6 de abril 2026 - 18:37

El gobierno blinda el suministro de gasoil y refuerza el control en fronteras por temor al desabastecimiento

La distorsión de precios por el conflicto en Medio Oriente y los faltantes en el sur de Brasil activaron las alertas.

El Poder Ejecutivo busca garantizar la regularidad y continuidad del servicio de combustibles ante una coyuntura internacional que presiona la logística local.

El Poder Ejecutivo busca garantizar la regularidad y continuidad del servicio de combustibles ante una coyuntura internacional que presiona la logística local.

En un contexto internacional que ha tensionado la disponibilidad de gasoil en la región, especialmente por la situación de conflicto en Medio Oriente, el Poder Ejecutivo resolvió reforzar los controles en las zonas de frontera para asegurar el abastecimiento interno.

A través del decreto IE/146, con fecha 27 de marzo de 2026, el presidente de la República, Yamandú Orsi, exhortó a la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea) a intensificar el monitoreo del mercado de gasoil en la frontera. El documento advierte que la coyuntura internacional está generando distorsiones en la disponibilidad del combustible y que Ancap ya ha reportado episodios recientes de faltantes en el sur de Brasil.

Según lo informado por la petrolera estatal, la situación de desabastecimiento en los países vecinos podría comprometer la planificación logística y el equilibrio del sistema de suministro en Uruguay. Por este motivo, el gobierno entiende conveniente que la Ursea, dentro de su marco de competencia reguladora, evalúe la implementación de acciones inmediatas para garantizar el servicio interno.

Monitoreo detallado en diez departamentos

En línea con el decreto, el organismo regulador ha puesto el foco en los departamentos fronterizos. Allí, las distribuidoras deberán enviar información diaria y detallada sobre la venta de gasoil 50-S y 10-S en Colonia, Soriano, Río Negro, Paysandú, Salto, Artigas, Rivera, Cerro Largo, Treinta y Tres y Rocha.

A esto se suma el seguimiento de los volúmenes que Ancap comercializa a las distribuidoras con el objetivo de tener una visión más completa de la demanda y la logística de abastecimiento.

El trasfondo económico

El problema de fondo radica en que los precios locales se encuentran por debajo del Precio de Paridad de Importación (PPI), lo que genera riesgos de desajustes, especialmente en la frontera. El equipo económico ya había advertido que esta diferencia podía incentivar una mayor demanda por parte de consumidores argentinos y brasileños.

En ese marco, los últimos ajustes de precios dispuestos en abril se ubicaron por debajo del PPI. La nafta Súper 95 pasó a 82,26 pesos por litro, mientras que el gasoil 50S aumentó a 50,63 pesos. De haberse aplicado el PPI pleno, los incrementos habrían sido significativamente mayores: de unos 10 pesos en la nafta y de aproximadamente 20 pesos en el gasoil (un 43% más).

Desde Ancap reconocen que este fenómeno de "subsidio" a la región podría escalar. La presidenta del ente, Cecilia San Román, señaló que se analizan mecanismos de control en coordinación con operadores de tarjetas de crédito y la Dirección Nacional de Aduanas (DNA) para evitar desvíos en el consumo. "El subsidio es para los uruguayos, no para la región", afirmó.

Medidas de contingencia

En paralelo, Ancap deberá informar sus niveles de stock en plantas y alertar de forma inmediata ante cualquier caída significativa que pueda comprometer el suministro. Las distribuidoras, por su parte, tendrán que reforzar sus planes de contingencia para responder a eventuales picos de demanda.

Mientras tanto, el equipo técnico de Ursea hará un seguimiento continuo de la situación, evaluando si es necesario adoptar nuevas medidas bajo la premisa de que el abastecimiento de gasoil es una actividad de interés público que debe garantizar seguridad, regularidad y continuidad.

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