estímulo al turismo náutico fluvial.
Un corredor para preservar la biodiversidad
Las islas Chala, Pingüino e Ingá, ubicadas en los canales del Río Uruguay entre San Javier y Nuevo Berlín, eran hasta ahora de propiedad privada y pasan a incorporarse al patrimonio del Estado. Se trata de las primeras tierras que ingresan al Sistema Nacional de Áreas Protegidas bajo esta modalidad de cesión, lo que constituye un antecedente relevante para futuras iniciativas de conservación basadas en alianzas entre el sector público y la filantropía privada.
El proyecto es impulsado por la organización local AMBÁ, junto a Butler Parkland, WCS Argentina y Banco de Bosques, y cuenta con el financiamiento del filántropo estadounidense Gilbert Butler, quien asistirá al acto oficial. Tras la firma del acta de entrega, está prevista una visita a las islas, aunque con cupos limitados, debido a criterios de preservación ambiental.
Según se informó, las tres islas forman parte del Parque Nacional Esteros de Farrapos, integrado al Sistema Nacional de Áreas Protegidas, y el objetivo central de la donación es fortalecer la implementación efectiva de esta área protegida mediante la creación de un corredor de conservación que promueva la biodiversidad y el desarrollo sustentable de la zona. En ese marco, la Intendencia de Río Negro mantuvo reuniones con vecinos de Nuevo Berlín para informar sobre los avances del proyecto y los impactos esperados.
Gilbert Butler, creador de la Fundación Butler, es un empresario nacido en Nueva York y formado en las universidades de Harvard y Columbia. Tras una extensa trayectoria en el sector financiero y la creación de su propia firma de capital privado en 1979, se retiró de la actividad empresarial a mediados de la década de 2000 para dedicarse de lleno a la filantropía. Fanático del kayak y vinculado desde hace años a proyectos de conservación, Butler ya impulsó iniciativas similares en el lado argentino del río Uruguay, donde otras tres islas serán donadas a la provincia de Entre Ríos para la creación de un futuro parque natural provincial.
Gilbert Butler, kayak
¿Quién es Gilbert Butler y cómo conoció Uruguay?
Gilbert Butler es un filántropo estadounidense que encabeza la Fundación Butler Conservation y cuenta con una destacada carrera en el mundo financiero. Nacido en Nueva York y con estudios cursados en las universidades de Harvard y Columbia, Butler trabajó en gigantes como Morgan Guaranty Trust Company, hasta que en 1979 fundó su propia empresa de capital privado, enfocada en la gestión de inversiones y activos, principalmente para fondos de pensión.
Tras su retiro del negocio en 2005, dedicó sus esfuerzos en la conservación del patrimonio, bajo el paraguas de la fundación, con proyectos como este en el Río Uruguay, pero también en Estados Unidos, Canadá y África. En ese camino, Butler adquirió el año pasado la Medalla Margaret Douglas, reconocido "por abrir cientos de miles de acres al público y educar a los jóvenes sobre cómo interactuar con la naturaleza y disfrutarla".
El retirado empresario, autodefinido como fanático del kayak, contó durante el acto en Río Negro cómo fue su idea de financiar el área protegida, tras la invitación del exvicepresidente de Parques Nacionales de Argentina, Emiliano Escurra. "Volé en helicóptero por 15 kilómetros de islas. Me llevó Marcos Pereda, que vive en Uruguay y en Argentina", contó Butler en la cita, según consignó Subrayado.
Y agregó: "Sobrevolamos desde el norte de Colonia Elía hasta Fray Bentos de ida y de vuelta". Sobre su experiencia, relató: "Me di cuenta de que al este y al oeste, del lado uruguayo, toda la tierra estaba siendo utilizada para la soja y el eucaliptos. Y del lado argentino, lo mismo. Eso era un desastre ecológico". Al visualizar "el verde hermoso de las islas y bien cerca del río", vinculado a las inundaciones. "Entonces, dije que acá tendríamos que tener un parque binacional", sostuvo ante la respuesta de su interlocutor acerca de que era "una misión absolutamente imposible".
Quién puede comprar una isla en el país
Cómo llegó el empresario a adquirir estas islas y si existe algún tipo de control público sobre su uso son algunas inquietudes que surgen ante la donación. Cualquier persona física o jurídica puede comprar una isla, sin distinción de nacionalidad, ya que no existe una prohibición legal en ese sentido. Sin embargo, el punto central no es quién compra, sino qué se puede hacer luego con el predio.
En términos de precios, el valor de referencia ronda los 1.000 dólares por hectárea, una cifra considerablemente menor a la de un campo productivo, que puede oscilar entre 6.000 y 10.000 dólares por hectárea. Esta diferencia se explica por la falta de uso productivo y por las restricciones ambientales vigentes.
Las islas están sujetas a controles estrictos del Ministerio de Ambiente, que define los usos habilitados. En general, los proyectos deben estar vinculados a la conservación y al turismo sustentable. El desarrollo de propuestas como paradores, pequeños restaurantes o iniciativas de ecoturismo es posible, pero siempre con autorización expresa de la autoridad ambiental.
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